La exposición cuenta con más de 350 objetos recopilados a lo largo de los más de cincuenta años de trayectoria de Pink Floyd, y termina con un espacio audiovisual inmersivo - EFE / Vídeo: Pink Floyd Exhibition: el homenaje en Madrid a una banda que cambió la historia

Pink Floyd: el lado oculto de la leyenda, en Madrid

Ayer se inauguró en Ifema «The Pink Floyd Exhibition:Their Mortal Remains», una espectacular muestra que recorre la historia e influencia del legendario grupo británico

MadridActualizado:

La lisergia cósmica de «Interstellar Overdrive» es lo primero que se percibe al cruzar las puertas de «The Pink Floyd Exhibition: Their Mortal Remains», una exposición que arranca de la mejor forma posible: evitando el error de reducir a anécdota el papel del principal responsable del nacimiento de la banda, Syd Barrett. «Sin él hubiéramos sido una banda del montón, de las que graban un par de canciones de blues y luego se buscan un trabajo normal», sentencia Roger Waters en una de las pantallas de la primera sección de la muestra, que recorre los primeros años de Pink Floyd con cuadros de Barrett, cartelería de los sesenta y todo tipo de parafernalia psicodélica, incluyendo el primitivo pero revolucionario equipamiento utilizado por el diseñador de iluminación Peter Wynne Willson, así como muestras de sus proyecciones elaboradas con aceites y focos.

«Es un apartado muy interesante para que los jóvenes descubran cómo se lograban los efectos visuales en los conciertos y en los videoclips hace cincuenta años», explicaba ayer Aubrey ‘Po’ Powell, fundador del legendario estudio de diseño Hipgnosis (donde se crearon docenas de portadas icónicas del rock) y comisario de la exhibición, que fue inaugurada ayer en Ifema con la presencia estelar de Nick Mason, baterista de Pink Floyd.

Gigantismo

Unos pasos más adelante, la narración de la audioguía cambia automáticamente para sumergir al visitante en la segunda etapa del grupo, la que corresponde a la entrada de David Gilmour y a los primeros síntomas del gigantismo del grupo sobre los escenarios, que obviamente viene de perlas a la hora de montar una exposición impactante. «Ha habido mucha labor de búsqueda, pero afortunadamente, Nick fue conservando todo tipo de objetos y “merchandising” desde el principio del grupo, y su archivo era impresionante», explica Powell.

El viaje propuesto resulta interesante para cualquier visitante, pero para un fanático de Pink Floyd es como ir a La Meca. Allí se puede contemplar el Azimuth Co-Ordinator, el dispositivo personalizado que utilizaba Richard Wright para balancear el sonido en directo del grupo a través de un «joystick»; el juego de batería Hokusai Wave de Nick Mason, de 1975; una sección dedicada a Pink Anderson y Floyd Council (los «bluesmen» que inspiraron el nombre del grupo); o una selección de las guitarras que utilizó David Gilmour a lo largo de toda su carrera, como la Fender Custom Telecaster con la que grabó «Animals». La imaginería creada en torno a la Central Eléctrica de Battersea, la construcción industrial londinense inmortalizada en la portada de dicho álbum, también goza de un apartado muy interesante.

Algo más adelante, el simbolismo de infancia alienada relacionado con «The Wall» se hace dueño de los pasillos con objetos realmente curiosos, como la vara con la que un profesor atizaba a Roger Waters y Syd Barrett en la Cambridge and County High School for Boys. «Cuando buscaba material para la exposición, recordé la escuela a la que fueron Roger, Syd y mi colega en Hipgnosis, Storm Thorgerson», explica Powell.

«Allí solían pegar a los alumnos con varas cuando se portaban mal, así que llamé a su actual director y le pregunté si conservaban alguna de las varas de aquella época. Me respondió que no, pero que sabían dónde vivía un viejo profesor que seguro que conservaba alguna. Le encontramos, y no sólo guardaba la vara, sino también un librito donde anotaba por qué se castigaba a cada alumno rebelde. A Storm lo solían castigar por tirar agua al profesor, a Roger le castigaron por pelearse, y a Syd por faltar a clase. Que la pieza esté colocada al lado de la representación del muro de “The Wall” tiene todo el sentido del mundo».

La creciente ambición escénica de Pink Floyd continuó en los 80 y los 90 con las giras mundiales de los álbumes «A Momentary Lapse Of Reason» y «The Division Bell», y la exposición rinde tributo a estos logros con las gigantescas cabezas parlantes concebidas por Thorgerson para después terminar por todo lo alto con un espacio audiovisual inmersivo que recrea los grandes clásicos de Pink Floyd. Pero justo antes, el recorrido ofrece una reconstrucción especial del traje de bombillas que vestía un modelo en la fotografía de portada del disco en directo «Delicate Sound Of Thunder» (1988) que fue tomada cerca de Madrid. «Esta ciudad ha sido la que mejores condiciones nos ha ofrecido para montar esta exposición», asegura Powell. «Sin duda es la mejor oportunidad para verla».