«La risa le quita desproporción incluso a las peores tragedias»

POR J. ÁLVAREZ
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SEVILLA. José Luis Alonso de Santos (Valladolid, 1942) ha escrito una veintena de obras de teatro, entre ellas «Bajarse al moro», que adquirió una gran popularidad en 1985 y de la que incluso se hizo una película.

-¿Se puede decir a estas alturas algo nuevo sobre la Guerra Civil?

-Espero que sí. Yo me enfrento a todo esto con piedad, dignidad, compasión e indulgencia. Para mí la guerra fue un fallo en el sistema social por encima de todo. Las guerras civiles son terribles y algo para aprender. Con la distancia tenemos que compadecer a aquellos que han sufrido. Hablar sólo de las dos Españas está ya muy visto. Escribo para otra serie de cosas que el público irá descubriendo cuando vea la obra.

-Dice que con dignidad, trabajo e indulgencia se pueden reconstruir las cosas. ¿Le parece que la ley de memoria histórica o las acciones judiciales de Garzón promueven esa «reconciliación»?

-Yo creo que si no se saca de madre, está bien. Si sirve de bandera para que unos le partan la cabeza a otros está mal. Si sirve para recuperar la dignidad perdida, me parece bien. Si sirve de lanza para decir que yo soy el bueno y tú el malo, entonces está mal.

-¿El humor es la única manera «seria» de afrontar lo que pasó en España durante la guerra y durante la posguerra?

-No, la única no, pero es una de las maneras. El humor es un lenguaje, un estilo y yo he enfocado así este tema.

-¿Y no es ésa una forma de quitarle la importancia a las cosas?

-Exacto. Los seres humanos nos volvemos locos cuando le damos a las cosas una importancia trágica y terrible. Si a las cosas les damos el valor que realmente tienen, entonces no es para tanto. En caso contrario, es para despeñarse y habría que suicidarse cada vez que te deja la novia. O matarla. Lo más terrible de los seres humanos es cuando hacen cosas desproporcionadas. Ahí viene la catástrofe más absoluta.

-¿Ve saludable entonces reírse de las tragedias?

-La risa le quita esa desproporción a las cosas, incluso a la las peores tragedias. La desproporción del uniforme, la desproporción de la cultura, la desproporción de la importancia de la gente, la desproporción de la creencia. Porque yo crea en algo no te puedo dar a ti con la lanza. El humor es algo que nos humaniza y nos vuelve iguales.