El San Jorge de Estella, despojado de su repinte
El San Jorge de Estella, despojado de su repinte - José Corriente/ABC

El San Jorge de Estella recobra su dignidad con una auténtica restauración

Concluyen los trabajos de los profesionales que han devuelto a su ser a la talla navarra del siglo XVI repintada hace un año por una aficionada a las manualidades

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Un año después de que el San Jorge de Estella saltara a los medios de comunicación de todo el mundo tristemente convertido en un nuevo «Ecce homo», esta valiosa talla navarra del siglo XVI ha recobrado su dignidad gracias al inestimable trabajo de profesionales en restauración y conservación del patrimonio. «Estamos bastante contentos. Ya se ha concluido la restauración y la reintegración de lagunas y el resultado es estupendo», avanza a ABC el director del Servicio de Patrimonio Histórico de Navarra, Carlos Martínez Álava.

La escultura será presentada al público en los próximos días por la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana en Pamplona, antes de ser trasladada a su capilla, en la iglesia de San Miguel de Estella.

Con el traslado y los últimos ajustes finalizará esta larga y complicada batalla que han librado los expertos para revertir, en la medida de lo posible, los graves daños que causó en el San Jorge una aficionada a las manualidades de Estella al cepillar amplias zonas de su superficie y repintar la figura con pintura acrílica, tapando sin contemplaciones los restos antiguos de oros y platas y la policromía del siglo XVIII. Más de un 60% de las policromías históricas se perdieron o dañaron con esta desdichada intervención.

La talla del siglo XVI, a su llegada al almacén de Patrimonio
La talla del siglo XVI, a su llegada al almacén de Patrimonio - ABC

Solo para despojar a la escultura del terrible repinte, tres restauradoras trabajaron durante más de 300 horas retirando la pintura, yesos y otros añadidos, como cartón, papel de aluminio, malla de plástico y fibra de vidrio, y fijando las zonas inestables.

A continuación, y tras un largo debate sobre qué tipo de restauración llevar a cabo, si una más arqueológica en la que únicamente se consolidaran las pinturas originales y se saneara la madera u otra en la que además se reintegraran las policromías en las lagunas, se decidió seguir esta segunda vía para que el San Jorge se vea ahora de lejos como lo debieron de contemplar los estelleses en el siglo XVIII.

«Estamos todos muy satisfechos con el resultado que ha llevado muchísimo esfuerzo y ha sido muy complejo», subraya la restauradora Alicia Ancho, jefa de la Sección de Registro, Bienes Muebles y Arqueología.

Ahora solo esperan «que no se repita algo así, porque hemos perdido mucho, no solo a nivel patrimonial, sino humana, material y económicamente», según Ancho. El coste total de la restauración, según los datos estimados el pasado enero, puede haberse elevado hasta los 30.000 euros, que pagará la parroquia de San Miguel de Estella.

La Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra inició en octubre los trámites para sancionar con 6.010 euros tanto a la parroquia como a la empresa Karmacolor de la pintora que perpetró la desdichada intervención, por no seguir los estándares propios de una restauración de Bienes Culturales.

La talla de San Jorge de Estella se realizó hacia 1500 en estilo gótico hispanoflamenco, aunque fue repolicromada en el siglo XVIII. Es una escultura de gran tamaño (200 x 150 cm), realizada con siete piezas de madera de nogal ensambladas, que representa al santo a caballo abatiendo al dragón. Se cree que su autor fue el maestro Tarín o Terín, un artista natural de Zaragoza y afincado en Estella del que se conocen varias obras, como el San Miguel titular de la parroquia donde en breve volverá a alojarse el San Jorge.