Los representantes de Rowling cierran a cal y canto la web pirata argentina de Harry Potter

ANTONIO ASTORGA
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MADRID. Harrymania ya es historia. La aventura de Daniela/«Hermione», una jovencita sureña argentina nacida en Bariloche, de sus buenas amigas Hollie, Mayela y Mery y de más de un centenar de colaboradores anónimos y traductores profesionales, ha concluido. No se podrá entrar en ella ni por el andén 9 y tres cuartos. Su hazaña de traducir al español los 38 capítulos (870 páginas en su versión inglesa) de «Harry Potter y la Orden del Fénix», quinta entrega del joven mago creado por J. K. Rowling, quedó «descolgada» de su página web en Internet (www.harrymania.com.ar) en la noche del jueves nada más adelantar ABC la noticia de la existencia de la página.

¿Habrá sido obra del malvado Malfoy, el enemigo de Harry, ese tipo que es más feo que un dolor de tripas reflejado en la cara del gran Victor Mature? No, la página ha sido desenchufada por el «webmaster» estadounidense (los dueños del dominio de Internet donde Daniela y sus amigas habían volcado su traducción y pasión pottermaniaca) tras recibir una llamada de los representantes legales de la escritora británica, premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Tirón de orejillas

Sigrid Kraus, directora editorial de Salamandra (empresa que detenta los derechos de la versión castellana de «Harry Potter y la Orden del Fénix») señalaba ayer a nuestro periódico que «la agencia Christopher Little, informada del reportaje que publicaba ABC sobre la página web de estas chicas argentinas, solicitó a los dueños estadounidenses del dominio que le vendieron la página que la cerraran, lo que se produjo inmediatamente sin ningún problema. No van a tomar medidas legales contra estas chicas».

No obstante, habrá un levísimo tirón de orejillas. La agencia de Joanne Kathleen Rowling les enviará una carta, amable eso sí, en donde se congratulan de que sean fans de Harry Potter y les felicitan por la pasión que han volcado en la traducción. Pero, al mismo tiempo, les informan de que tiene que haber un marco legal para estas cosas. «Tomarán medidas legales si alguien abre otra página web del mismo estilo», concluye Kraus.