«He querido desterrar ciertos fantasmas» Kepa Junquera _ Músico

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POR MANUEL DE LA FUENTE

FOTO JAIME GARCÍA

MADRID. Pertenece a esa estirpe de vascos universales, de navegantes, misioneros, emigrantes que han salvado distancias, y traspasado fronteras. Ha conseguido que un instrumento limitado al baile y la cultura rural vasca como la trikitixa (acordeón diatónico) haya llegado a ser un instrumento que en sus manos rompe moldes.Porque Kepa Junquera es uno de esos músicos para los que su trabajo es enfrentarse a retos, algunos de dimensiones colosales, como su nuevo disco, «Etxea» («Casa»).

Pero esta vez ha ido más lejos, pues el músico vizcaíno ha recopilado un bellísimo puñado de canciones tradicionales vascas y se las ha servido en bandeja a un colorido y coloreado abanico de artistas, de varias latitudes y otras cuantas longitudes. Y no son ni una ni dos frases hechas. Tomen nota de la gente que, entres muchos, dijo sí a la convocatoria de Kepa: Estrella Morente, Víctor y Ana, Emilio Aragón, Teresa Salgueiro (Madredeus), Pedro Guerra, Calamaro, Pau Donés, Jaime Urrutia, Loquillo, Joaquín Díaz, Aute, Antonio Orozco, Miguel Ríos, Dulce Pontes, Sole Giménez, Bosé, Lluís Llach, Santiago Auserón, Michel Camilo... Y hasta Saramago, con emotivas palabras. De Bilbao tenía que ser el tal Kepa.

Todo empezó hace bastante tiempo, aunque la fase final (el propio Junquera contactó a los artistas a través del e-mail, y posteriormente les remitió una maqueta) comenzó hace un año. «Amo la canción popular, la que he oído en mi casa y también he interpretado. Son canciones universales, pero yo las veía ahí quietas, como dormidas, y me las imaginé llevadas al fado, a algo más latino, a algo colonial... quería buscar esa apertura, ese guiño».

Los auténticos músicos populares, aunque amen el terruño, suelen tener una idea universalista de la canción y de la vida que los hace grandes. Kepa Junquera es uno de ellos. «Este disco ha sido un sueño, pero también creo que es un símbolo, un gesto que puede ayudar a desterrar y romper ciertas fronteras. He querido buscar un encuentro entre las personas que esté por encima de las circunstancias sociopolíticas, porque necesitamos un poco de aire fresco».

El aire que se cuela por las ventanas de esta «Etxea» encendida, una casa «que está abierta, con la llave puesta por fuera». Que San Mamés le bendiga.