LA PIEDRA FILOSOFAL

GUSTAVO MARTÍN GARZO
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Alguien dijo una vez que el momento más doloroso para un niño, a lo largo de su desarrollo, era aquél en que descubría que no podía hacer magia. O dicho de otra forma, cuando llegada cierta edad se daba cuenta que raras veces nuestros deseos se hacen reales. Pues bien, toda la gran literatura infantil, desde los cuentos de Grimm y Andersen, hasta «Peter Pan», «Alicia en el País de las Maravillas» o «El mago de Oz» parecen existir para desmentir esta afirmación. Ese es el milagro de la lectura. Gracias a ella el niño tiene la opción de volverse hacia su propio interior y tratar de vivir en su imaginación ese mundo de sueños y de posibilidades incumplidas, que no puede vivir en el undo real. De vivir, en suma, todo aquello a lo que el mundo de los adultos y sus pesadas obligaciones le obligan a renunciar.

Pero la verdadera magia no es un juego, y desde luego la lectura tampoco lo es. JK Rowling, la encantadora autora de la serie de Harry Potter, lo sabe y por eso ha hecho de la Escuela de Magia, donde Harry Potter y sus compañeros acuden a aprender ese viejo oficio tan viejo como el mundo, uno de los lugares a la vez más fascinantes y peligrosos que existen. Por eso es importante aprender a utilizarlo. En uno de los pasajes de la serie, Harry Potter descubre un misterioso espejo, en el que puede ver a padres muertos. Uno de sus profesores se da cuenta de su ensimismamiento y le pide que tenga cuidado. Ese espejo es el espejo del deseo, y no cabe esperar que nos entregue el conocimiento o la verdad. Y añade: «No convienen deleitarse en los sueños y olvidarse de vivir».

La magia, y por extensión la literatura, no nos aparta del mundo, antes bien nos enseña a dialogar con él. Esa es la gran enseñanza de esta serie de libros inolvidables, por los que su autora acaba de recibir el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. Pocas veces los miembros de este jurado han sido más afortunados en su elección. No sólo porque su autora ha creado una obra valiosa, que ha hecho que niños de todo el mundo y de todas las razas lleguen a compartir un mismo sueño, sino porque en ella se habla de lo difícil que es vivir, y cómo sin la ayuda de la imaginación no sería posible hacerlo. O dicho de otra forma, que la magia tiene que ver con el movimiento de la fascinación, pero también con la responsabilidad. Y que solo la camaradería y el deseo de justicia pueden llevarnos de la mano hacia esa piedra filosofal que transforma en oro cuanto toca y guarda el elixir de la vida.