«Quizá Brigitte Bardot venga a cenar esta noche», obra de Alfonso López Gradolí
«Quizá Brigitte Bardot venga a cenar esta noche», obra de Alfonso López Gradolí - BNE

La poesía se desborda en imágenes en la Biblioteca Nacional

Una exposición reúne una galería de versos y fotografía que comparten protagonismo en una muestra titulada «La cámara de hacer poemas»

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Una imagen vale más que mil palabras, pero ¿qué pasa cuando se juntan la poesía y la fotografía? La Biblioteca Nacional de España expone, hasta el 23 de septiembre, «La cámara de hacer poemas»: una alianza entre fotógrafos y poetas del siglo XX hasta la actualidad que «se fija tanto en la tradición española y portuguesa, como en la latinoamericana», según cuenta uno de los comisarios de la muestra Juan Bonilla.

A través de fotolibros u obras de poesía ilustrados, las barreras entre ambos mundos se difuminan. Un concepto que el poeta Alfonso López Gradolí conoce de primera mano y lo explica afirmando que «la imagen ha de ir complementada muchas veces con una palabra para que tenga sentido».

Una parte de la exposición
Una parte de la exposición - BNE

Comisariada por Horacio Fernández y Juan Bonilla, la exposición «no tiene nada que ver con la poesía visual -una parcela de la poesía donde que la imagen pesa más que el verbo-, sino que trata de mostrar cómo desde principios del siglo XX hasta la actualidad se han ido relacionando la poesía y la fotografía en un terreno de juego concreto: el libro», explica este último.

Las obras de la muestra pertenecen en gran medida a los fondos de la Biblioteca Nacional, y se completa con colecciones privadas. Entre los casi 30 libros que componen la exposición, destacan los versos de Ramón Campoamor traducidos a imágenes en «¡Quién supiera escribir!», escrito por Antonio Cánovas. Libros míticos, como «Viento del Pueblo» de Miguel Hernández, «España en el Corazón» de Pablo Neruda -con fotomontajes de Pedro Olmos-, o «Versos de Salón» de Nicanor Parra, con una foto de Daniel Vittet que el diseñador Fernan Meza convirtió en un objeto animado. Se podrá encontrar. además, a todo un referente en la literatura brasileña contemporánea como Roberto Piva, que junto al diseñador Wesley Lee ha realizado uno de sus trabajos más intensos y menos conocidos: «Paranoia», un libro marcado por sus múltiples diálogos y gran calidad de imágenes poéticas.

«Paranoia», una fotonovela de Roberto Piva
«Paranoia», una fotonovela de Roberto Piva - BNE

Tal y como asegura Juan Bonilla, «una de las pretensiones de "La cámara de hacer poemas" es llamar la atención sobre las posibilidades de expresión». A veces, las fotos se agregan al final del libro ilustrando ambientes, como es el caso de «Diario de Djelfa» de Max Aub con fotos anónimas del campo de concentración donde se escribieron los poemas. En otros casos, el fotógrafo toma primero las imágenes y después el poeta escribe los versos, como es el caso de «Nord Sud» de Bernard Plossu y Juan Manuel Bonet. También hay fotógrafos como María Alcantarilla, en «La verdad y su doble», que escoge poemas de distientos autores y añade sus fotos para acompañarlos. Visionarios como Federico García Lorca sueñan con ilustrar sus versos en fotomontajes. Algo que en «Poeta en Nueva York» no se llegó a realizar. En casos menos atrevidos, pero no menos logrados, las instantáneas vienen a hacer compañía a los poemas a modo de ilustraciones, por ejemplo, Bonilla destaca las fotos de Leopoldo Pomés para «Les Fenetres de Rilke».

Las posibilidades, como se ve, son múltiples. Tanto que pueden llegar a juntarse poesía y fotografía en una misma pieza, y así, soñar despiertos que quedamos para brindar con una «sex symbol» de los años sesenta en uno de los más célebres libros de este tipo de poesía: «Quizá Brigitte Bardot venga a tomar una copa esta noche», obra de Alfonso López Gradolí. El autor era un gran admirador de la actriz francesa. Tanto, que comenzó a crear collages y de ahí surgió la obra con un argumento detrás, una cita imaginaria con la actriz que tiene un final desastroso. Aunque el fotolibro tuvo una escasa distribución en España, «The New York Times» la consideró una obra maestra de la poesía visual. Para Alfonso López la fotopoesía «debe producir una sensación de emoción placentera que contribuya a leer tanto el texto como la propia fotografía».