La pianista Silvia Torán regresa hoy al Auditorio Nacional

MADRID. S.G.
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Después de estar ausente de la sala grande del Auditorio Nacional desde 1996, Silvia Torán vuelve hoy a sentarse al piano para interpretar, junto a la Orquesta Sinfónica de Madrid, bajo la batura de Juan José Mena, el «Primer concierto para piano» de Prokofiev. «Una obra corta pero muy intensa», según confiesa la pianista madrileña. «La primera vez que la escuché en la Escuela Julliard de Nueva York me enamoré de ella». A partir de entonces, supo que era una de las partituras que incorporaría a su repertorio, «aunque no se programa con frencuencia».

Formada en el Conservatorio de Madrid, junto Joaquín Soriano, Torán obtiene una beca en 1982 que le lleva a Nueva York, donde estudia durante tres años con Earl Wild, entre otros. «Para mí aquella experiencia —recuerda— supuso el paso de ser estudiante a convertirme en profesional». Más tarde viajaría hasta Polonia, donde ampliaría sus estudios con Halina Czerny-Stefanska —ganadora del premio Chopin—, para regresar después a Madrid y completar su formación con Almudena Cano.

La pianista no se decanta entre tocar con una gran orquesta, o hacerlo con una de cámara o en solitario, «todo tiene sus pros y sus contras. Con una orquesta sinfónica el problema es la falta de ensayos, mientras que con una de cámara tienes la posiblidad de elegir a las personas con la que tocas, y cuando lo haces sólo eres más libre si bien tienes más responsabilida». Sin embargo, sí muestra sus preferencias a la hora de inclinarse por un repertorio: «romántico e impresionista, como Debussy, Prokofiev, Ravel, Falla... Me siento más cerca de la música de los compositores de la primera mitad del siglo XX». Poco asidua a la música contemporánea, «ya que requiere mucho tiempo y se interpreta en pocas ocasiones», sí defiende a ultranza los repertorios eclécticos. «Estoy en contra de los programas especializados que provocan la creación de guetos musicales —como el contemporáneo o el barroco— en los que quiero evitar caer. Me gusta mezclar repertorios porque estos desembocan en programas más interesantes y coherentes que están construidos con una forma». Éste es el caso del concierto del día 24, que se abrirá con la obra «Monumentos» de Bernaola, seguida por el «Primer concierto para piano» de Prokofiev, «en el que se anticipan algunas de las cosas que se verán en su posterior «Romeo y Julieta», con la que concluirá el programa.