El ministro de Fomento, durante su discurso

Un siglo de periodismo independiente e innovador

Extracto del discurso que leyó ayer, en la Casa de ABC, el ministro de Fomento, en el que subraya que la historia de nuestro periódico está incardinada a la de España

Por FRANCISCO ÁLVAREZ-CASCOS
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El 1 de enero de 1903, se publicaba en la madrileña sede de Serrano 43 el primer número de ABC con el subtítulo de «Crónica Universal Ilustrada», entonces semanal, con ocho páginas al precio de 10 céntimos de peseta. Hoy, un siglo después, puede adquirirse en cualquier kiosco el número 31.883 de este diario, con más de cien páginas y al precio de 1 euro. 2003 es un año de celebración para la familia de ABC. Correos ha querido sumarse a la celebración de este centenario de ABC de la mejor manera que sabe, con la emisión de un sello de correos, que hoy se presenta en esta Casa, lo que constituye para mí motivo de muy especial y sincera satisfacción. ABC forma parte de todos nosotros, hasta el punto de que hay episodios de nuestra historia reciente que no se entienden sino desde las páginas de este diario. En estos cien años de periodismo independiente e innovador, ABC ha sido capaz de convertirse en algo más que un periódico; en un cordón umbilical de los españoles con la realidad dentro y fuera de España. En sentido amplio, más allá de un periódico de información, ABC ha sido, y es, un vehículo de transmisión de cultura. Tal vez por eso sea tan especial este acto de encuentro entre ABC y el sello, o mejor, esta incorporación de ABC en un sello, elemento por excelencia de difusión de valores culturales, que permitirá a estas tres primeras letras del abecedario, que tanto representan, hacer 1.200.000 viajes (tantos como la tirada) y evocar no menos recuerdos de aquellos que lo utilicen para franqueo de cartas, o para completar una nueva página del álbum filatélico.

En su primer número, bajo el epígrafe «en cumplimiento de un deber», se anunciaba una declaración de intenciones que habría de convertirse en lema: «Pretende ABC ser, no un periódico más, sino un periódico nuevo por su forma, por su precio, por los procedimientos mecánicos que empleará y por la índole de sus trabajos» . Este es, probablemente, el gran acierto de don Torcuato, obsesionado con hacer un periodismo distinto y de calidad, a la altura de los que había conocido en sus viajes por Europa . Así nace Blanco y Negro, en 1891, y ABC, en 1903.

ABC es ante todo originalidad. Es siempre audaz, como su fundador. Precursor de los adelantos técnicos, con su formato a tres columnas y su presentación gráfica, con su portada ilustrada con una gran fotografía; es el primer diario español en utilizar el huecograbado, en 1915, y el color, en 1930, y también el primero que se distribuye por vía aérea. Incluso se adelantó a las modernas técnicas de marketing, gracias al ingenio de don Torcuato.

Azorín -una de las grandes plumas que pasó por esta Casa- deja escrito que ABC aporta dos novedades a la prensa: la imagen y la literatura inactual. «La literatura abundaba en los periódicos» pero «tenía siempre un carácter de actualidad». La literatura separada de la noticia «no se había dado y eso es lo que hizo ABC», nos cuenta el maestro Azorín.

Pero además, ABC es también pionero en su relación con el mundo del sello. Joaquín Amado, que firmaba como Javier Linares y llegaría a subdirector de ABC, mantiene que «todo hace pensar que el diario ABC fue el primer rotativo nacional que ofreció con regularidad a sus lectores una sección de filatelia especializada». Entre 1933 y 1936 estos comentarios filatélicos, con una minuciosidad hoy impensable en un diario -dedicó, por ejemplo, trece artículos al primer sello emitido, el seis cuartos de 1850, del que identifica y reproduce cuarenta tipos distintos con sus marcas secretas de identificación- aparecen firmados por Mateo Fernández «Stamp». Es una lástima que se haya perdido esta tradición en la Casa de ABC porque el compromiso con la filatelia es un compromiso con la cultura, y ABC ha llevado, y lleva, el estandarte cultural de la prensa española.

A nadie podrá sorprender que esta vieja relación entre ABC y el sello, se traduzca hoy en la emisión, por parte de Correos, del primer sello dedicado al centenario de un periódico. Los cien años de ABC que conmemora este sello de 2,15 euros que hoy se pone en circulación, son una buena muestra de la Historia de España en la pasada centuria.

El azar es caprichoso. Tuvo la oportunidad don Torcuato de haber sido Ministro de Fomento: Canalejas le ofreció la cartera en su primer gobierno. Pero pudo más su vocación. En una entrevista años más tarde, afirma el creador de ABC: «Yo entiendo que el cargo de director de un periódico es incompatible con cualquier puesto político, porque no hay posibilidad de sustraer al periódico del influjo que ejerzan sobre él los intereses del partido». Y sentencia: «Cada uno nace para una cosa. Yo nací para dirigir periódicos» .

Hace poco tuve ocasión de recordar en una Tercera dedicada a Sagasta, que el político liberal moría al tiempo que nacía ABC, que abrió la edición de su segundo número con una gran foto de Sagasta orlada de luto: «La Revolución le debió mucho, mucho le debe la Monarquía», escribía el diario. Echaba a andar ABC, tan comprometido con la defensa de la Monarquía, al tiempo que dejaba de respirar el hombre que puso los cimientos -junto a Cánovas- de la unión de los españoles en torno a la Corona y las libertades.

El rey Alfonso XIII, comentaba en el primer número de ABC en 1903 las virtudes que debía reunir un buen periódico: «Verdaderamente imparcial, que aplauda con entusiasmo todo lo bueno y que censure con energía todo lo malo» . Un siglo de trabajo duro de los mejores profesionales, avalan una trayectoria impecable de periodismo de calidad comprometido con la verdad, que ha permitido a Su Majestad Don Juan Carlos destacar a ABC como «ejemplo vivo y noble del gran periodismo», que ha contribuido «a la construcción de la democracia» y a «defenderla con entereza y dedicación» .

Que este homenaje que le rinde Correos a través de los sellos sirva de reconocimiento y de estímulo para todos aquellos que hoy, cien años después, hacéis un periódico que ha sabido ser fiel a la esencia y los valores de ese primer ABC, y que, precisamente por eso, se ha convertido en algo más que un diario, en parte de nuestra vida, ese «vicio nacional» que decía Marañón.