Chritian Gálvez rapa la cabeza a un concurstante de «Pasapalabra» - ABC | Vídeo: La exposición comisariada por Gálvez provoca las críticas de los historiadores del arte (ATLAS)

Así es el enfrentamiento de Gálvez con los historiadores del arte: «¿Es poca formación? Pues lo siento»

Te contamos la farragosa polémica en la que se ha visto envuelto el presentador de «Pasapalabra» a propósito de una exposición que ha comisariado sobre Leonardo da Vinci. Su compañera de expo, la catedrática Elisa Ruiz, disiente de su criterio desde que le conoció y no se hablan

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La polémica en la que se ha visto envuelto el presentador de «Pasapalabra», Christian Gálvez, a cuento de la exposición que ha comisariado sobre Leonardo Da Vinci ha tenido un nuevo hito cuando este ha dicho: «Si en algún momento la Biblioteca Nacional Española decide que no soy digno de estar ahí, recojo mis cosas y me voy». Es el último capítulo de una controversia que ha hecho correr ríos de tinta impresa y digital, con numerosos dimes y diretes, y que ha conseguido convertir el asunto en un embolado que cuesta seguir si uno ha llegado tarde a él. Así que vamos a explicar cuál es el mapa de la situación (o del follón).

Antes que nada, regresemos a marzo de 2017, cuando Gálvez fue nombrado especialista en Leonardo da Vinci a nivel mundial. El reconocimiento iba a permitir al comunicador participar en la exhumación, recuperación del ADN y reconstrucción facial de Leonardo da Vinci. Gálvez llevaba tiempo compaginando su trabajo en Telecinco con el estudio exhaustivo del personaje histórico. Además, y había publicado como novelista «Matar a Leonardo» a la que siguió «Rezar por Miguel Ángel», erigiéndose como un gran aficionado a la época del Renacimiento, y a la que siguió finalmente «Leonardo da Vinci: Cara a Cara», en el que puso sobre letras sus años de investigaciones y colaboraciones con expertos. En una entrevista a este diario reconocía ya (y es importante este «ya») que había gente había arremetido contra él por dedicarse a escribir: «Hay gente que lo lleva muy mal, para qué nos vamos a engañar… Precisamente, una de las cosas que más me gusta del Renacimiento es la multidisciplina, esa capacidad que tenía la gente para ejercer varias cosas».

Y ahora saltemos a la reciente polémica. El Comité Español de Historia del Arte (CEHA) acusó al presentador de «intrusismo profesional» por su papel de comisario de la exposición «Leonardo da Vinci: los rostros del genio», que se inauguró hace unos días en Madrid y organizada con vistas a la conmemoración, en 2019, del quinto centenario de la muerte del artista. Esta expo, y esto es importante, tiene una doble sede, el Palacio de las Alhajas y la Biblioteca Nacional, donde pueden verse los dos únicos textos de Leonardo que se conservan en España.

En este comunicado, la junta directiva del CEHA reprochó al presentador que, «apoyándose en su popularidad televisiva y en sus conocimientos sobre la figura de Leonardo traducidos en obras de ficción con a veces dudosas bases histórico-documentales», se haya situado como «referente sociológico sin ningún aval de carácter científico». Para la asociación no hay que olvidar «la importante formación y cualificación profesional de los graduados, licenciados y doctores en Historia del Arte, que es necesario reconocer y defender en unos tiempos en que desde los medios de comunicación parece tener más importancia la popularidad que la preparación».

Gálvez es el comisario de la sede del Palacio de las Alhajas, mientras que Elisa Ruiz sería la encargada de la parte mostrada en la Biblioteca Nacional. CEHA sí reconoce la autoridad de Ruiz, catedrática de Paleografía, y experta en la obra manuscrita del artista, pero critican que se hayan asociado con Gálvez que «ha utilizado todo su poder mediático para proyectar una idea sin calado científico dirigido a un público general».

Por su parte, el comunicador lamentó la situación. «Esto no es nuevo, me llevan llamando intruso toda la vida: cuando fui reportero era un intruso en el periodismo, cuando escribí mi primera novela también fui un intruso en la literatura, incluso cuando no tenía trabajo en televisión fui un intruso como vendedor en una tienda de juguetes», declaró a Europa Press. Respecto a la «falta de rigor científico» que denuncian desde CEHA, el comisario ha dicho «No se trata de tener un objetivo científico, la suerte que tengo es la de poder hacer de puente entre cultura y la gente». No obstante, Gálvez recordó que la muestra cuenta con el asesoramiento y el respaldo de catedráticos, empezando por la comisaria de la muestra en la Biblioteca Nacional, Elisa Ruiz. «Tampoco cuenta la autoformación que tengo sobre Leonardo desde noviembre de 2009, qué le vamos a hacer. ¿Es poca formación? Pues lo siento. Pero que quede claro que en esta exposición sí hay rigor científico, lo que pasa es que no se están criticando los contenidos».

Sin embargo, la cosa se iba a liar todavía más con el conocimiento ayer de la carta que la catedrática Ruiz, comisaria de la otra sede de la exposición sobre Leonardo, había enviado a la CEHA. En esta misiva pidió «no mantener ninguna relación en lo sucesivo» con el comisario de la muestra en el Palacio de las Alhajas, Christian Gálvez, y llegó a presentar su dimisión al frente de esta exposición. Ruiz explicó que durante la preparación de la muestra mantuvo varios contactos con Gálvez que «resultaron totalmente infructuosos e incompatibles a efectos de colaboración».

Incluso comenta la comisaria que propio Gálvez hizo un escrito en contra de su persona y lo envió a Ana Santos, directora de la BNE, y al director cultural de la institución, Miguel Albero. «Cuando tuve noticia de este hecho, presenté mi dimisión como comisaria, pero cometí el error de no mantener esta decisión a instancias de la institución», ha indicado.

Según la versión de Ruiz, desde la BNE se le «rogó» que prosiguiera con el proyecto «por no haber tiempo ni persona adecuada para realizarlo», y la catedrática aceptó continuar con condiciones como la de «no mantener en lo sucesivo ninguna relación con el señor Gálvez ni depender bajo ningún concepto de esta persona». Asimismo, también pidió no percibir «ni un céntimo» por este trabajo profesional y realizar su proyecto expositivo «exclusivamente» en colaboración con los servicios de la BNE. Ruiz le pegó un palo a su compañero el comisario Gálvez al explicar que partía de «la información necesaria para la comprensión de una figura excepcional (Leonardo da Vinci), sin concesiones gratuitas ni afirmaciones insostenibles desde un punto de vista científico». Y concluyó contundentemente afirmando que que disiente «de su parecer» desde que le conoció.

El último episodio de este culebrón declarativo lo ha protagonizado Gálvez. El presentador ha asegurado que «si en algún momento» la Biblioteca Nacional (BNE) decide que no es «digno de estar ahí» con la muestra, se marchará. «Recojo mis cosas y me voy, que no pasa nada». También dice que ha recibido el apoyo de la directora del BNE, Ana Santos, y reconoce que sí hizo un escrito en contra de la comisaria Ruiz. «Sería Elisa Ruiz quién tendría que explicar por qué lo envié, hay una serie de agravios, pero no voy a entrar en el juego de la descalificación»,

Para Gálvez, «no se critica a la exposición sino al comisario, al que ellos consideran intruso». Conviene decir que el pasado puente de la Inmaculada fueron 5.000 los visitantes de la exposición, abierta hasta el 19 de mayo, y que en la BNE han aumentado un 400% las visitas. Veremos si, finalmente, el presentador «pasapalabra» como comisario o continúa pese a la oposición de los expertos.