UNA SUTIL COMPLICIDAD CON SUS LECTORES

GEMMA ROVIRA Traductora al español de «Harry Potter y la Orden del Fénix» (Salamandra)
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Cuando empecé la traducción de «Harry Potter y la Orden del Fénix», quinta entrega de la serie de J. K. Rowling, ya sabía que tenía en mis manos un libro muy esperado por un gran número de jóvenes lectores. No puedo decir que me haya sorprendido la expectación que su próxima publicación ha creado en los medios de comunicación, pero sí me ha cogido un poco desprevenida el sincero interés de los niños no sólo por la obra sino también por mi trabajo, un interés espontáneo y no manipulado. Más de uno se ha pasado el verano preguntándome por qué página iba, rompiendo los tópicos del anonimato de los traductores y la ignorancia acerca de nuestro papel en el proceso de la lectura.

Me alegro de haber leído los volúmenes anteriores con mi hijo, sin sospechar que un día me tocaría a mí traducir uno, porque eso me ha permitido formarme una opinión de la obra no condicionada por factores externos. Ese vínculo que establecí con la autora y con su personaje me está sirviendo de gran ayuda ahora, y en cierto modo está latente en cada página que escribo. Hay quien califica de milagro el fenómeno de Harry Potter. Es asombroso que un libro cautive tanto a millones de niños, y discrepo con los que se empeñan en quitarle mérito a la autora, atribuyendo parte de su éxito al márketing y la publicidad. Yo lo he comprobado: los niños no compran sus libros; los leen, los releen, los conocen, los comentan entre ellos.

Creo que Rowling tiene un don especial para comunicarse con sus lectores, con los que establece una sutil complicidad. Quizá ellos capten esa gran intuición de la autora sobre el mundo de la infancia y la adolescencia, sobre qué es lo que preocupa e interesa a los niños. Además, combina con equilibrio la fantasía y la realidad, así como elementos clásicos de la literatura infantil (la aventura, la intriga, la lucha entre el bien y el mal) con conceptos como la amistad, el amor o las relaciones de los niños con los adultos. Sin duda, los niños agradecen que los traten como personas inteligentes, de ahí que no se sientan intimidados ante la extensión de estos libros, su nivel léxico ni su complejidad argumental, y que se identifiquen fácilmente con Harry Potter, un personaje valiente e ingenioso, con trazos de héroe, pero también inseguro y atribulado.