Toganidis, ayer en El Escorial. Jaime García

El restaurador del Partenón detalla los trabajos de recuperación del monumento

Los mármoles de Elgin, como así se conocen las piezas del Partenón que se exhiben en el Museo Británico, no volverán a ser bañados por la brisa de El Pireo, ni siquiera durante las Olimpiadas que se celebrarán por segunda vez en la moderna Atenas en 2004. «Gran Bretaña -afirma Nikos Toganidis, restaurador del monumento- no ha consentido en ello, ni siquiera temporalmente».

EL ESCORIAL. Tulio Demicheli
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El arqueólogo Nikos Togandis, que esta semana participa en un curso de verano de El Escorial dedicado al Partenón, se expresa con moderación al abordar un tema tan doloroso para Grecia. «Hablar de «robo» o de «expoliación» me parece exagerado, aunque no injusto. En realidad, Lord Elgin desembolsó en su día una cantidad de dinero a las autoridades turcas, que entonces administraban Grecia. Claro que Elgin se llevó a Inglaterra mucho más que aquello por lo que había pagado, unos cuantos fragmentos... Elgin se llevó los tesoros del Partenón. Y por si fuera poco, además causó daños en el monumento al cortar los triglifos para vaciar las metopas, porque en aquella época, a finales del siglo XIX, no se contaba con tecnología adecuada para semejante operación», declara a ABC.

PROTECTORADO BRITÁNICO

-¿Qué otros daños han sufrido los «Mármoles de Elgin» bajo el, llamémosle así, protectorado británico?

-Como hoy día todo el mundo sabe, la tradicional niebla londinense era producto de la polución industrial que ahogaba a la metrópoli. Esa polución afectó visiblemente a las piezas, que fueron «restauradas» cepillándolas con pinceles de cerda dura, lo que lastimó su superficie. Esto se puede apreciar a simple vista comparando la parte frontal y el dorso de las piezas.

-Gran Bretaña siempre ha justificado que los «Mármoles de Elgin» han estado, están y estarán siempre mejor cuidados en el Museo Británico que en Grecia...

-Hoy tal excusa es insostenible, porque si fueran devueltos, no serían incorporados al monumento, no sufrirían las inclemencias de la intemperie. Como nunca hemos perdido, ni perderemos la esperanza de recuperarlos, se ha edificado en la Acrópolis un museo moderno, perfectamente acondicionado para exhibirlos... En cualquier caso, hay otros elementos, como algunos capiteles, que son imprescindibles para la actual restauración y tampoco están en vías de devolución.

-¿Cuáles han sido las directrices del proyecto de restauración que concluirá en 2006?

-Se ha trabajado en cinco líneas. Primero, en la conservación de la estructura del monumento. Después, el tratamiento para proteger la superficie del mármol, la preservación de las estatuas que lo ornamentan. la correcta disposición de los bloques de piedra restaurados. Y la última, la recolocación y el almacenaje de los escombros dispersos a su alrededor.

DOCE PROGRAMAS

«Los límites de la intervención, añade, son los que se contemplan en toda restauración moderna: que sea reversible. Ell proyecto incluye doce programas distintos, que a su vez se encuentran en diferentes fases de ejecución, de los que algunos han sido ya terminados y que afectan globalmente al monumento, a sus fachadas occidental y oriental, a las columnatas septrentrional y meridional, a los pavimentos... Se trata de una intervención integral. En fin, para concluir esta restauración me parece impostergable que el Museo Británico al menos devuelva algunos elementos que ya no podrían ser instalados una vez que terminemos de restaurar la columnata norte.

-¿Cuáles son los males que aquejan al monumento?

-Sólo entre los males que afectan al mármol, hemos detectado siete. Entre ellos, interrupciones en la continuidad de la textura del mármol; aparición de grietas paralelas a la superficie y lascas de mármol que reducen la resistencia mecánica del material.