J. K. Rowling afirma que Oviedo le recuerda a Escocia «por la lluvia y las gaitas»

OVIEDO. ANTONIO ASTORGA
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A Joanne Kathleen Rowling le apasionó ayer Asturias. Le recordó las altas tierras escocesas. Lo confesó tras volar de Edimburgo a Oviedo y entusiasmarse con «las montañas nevadas, el arte, la magia, la luz y estos mares del norte». Fue un vuelo privado con escala en Gran Bretaña. En España ha estado más veces, pero desconocía Asturias. Se documentó en Internet y en el canal en inglés de la página web de la Fundación Príncipe de Asturias. Allí se interesó por los premiados y leyó algunos discursos de ediciones anteriores.

«Oviedo es muy parecido a Escocia. Venir aquí es como viajar allí por la lluvia, la temperatura y las gaitas», declaró la creadora de Harry Potter a su llegada al aeropuerto de Ranón. Joanne Kathleen Rowling, cuya fortuna personal supera la de la Reina de Inglaterra, se interesó por la catedral gótica de la ciudad, que se eleva sobre una torre, y por el origen del título de Príncipe de Asturias.

Su llegada al Hotel La Reconquista desbordó todas las previsiones desde primera hora de la mañana. Pero la escritora se hizo esperar. Forofos de Gryffindor y Slytherin, perfectamente alineados, le aguardaban desafiando la lluvia. A las once y media descendió del coche acompañada por su marido, Neil. «¡Miradle, si parece Harry Potter, pero en mayor!», comentaban algunas lenguas viperinas. «¿Pero no iba a llegar en una escoba voladora?», marmoteaba otra voz en la lejanía.

A J. K. Rowling le esperaba en la escalinata del hotel Graciano García, director de la Fundación Príncipe de Asturias. Tras saludarle, la escritora firmó un autógrafo de uno de sus libros, «Harry Potter y el cáliz del fuego», a una joven vestida con el traje regional asturiano. (A alguien le preocupaba el hecho de que sus autógrafos se coticen a más de 400 libras la pieza en Internet. «No quiero que esto se convierta en un mercado»). Posó junto a ella y la banda de gaiteros que interpretaba música en su honor. «¿De acuerdo? ¿Todo bien? OK», comentó antes de entrar en el hotel. Le acompañan sus dos hijos, a los que quiere preservar de las cámaras y fotografías, y dos amigos.

La señora Rowling permaneció todo el día en su habitación. Cuando algún sabueso intentaba husmear sobre su estancia, la organización espetaba de inmediato: «Su agenda es secreta. Top secret. No sabemos nada».

Pronunciará hoy un discurso

Lo que sí se sabe es que hoy, a las once de la mañana, en la capilla del Reconquista, mantendrá un encuentro con veinte niños de Oviedo escogidos por ella. Se trata de huérfanos del Hogar San José y de chavales que padecen enfermedades crónicas y que requieren asistencia hospitalaria personalizada. Sólo se le permitirá la entrada a un contado grupo de fotógrafos, pero no a los redactores. J. K. Rowling escribió dos libros cuyos beneficios destinó íntegramente a diferentes asociaciones de caridad. Y puso en marcha un proyecto para la promoción de la lectura entre los niños de todo el mundo. Y ayer aseguraba que la cuantía económica del premio Príncipe de Asturias de la Concordia lo donará íntegramente a la lucha contra el analfabetismo en el Tercer Mundo.

Aunque no ha querido conceder entrevistas (sólo ha dado dos en su vida) pronunciar conferencias ni convocar ruedas de Prensa, a Joanne Kathleen Rowling sí se la podrá escuchar esta tarde, en el Teatro Campoamor, en un discurso con motivo de la ceremonia de entrega de este XXIII premios Príncipe de Asturias. Se trata de un texto escrito, pensado y meditado y no de una improvisación, como alguien quiso dejar caer estos días. Junto a Rowling también hablarán el sociólogo y filósofo alemán Jürgen Habermas, el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva; la escritora norteamericana Susan Sontag y Fatema Mernissi, ambas premio Príncipe de Asturias de las Letras.