El poeta y la novelista, dos palabras en una

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-Aparte del amor, ¿qué otros mundos se abren para el poeta y la novelista ?

A. G.: Compartir la vida con alguien como él, a quien ya admiraba por su trabajo, convierte el género del otro en un territorio propio. Se produce un intercambio de estructuras de, lo cual es siempre enriquecedor, aunque no vayamos a hacer incursiones en el campo del otro. El género del otro forma parte de tu propio patrimonio literario.

L. G. M.: Hay una correspondencia a la hora de elegir la tradición literaria. El tipo de novela que hace ella; la reivindicación de la ficción; el respeto a los clásicos, vienen a ser la experiencia que yo tengo desde la poesía. Defendemos la Literatura como un acto de lectura. Todo eso está en nuestros mundos literarios, que son anteriores a la convivencia. Ahora, leo muchas más novelas que antes y ella mucha más poesía.

A. G.: Tiene que haber una complicidad literaria previa. Si no, nada tendría sentido ni nos habríamos leído mutuamente.

-¿Con qué significados prende en sus textos «La llama doble», el amor y el erotismo?

A. G.: La sexualidad es importante. La literatura erótica ha muerto de éxito; el erostismo ha recuperado su lugar.

L. G. M.: El erotismo es uno de los grandes temas literarios; tal y como lo planteó Octavio Paz, es una elaboración intelectual. Dentro de él están todas las grandes preocupaciones culturales de una sociedad, entre ellas, la vida y la muerte.