Pierre Goldman, el intelectual guerrillero y atracador de bancos que fue asesinado por un mercenario anti-ETA

El escritor francés fue condenado por matar a dos personas, aunque le exoneraron tras convertirse en un autor de éxito. Una organización de extrema derecha acabó con su vida con 35 años

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La trágica muerte de Pierre Goldman, asesinado de un tiro a quemarropa cuando sólo tenía 35 años, no fue una sorpresa para quienes le conocían porque este ciudadano francés siempre había vivido peligrosamente.

Escritor, intelectual, guerrillero, dirigente político y atracador, Goldman apuró la existencia hasta el límite. Su libro autobiográfico, titulado Recuerdos oscuros de un judío polaco nacido en Francia, fue un gran éxito literario que conmovió a la opinión pública. Corría 1975 y en ese momento, su autor estaba en la cárcel, pendiente de juicio, acusado de graves delitos.

Goldman había nacido en 1944 en Lyon en el seno de una familia judía emigrada de Polonia. Su padre -que transportaba armas en su cuna- era miembro de la Resistencia contra la ocupación alemana cuando vino al mundo.

Fue un alumno problemático, expulsado de varios colegios por su rebeldía, que ingresó muy pronto en las Juventudes Comunistas. Insatisfecho con su entorno, Goldman decidió saltar el Atlántico para alistarse en la guerrilla venezolana, las llamadas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.

Decepcionado por la experiencia, volvió a París un año después. Sin oficio ni beneficio, Goldman cometió tres atracos sin derramamiento de sangre. Finalmente fue detenido en diciembre de 1969 y acusado de haber quitado la vida a dos personas en el asalto a una farmacia.

Goldman fue condenado a cadena perpetua pese a que siempre negó ser el autor de los hechos. Reconoció sus anteriores delitos, pero aseguró que él no tenía nada que ver con el atraco a la farmacia. La sentencia provocó la indignación de la izquierda francesa, que se movilizó para protestar. Sartre, Beauvoir, Signoret y Montand encabezaron las manifestaciones en su favor.

La Corte de Casación anuló el fallo y ordenó la celebración de un segundo juicio. Goldman fue exonerado de los asesinatos, pero fue condenado a 12 años de cárcel por los tres atracos anteriores. Sólo permaneció unos meses más en prisión, ya que había redimido una parte considerable de la pena.

En 1977, poco tiempo después de su liberación, publicó una novela, titulada La banal desventura de Archibald Rapoport, en la que el protagonista comete una serie de asesinatos, lo que provocó un considerable escándalo en un sector de la opinión pública que le seguía creyendo culpable.

Goldman empezó a colaborar como columnista en Libération y Les Temps Modernes, convirtiéndose en una referencia de la izquierda antisistema. Cuando parecía que empezaba a estabilizar su azarosa vida, el 20 de septiembre de 1979 fue asesinado de un disparo a corta distancia en una céntrica plaza de París.

Los testigos declararon que habían escuchado hablar en español a tres personas sospechosas. Pero el crimen fue reivindicado por Honneur de la Police, una desconocida organización de extrema derecha.

Un cuarto de siglo después de su muerte, en 2006, un comisario de Policía, Lucien Aimé Blanc, declaró en Libération que fue un confidente llamado Jean-Pierre Maione quien asesinó a Goldman. Maione había sido miembro de un grupo de mercenarios que operaban desde el sur de Francia para asesinar a etarras. La explicación de Blanc es que el activista judío estaba vinculado a un comando de extrema izquierda que pretendía actuar contra esa organización parapolicial de la que se nutrieron posteriormente los GAL. Al parecer se había jactado en público de su propósito y, por ello, los mercenarios de ultraderecha decidieron eliminarle.

El entierro de Goldman, sepultado en el Pêre Lachaise, fue un acto multitudinario al que asistieron decenas de miles de personas. Horas después su mujer dio a luz a su primer hijo.