Al menos, cinco de los 16 Manuscritos del Mar Muerto son falsos
Al menos, cinco de los 16 Manuscritos del Mar Muerto son falsos - ABC

Revelan que cinco manuscritos bíblicos son falsos

El museo de la Biblia de Washington ha retirado ya los fragmentos que corresponden a los Manuscritos del Mar Muerto

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El múseo de la Biblia de Washington ha retirado cinco fragmentos de los 16 que poseen y que se pensaban que formaban parte de los Manuscritos del Mar Muerto. Ya no se mostrarán al público, según cuenta «Live Science».

Lo s verdaderos Rollos del Mar Muerto son una colección de 900 pergaminos que representan las piezas más antiguas que se conservan del Antiguo Testamento de la Biblia. Los cientos de pergaminos originales se encontraron a mediados del siglo XX en las cuevas de Qumran en Israel.

Así, al menos, cinco de estos Manuscritos del Mar Muerto son falsos según el estudio independiente realizado por el Federal Institute for Materials Research and Testing de Berlín, en un análisis que incluía rayos X. Y para el resto todavía no tiene un veredicto definido.

En las últimas dos décadas, han surgido más fragmentos en el mercado de antigüedades, lo que ha generado cierta sospecha sobre su procedencia sobre numerosos académicos. El Museo de la Biblia, que se abrió el año pasado, es propiedad de la familia Green, propietaria de la cadena de tiendas de artesanía estadounidense Hobby Lobby.

Otros nuevos fragmentos

En mayo de este mismo año una nueva noticia a este respecto apareció, y es que fragmentos de un posible nuevo manuscrito del Mar Muerto habían sido identificados gracias a una tecnología específicamente desarrollada por la NASA para esta investigación. Se trataba de centenares de pequeños fragmentos almacenados en cajas de puros que habían sido estudiados durante los últimos años por el doctorando Oren Ableman.

«En Qumran se encontraron inicialmente unos 900 manuscritos, una colección muy importante, algunos en buenas condiciones pero la mayoría muy fragmentados y mal conservados», explicó a Efe Beatriz Riestra, investigadora de la citada unidad. «Son obras literarias religiosas, las copias más antiguas en hebreo del Antiguo Testamento y otro tipo de literatura religiosa de una época muy importante tanto para el judaísmo como para el cristianismo. Pero este fragmento nuevo no se puede atribuir a los manuscritos que conocemos y puede que pertenezca a un otro nuevo que no conocemos para nada», precisó Riestra.

Los fragmentos, datados de hace unos 2.000 años y pertenecientes a la cueva número 11 del complejo de Qumran, fueron almacenados en cajas de puros porque «los arqueólogos de los años 50 (cuando fueron descubiertos los manuscritos) usaban las cajas de puros como táperes», explicó Ableman al diario «The Times of Israel»