Plácido Domingo: «Desgarra ver la destrucción de monumentos milenarios, es una tragedia cultural»

El gran cantante preside Europa Nostra, la asociación de defensa del Patrimonio que celebra desde mañana un importante congreso en Madrid

MADRIDActualizado:

Una de las actividades no tan conocidas de Plácido Domingo (Madrid, 1941), es la de presidente de Europa Nostra, entidad entre las más activas y respetadas en el cuidado del patrimonio cultural. Aunque el cantante lleva toda la vida dedicado a la cultura, a la ópera y la música principalmente, en su nuevo papel representa uno de los empeños más innovadores: vincular el cuidado del patrimonio con el progreso material y espiritual. Desde entregar mensajes estratégicos para ese fin, como hizo el pasado miércoles con el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, al que felicitó por que Europa dedicará 2018 al patrimonio cultural, hasta señalar monumentos o lugares en peligro, la voz del incansable Plácido Domingo resuena en el mundo con un nuevo timbre. Europa Nostra celebra su congreso estos días en Madrid, una cita que reunirá en nuestra ciudad a cientos de expertos y voluntarios en el cuidado del patrimonio cultural. Por ello hablamos con el cantante.

—¿Qué le llevó a aceptar la presidencia de Europa Nostra, un cometido tan ajeno a la música?

—Cuando el marqués de Santa Cruz –vicepresidente de Europa Nostra– me pidió que sucediera a Doña Pilar de Borbón como presidente de Europa Nostra, debo admitir que me sentí muy honrado, pero también un poco intimidado ante el reto. No estaba seguro de ser capaz de cumplir con una responsabilidad europea tan importante. Pero después de conocer a los líderes de Europa Nostra, me sentí como en casa. Todos queremos que el arte y el Patrimonio cultural sigan siendo relevantes en la sociedad de hoy. Todos queremos compartir la alegría y la belleza de lo mejor que la humanidad ha sido capaz de crear con cuantas personas sea posible. ¡Y, por supuesto, nuestra música es nuestro patrimonio cultural!

Domingo con Junkers, el pasado 18 de mayo
Domingo con Junkers, el pasado 18 de mayo - ABC

—El patrimonio ha sido objetivo militar en guerras como la de los Balcanes, Afganistán y ahora con el Daesh. ¿Cómo vive esa realidad?

«El patrimonio está vivo, es parte de lo que somos, nos asienta y nos enraíza»

—Resulta desgarradora la destrucción de monumentos que habían resistido milenios, somos testigos de una tragedia cultural que afecta a todo el mundo civilizado. El verdadero objetivo es destruir el alma y la identidad de las personas. El patrimonio está vivo, es parte de lo que somos, nos asienta y nos enraíza, nos equilibra y nos indica el camino que va del pasado al futuro. Cuando organizaciones como Daesh pretenden la destrucción del patrimonio a causa de una ideología equivocada, el mundo civilizado debe reaccionar y actuar. Por eso me sentí muy conmovido cuando mi amigo Valery Gergiev, famoso director de orquesta ruso, ofreció recientemente un concierto en el anfiteatro de la antigua Palmira, bajo el lema «La música devuelve a la vida los antiguos muros». ¡Creo de verdad en el poder terapéutico de la música! El Patrimonio no pertenece a un grupo o un pueblo. Es propiedad de toda la Humanidad.

—¿Tienen pensada algúna mención en el congreso de Europa Nostra en Madrid a esta tragedia?

—Europa Nostra rendirá un homenaje póstumo al profesor Khaled-el-Assad, muerto trágicamente mientras defendía nuestro patrimonio mundial en Palmira. Y apoyamos la campaña Unite4Heritage que nuestra amiga Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, puso en marcha el año pasado. Ojala todos los ciudaddanos apoyen esta acción.

Convento de San Antonio de Padua, en Garrovillas
Convento de San Antonio de Padua, en Garrovillas - ABC

—Hay nuevos sitios en su Lista Roja.

—Por desgracia, todavía hay muchos lugares en peligro en toda Europa, también en tiempos de paz. A veces ello se debe a un desarrollo incontrolado, otras a la falta de fondos y experiencia. Es nuestro deber salvar todos los que podamos. Hispania Nostra, nuestra representación en España, ha publicado su Lista Roja para llamar la atención sobre los sitios que peligran en España. En Europa Nostra hemos puesto en marcha el programa «Los 7 Más en Peligro» para hacer lo mismo a nivel europeo. Ayudamos a que la atención sobre los monumentos y lugares seleccionados se intensifique y colaboramos en la creación de planes de acción viables que aseguren un mejor futuro. Este año hemos designado Venecia y su laguna como el sitio con mayor peligro de desaparición en Europa. ¿Puede imaginar alguien una Europa sin Venecia?

—¿Y en España?

—Está el convento franciscano de San Antonio de Padua en Garrovillas, Cáceres, designado por Hispania Nostra. Fue durante siglos un lugar de interés cultural y religioso del occidente español y ahora es poco más que unas ruinas olvidadas. Esperamos que nuestra misión de este otoño aporte nuevas soluciones.

—¿Qué será lo mejor del Congreso?

—Nuestro Congreso es la mayor reunión de profesionales y voluntarios del Patrimonio en Europa, para debatir, aprender, compartir, hacer campaña y celebrar. Me complace mucho que tengamos invitados de América Latina. También es esencial que entusiasmemos a las generaciones jóvenes por el patrimonio. El Congreso de Europa Nostra es el punto culminante anual en el ámbito del Patrimonio cultural. El año pasado estuvimos en Oslo, el anterior en Viena y el que viene nos reuniremos en la histórica ciudad de Turku, Finlandia. El congreso de este año se celebra en España por invitación de Hispania Nostra (y de Araceli Pereda Alonso, su presidenta) con motivo de su cuadragésimo aniversario. Pero también es una verdadera alegría para mí dar la bienvenida a España a la familia de Europa Nostra. Es como jugar en casa porque estamos en Madrid, mi ciudad natal.

El Caminito del Rey, en Málaga
El Caminito del Rey, en Málaga - ABC

—¿Y los premios?

—Honramos a los mejores proyectos del patrimonio cultural en Europa. Presidiré esta velada junto con el Comisario Tibor Navracsics en el teatro de la Zarzuela. Es un sentimiento maravilloso galardonar a estas personas y organizaciones que han trabajado muchos años. Hay 28 laureados de 16 países y dos ganadores españoles: el asombroso Caminito del Rey en la quebrada El Chorro, cerca de Málaga, y las seis iglesias de Lorca, magníficamente restauradas después del terremoto. Uno y otro son grandes proyectos que han fortalecido sus comunidades locales. Estoy ansioso por felicitarlos en persona. Y anunciaremos los ganadores de nuestro Gran Premio 7 y el ganador de nuestro Premio del Público. ¡Esto es todavía alto secreto!

—Y hay una exposición que inaugura la Reina mañana.

«¡España ha ganado más premios que cualquier otro país! ¡Se puede imaginar lo orgulloso que estoy de ello!»

—Sí, esa exposición especial en el Colegio de Arquitectos de Madrid, dedicada a todos los ganadores españoles desde 1978, inaugurada por Doña Letizia, Presidenta de Honor de Hispania Nostra, es increíble. Más de 150 proyectos que han enriquecido no solo España, sino también Europa y el mundo. ¡España ha ganado más premios que cualquier otro país! ¡Se puede imaginar lo orgulloso que estoy de ello! Todos proyectos grandes y muy diferentes, tales como el Teatro Romano de Cartagena, el Alto Horno nº 2 de Sagunto, Valencia. Y el Valle de Sal en Añana, País Vasco, que obtuvo uno de nuestros Grandes Premios de «Los 7» el año pasado. O los olivos milenarios de la comarca de la Sénia. La restauración del patrimonio es, por supuesto, de vital importancia para la comunidad local, pero no hay que olvidar que con cada monumento o sitio restaurado también le devolvemos algo a la humanidad.

—¿Por qué el Patrimonio es importante para nosotros?

—El Patrimonio cultural es una parte viva y vibrante de toda comunidad. Yo siempre digo que no se trata de las piedras, se trata de las personas. No es un proceso estático, sino que siempre está cambiando y evolucionando. Es ante todo un asunto de corazón y de alma. Los dioses de los antiguos templos romanos ya no son objeto de culto pero sus edificios siguen siendo relevantes: nos conectan con nuestro pasado, tienen una historia que contar. No son solo piedras, forman parte de nuestra identidad como seres humanos. Pensemos en una ópera. Los tiempos han cambiado desde que Verdi compuso «Otello», por ejemplo, pero todavía se puede vincular a la historia humana y sentir esta música eterna en nuestro corazón.

—¿Somos conscientes de su actualidad?

—Hay un ejemplo muy bonito y conmovedor: los olivos a lo largo de la Vía Augusta romana en la región de la Sénia, Tarragona. Muchos de estos árboles tienen más de mil años y todavía producen un maravilloso aceite de oliva. Empezaron a desaparecer y la comunidad local dio un paso al frente para salvarlos. Tal empeño produjo un efecto dominó en toda la región, y uno de los árboles se ha convertido incluso en una estrella de la gran pantalla: Icíar Bollaín ha rodado una película titulada «El Olivo» que se proyectará durante nuestro congreso. Es maravilloso.

Domingo, hacia el centro, en una de las actividades de Europa Nostra
Domingo, hacia el centro, en una de las actividades de Europa Nostra - ABC

—Europa es conocida por el cuidad del patrimonio. ¿Los gobiernos deben mejorar aún la gestión? ¿La inversión en patrimonio es siempre rentable para la sociedad?

«La cultura y el Patrimonio cultural pueden ayudar a revivir nuestras ciudades y nuestras comunidades»

—Hemos realizado una amplia investigación junto con las mejores universidades del mundo, plasmada en nuestros informe «Recuentos del Patrimonio cultural en Europa». Demuestra que invertir en el desarrollo del patrimonio cultural es beneficioso para nuestra sociedad, nuestra economía y nuestro medio ambiente. Creo que lo más importante que las administraciones locales, nacionales y europeas pueden hacer es percatarse del enorme valor y del potencial que el patrimonio cultural tienen para sus comunidades. Por eso necesitamos líderes audaces que se atrevan a tomar estas medidas. Ha habido intensos debates sobre las ruinosas barriadas donde los jóvenes tienen muy pocas posibilidades de un futuro digno. ¿Cómo se puede esperar que la gente participe e invierta en su comunidad si vive sin esperanza? La cultura y el Patrimonio cultural pueden ayudar a revivir nuestras ciudades y nuestras comunidades. Son posibles nuevas historias y nuevas conexiones: esto lo sabemos a ciencia cierta, pero necesitamos líderes que ayuden a derribar barreras, que se muestren preparados para aprovechar las oportunidades y los beneficios que ofrece nuestro Patrimonio cultural.

—¿Qué debemos esperar del año de la cultura Europeo en 2018?

—Creo que el Año Europeo del Patrimonio cultural nos ofrece a todos una oportunidad increíble para revivir y renovar nuestros ideales europeos a través de la puesta en común de nuestro formidable Patrimonio cultural. Por eso me gusta el lema propuesto para el año, «Compartir el Patrimonio». Me alegré de transmitir estos mensajes vitales a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, cuando me encontré con él el pasado miércoles en Bruselas. Tenemos que recuperar nuestro espíritu y vivificar nuestra alma, totalmente en línea con el importante discurso sobre Europa que el Papa Francisco pronunció el 6 de mayo en Roma, cuando recibió el Premio Carlomagno. El Año Europeo del Patrimonio cultural contribuirá sin duda a avanzar en esa dirección

—¿Hay nuevas ideas en juego?

—Un aspecto importante del año atañe a los trabajos en paralelo con el mundo de los negocios. Multitud de empresas creen en el poder del Patrimonio. Por ejemplo, Bertelsmann es socio corporativo activo de Europa Nostra y uno de los agentes clave en la industria creativa española. Apoyan proyectos de salvaguarda de la historia del cine, y de la música. Visité el Archivio Ricordi de la Biblioteca Nazionale Braidense de Milán y todavía recuerdo la profunda emoción que sentí ante los manuscritos originales de «Simón Boccanegra» de Verdi y de «La Bohème» de Puccini, dos de mis óperas favoritas. Necesitamos forjar alianzas con empresas así para liberar el poder que el Patrimonio tiene para nuestra economía y nuestra sociedad en su conjunto.

—¿Entendemos el patrimonio insuficientemente al asociarlo sobre todo con las construcciones y grandes obras de arte? ¿Debemos abrir más los ojos?

«Un buen ejemplo de la importancia del patrimonio es el barrio del Cabanyal en Valencia, donde canto con regularidad»

—Sí, Europa Nostra cree firmemente en lo que llamamos en la eurojerga «integración del patrimonio». El patrimonio cultural no atañe solo a los principales monumentos y a las obras maestras de la música y el arte. Citemos una capilla o un centro comunitario ubicado en barrios de ciudades remotas, pueblos lejanos o pequeñas aldeas. Puede que no hayan sido diseñados por un arquitecto famoso, que carezcan de valiosas obras de arte, pero sí son de vital importancia para la comunidad relacionada con estos lugares. Un buen ejemplo es el Cabanyal en Valencia, donde canto con regularidad; un barrio tradicional que iba a ser demolido para construir una gran avenida que uniera el centro histórico con el mar. No es un barrio distinguido si se mira desde un desdeñoso punto de vista intelectual o artístico, pero quienes allí viven piensan que es importante y durante años trabajaron incansablemente para salvarlo. Este excepcional esfuerzo de la comunidad fue galardonado con uno de nuestros premios del Patrimonio europeo y el barrio entró a formar parte de la lista «Los 7 más en peligro» de Europa Nostra. Y ahora, finalmente y para nuestra alegría, los planes están a punto de cambiar y esta barriada frente al mar se conservará.

—¿Su fama ayuda a implicar más a la sociedad civil en la cultura?

—Me siento muy afortunado y agradecido por haber podido convertir mis sueños en realidad. Esto es lo que quise hacer desde muy joven y he tenido la suerte de ser capaz de vivirlo. Siento que es mi deber utilizar toda mi posible influencia para llamar la atención sobre la importancia del arte, la cultura y el patrimonio para todo el mundo, desde los más jóvenes a los más mayores, no solo para unos pocos afortunados. Nuestra cultura es de todos y de todo lo que contribuye a ella de un modo u otro.

—¿Qué papel juega la ópera en la cultura europea?

«A menudo he comparado Europa con una gran ópera, con orquesta y con coro. Todos esos instrumentos y voces crean algo juntos más grande que ellos mismos»

—No pasa un día en que no me sienta privilegiado y afortunado por poder compartir no solo las grandes zarzuelas españolas con tantos como sea posible, sino también la ópera europea. Estoy muy entusiasmado con las nuevas técnicas de que disponemos para compartir nuestras actuaciones con las audiencias digitales del mundo. La ópera es posiblemente un buen ejemplo de patrimonio cultural europeo. Para producir e interpretar una ópera son necesarios muchos profesionales de todos los sectores trabajando juntos; no solo quienes están sobre el escenario, sino también los técnicos y los encargados de la limpieza, los administradores y los patrocinadores. A menudo he comparado Europa con una gran ópera, con orquesta y con coro. Todos esos instrumentos y voces crean algo juntos más grande que ellos mismos, algo realmente mágico. Así es como me gustaría que Europa cooperara también. Es necesario trabajo, trabajo duro como el que evoca la palabra ópera, pero debemos enfrentarnos a él para lograr algo verdaderamente significativo y gratificante.

—¿Es obligación de un gran cantante fomentar la creación de nuevas óperas?

—Sí, creo que es importante probar cosas nuevas, ponerse a prueba, aprender algo nuevo cada día. Eso incluye, en mi caso, seguir añadiendo nuevos roles a mi repertorio, experimentar, hibridar diferentes géneros y adaptar mi estilo en consecuencia. Para un artista, para cualquier ser humano en realidad, es importante salir de la zona de confort y entrar en lo desconocido.

—¿Y como director de la Ópera de Los Ángeles?

—Creo que mi mayor compromiso con el patrimonio artístico es el de crear nuevos cantantes, nuevos públicos y nuevos benefactores. El arte de la ópera es inmortal, pero su longevidad depende de nueva oferta y nueva demanda. Por eso también apoyo y comisiono trabajos nuevos y contemporáneos. La ópera contemporánea brinda enfoque a nuevos compositores y aunque el repertorio clásico será siempre columna vertebral de cualquier compañía de opera, la nuevas propuestas mantienen el esfuerzo colectivo de Artista y admirador entusiasmado y progresivo.

—¿Que lleva a un cantante como usted a no acomodarse?

«A menudo digo que si descanso me oxido, y todavía me comporto en sintonía con este lema»

—Creo que en la vida hay que correr riesgos. Si me levanto por la mañana sintiendo temor por lo que tengo que realizar, por lo que debo cantar, pararía inmediatamente. Tienes que creer que tu próxima actuación será la mejor, que el mañana superará el hoy. A menudo digo que si descanso me oxido, y todavía me comporto en sintonía con este lema.

—¿Se plantea su retirada o piensa seguir hasta que el cuerpo aguante?

—¡¡Seguir hasta que el cuerpo aguante!! Lo he dicho a menudo. No pienso cantar ni un día menos del que pueda pero tampoco un día más del que deba. Involucrado en este mundo maravilloso de la ópera y de las artes, espero estarlo por muchos años porvenir. Poder contribuir a un arte que me ha proporcionado y me ha permitido repartir tantas satisfacciones, es un privilegio, un deber y un enorme placer.