Secretos del corazón

Concierto de Los SecretosLugar: Teatro Coliseum de MadridFecha: 9 de abril.

Antonio ROJAS
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El 17 de noviembre de 1999 el pop español perdía a uno de sus hijos predilectos, Enrique Urquijo. A modo de homenaje y como un último adiós, su banda de siempre, Los Secretos, grabó el pasado año «A tu lado», un álbum que reunía las mejores canciones de los veinte años de historia de la formación.

El disco, en el que también tomaron parte muchos de los más grandes intérpretes de la música de nuestro país, se ha presentado en diecisiete capitales españolas desde el 2 de marzo. El pasado lunes la gira llegó a su fin con un emotivo e intenso concierto en Madrid, a la que Enrique consagró su inmenso talento y en la que la muerte lo acabó encontrando.

Grupo maldito, al que la tragedia golpeó en diversas ocasiones a lo largo de estas dos décadas, Los Secretos han sido, sin embargo, los únicos supervivientes de los tan celebrados años de la movida. De ellos nos quedan un puñado de muy buenas canciones que han acompañado a toda una generación de españoles: «Déjame», «La calle del olvido», «Y no amanece», «Ojos de gata», «Cambio de planes» o «Sobre un vidrio mojado», por citar solamente algunas de su amplio repertorio.

Todos esos temas y algunos otros interpretó la banda —Álvaro Urquijo, Ramón Arroyo, Jesús Redondo, Santiago Fernández, y Juanjo Ramos—, en solitario, o en compañía de los muchos amigos que quisieron compartir una noche tan especial, tan llena de magia. Para regocijo de todos, por el escenario pasaron José María Granados, líder de los míticos Mamá, Javier Urquijo, Carlos Tarque, Ariel Rot, Teo Cardalda, de Cómplices, Joaquín Sabina y Manolo Tena. De los esperados, tan sólo faltó Antonio Vega.

Sería muy difícil destacar alguno de los vibrantes momentos de la velada, pues desde el inicio, desde que sonaron los primeros acordes de «Colgado», músicos y público se propusieron convertir la velada en una fecha histórica, inolvidable para todos. Quizá Enrique Urquijo no estuviera físicamente, pero nadie estuvo más presente que él. Su memoria y su recuerdo impregnaron todos los rincones del Teatro Coliseum de Madrid. Su espíritu se posó en los corazones de los músicos y de todos y cada uno de los asistentes que quisieron mostrarle todo el cariño y el reconocimiento por los buenos momentos pasados gracias a él. Y como dijo su hermano Álvaro, «seguro que él nos está viendo».