Porcel: «Madrid es capital de sí misma»; Ussía: «Los libros se hablan en Madrid»

«El nacionalismo aldeaniza» (Alfonso Ussía). «Madrid es sólo capital de sí misma» (Baltasar Porcel). «Ahora le toca el turno al último baluarte, la joya de la corona, como consecuencia de la política cultural catalana de los últimos 20 años», dice Xavier Pericay, escritor y traductor que vive en Barcelona. Los creadores siguen agitando la polémica sobre la capitalidad cultural y literaria.

MADRID. R. V./A. A.
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Barcelona-Madrid: historia de dos ciudades embaucadas por la Literatura. Si ayer en estas páginas hablaban los editores, hoy concedemos voz a los autores y traductores que laboran tanto en catalán como en castellano:

«EL NACIONALISMO ALDEANIZA»

Alfonso Ussía cree que a medida que pasa el tiempo Madrid está rompiendo la tradicional hegemonía de Barcelona como capital literaria y editorial: «Yo creo que sí. Más del noventa por ciento de los creadores están aquí, en la capital de España». Todo lo que rodea el núcleo literario-editorial se arracima en torno a Madrid: «Todos los libros se hablan y se contratan en Madrid —añade Alfonso Ussía—. Y curiosamente, según las últimas estadísticas y es un dato que no deja de sorprender, los madrileños son quienes más leen de toda España, cuando hasta hace poco lo eran los ciudadanos barceloneses». Alfonso Ussía, creador de uno de los más originales, «desternillantes y desatornillantes» personajes de la ancha Literatura española -el simpar marqués de Sotoancho- concluye que «el nacionalismo aldeaniza». «A mí me da mucha pena que Barcelona pierda su peso pero los hechos, desgraciadamente, lo están demostrando», subraya Ussía, conspicuo campeón de la Feria del Libro de Madrid y que recibe una «fantástica» acogida cada vez que acude a Sant Jordi.

«BARCELONA PIERDE PESO»

Luis Mateo Díez, que leerá el próximo día 20 su discurso de ingreso en la Real Academia Española, cree que lo que ha habido hasta ahora es un excesivo distanciamiento desde Madrid y Barcelona al mundo de la edición que labora incansablemente en las provincias: «Se hacen cosas muy interesantes, significativa e importante». Echa en falta Díez «sensibilidad» hacia lo que se edita lejos del eje Barcelona-Madrid, «dos ciudades que han sido y son grandes focos culturales, tanto en el pasado como ahora». No obstante, la cultura se inclina más hacia Madrid, «sin olvidar, por supuesto, las pequeñas editoriales que subsisten con esfuerzo en todos los rincones de España».

«UNA BULLA EFÍMERA»

Baltasar Porcel no está de acuerdo con que Madrid le haya quitado a Barcelona su tradicional hegemonía como capital literaria y editorial española: «Creo que Madrid ha dado un enorme salto adelante, pero va a la zaga de Barcelona, que continúa en cabeza siguiendo su gran tradición». Porcel reconoce que «en Madrid hay una vida pública más importante que en Barcelona, porque cuenta con unos medios de comunicación de alcance nacional, aunque toda esa bulla, que personalmente me gusta, tiene mucho de efímera. No sé si estos hervores se corresponden con una solidez de conocimiento». Por ello, incluso la ventaja de ser una gran caja de resonancia se convierte para Porcel en algo preocupante: «Madrid no funciona como capital de España sino de sí misma. Ignora todo lo que se hace en España en otras lenguas que no sea el castellano, lo que supone dejar de lado a diez millones de personas que pagan sus impuestos». La escritora catalana Flavia Company considera que «hay que desterrar ese binomio Barcelona-Madrid, que se convierte casi en una rivalidad. Creo que en el pasado la hegemonía de Barcelona era indiscutible, pero ahora existe un reparto editorial más equitativo fruto de la diversificación. Lejos de ser un problema, me parece muy positivo que exista una realidad cultural más rica y con más posibilidades, fruto del nacimiento de nuevas editoriales no sólo en Madrid y Barcelona sino también en otras provincias como Vitoria o Valencia».

«CULPA DE LA POLÍTICA CATALANA»

Xavier Pericay, escritor y traductor con residencia en Barcelona. lamenta que «el último eslabón del poderío de la Ciudad Condal como capital industrial de la cultura, las editoriales, abandonen poco a poco la ciudad. No tengo las cifras en la mano pero intuyo que esta tendencia es ya un hecho. Las grandes multinacionales cambian de sede y Barcelona hace tiempo que perdió su hegemonía en el campo cinematográfico, audiovisual y fonográfico. Ahora le toca el turno al último baluarte, a la joya de la corona. Lamento que sea así y para mí es la consecuencia de la política cultural catalana de los últimos 20 años, a la que no sólo le han faltado proyectos sino también ideas».

El presidente de la Asociación de Editores de Madrid, Juan de Isasa, subraya que hay «un cierto vaivén» y que los editores catalanes saben que su gran proyección está en el mercado en español.

LA GENERALITAT DECLINA OPINAR

El director general de Promoción Cultural de la Generalitat declinó, por su parte, hacer declaraciones a ABC.