Ana Laura Aláez y Javier Pérez representarán a España en la Bienal veneciana. Chema Barroso

El pabellón español en la Bienal de Venecia integrará agua, luz y sonido

España presentará su imagen más rompedora e innovadora en la primera Bienal de Venecia del siglo XXI. Nada de apostar por valores consagrados como hasta ahora. Dos jóvenes bilbaínos trabajarán codo con codo para crear un espacio único, muy personal, donde tendrán protagonismo la luz, el agua y el sonido, como elementos para reflexionar sobre la fascinante y sugerente ciudad de los canales.

MADRID. Natividad Pulido
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A falta aún de cinco meses para que arranque la Bienal de Venecia (será el 6 de junio), todo está en marcha para que el pabellón español luzca ese día su mejor rostro. Los protagonistas de esta edición (Estrella de Diego, comisaria, y Javier Pérez y Ana Laura Aláez, artistas seleccionados) hablaron ayer del proyecto, aunque la verdad es que no desvelaron mucho del mismo. Quieren jugar con el factor sorpresa y, viendo la trayectoria de ambos artistas (les gusta el riesgo y la innovación), a buen seguro que sorprenderán. Entre lo poco que ha trascendido, sabemos que sus obras, creadas especialmente para la ocasión, se interrelacionarán. Javier Pérez, bilbaíno de 32 años, estudia usar un material habitual en su trabajo -el cristal-, tan ligado a la tradición veneciana del vidrio. Sí empleará seguro el sonido.

EL VIAJE Y EL LÍMITE

Ana Laura Aláez, también bilbaína pero de 36 años, «maquillará» el pabellón, arropando la instalación de su compañero -según sus propias palabras- haciendo «un proyecto estrictamente arquitectónico, no una obra plástica al uso, basado en agua, luz y sonido». Estará presente la música, una música que ella misma ha creado como integrante del dúo Silvania. Su intención es «proyectar unos espacios limpios y unitarios como climas», crear nuevos recorridos haciendo olvidar el espacio existente del edificio.

Estrella de Diego confesaba ayer que cuando le propusieron ponerse al frente del proyecto le entró «un ataque de pánico», no por la responsabilidad que conlleva ser comisaria en la Bienal, sino a causa de la carga simbólica de Venecia: «¡Cómo poder competir con esta ciudad tan paradójica, con sus vicios y virtudes! ¿Dónde empieza y dónde acaba?» Fruto de esas reflexiones, tomó como punto de partida esa carga simbólica y los conceptos de viaje y de límite. Buscó a los artistas más idóneos y halló a Pérez y Aláez: «Ambos se sitúan en ese territorio del límite, de lo paradójico». Su propuesta es emprender un viaje a Venecia, repensar la ciudad de los canales. Para Javier Pérez, es «un lugar sugerente y fascinante, que me crea sentimientos contradictorios. Mi intervención en el pabellón estará determinada por esas sensaciones que me produce esta ciudad perecedera, inestable, en continuo peligro de desaparición».

En anteriores ediciones, el centro del pabellón estaba destinado al artista más consagrado de los escogidos para representar a España. Para la primera Bienal del siglo XXI se ha apostado por las nuevas tendencias, optando por dos jóvenes artistas, cuyo trabajo está despuntando en el panorama internacional. Estrella de Diego ha eliminado cualquier tipo de categoría jerárquica en el pabellón. Habrá sólo un núcleo general; los espacios laterales quedarán camuflados.

Durante la presentación de ayer surgió inevitablemente la pregunta de si en un futuro la Bienal de Venecia se integrará en los cometidos de la recién creada Sociedad Estatal para la Acción Cultural en el Exterior (la tan nombrada Seacex). Podría parecer lo lógico, pues ése es precisamente uno de los objetivos de la Bienal: promocionar nuestro arte en el extranjero. Pero tanto Rafael Rodríguez-Ponga, director general de Relaciones Culturales, por parte de Exteriores, como fuentes de Cultura consultadas ayer por ABC coincidían en que no es un tema que de momento se haya planteado. Según estas últimas, el Ministerio de Cultura no pretende inmiscuirse en las competencias que tradicionalmente han dependido de Exteriores.