Las nuevas estrellas de Hollywood

De momento es el penúltimo. El comité de recepción y marketing de los Beckham ha entrado en bucle. En efecto, el festorrio de la noche del domingo en el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles

Rosa Belmonte
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De momento es el penúltimo. El comité de recepción y marketing de los Beckham ha entrado en bucle. En efecto, el festorrio de la noche del domingo en el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles parece culminar una serie de actos para celebrar la llegada de la pareja prometida a la ciudad californiana. Pero no podemos confiarnos, mañana puede haber otro, que allí no hay «beckhartura».

Los invitados habían recibido unas tarjetas impresas con letras doradas en la que los convocantes resultaban ser Tom Cruise, Katie Holmes, Will Smith y su esposa, Jada Pinkett Smith. Como si Los Ángeles fueran un selecto club de golf y los nuevos miembros necesitaran el aval de varios socios de renombre. Los socios principales, los Cruise, llegaron expresamente de Alemania, donde Tom está rodando «Valkyrie», la película en la que interpreta a Claus Graf Schenk von Stauffenberg (imposible pronunciar sin escupir), el tipo que atentó contra Hitler.

Parte de la realeza de Hollywood ya había acudido a los 13 minutos del debut de David Beckham con su nuevo equipo. Estuvieron Eva Longoria, Arnold Schwarzenegger, Mary-Kate Olsen o Jennifer Love Hewitt («Entre fantasmas»). En la Galería Geffen del Museo de Arte Contemporáneo se personó la realeza contemporánea y light. La lista incluyó a Demi Moore y Ashton Kutcher, Eva Longoria, sola (en el partido había estado con su marido, Tony Parker), Jim Carrey o Mel B., compañera Spice y cuya hija no reconocida de Eddie Murphy se llama, atención, Angel Iris Murphy Brown. También estaban en la fiesta Simon Fuller (creador de «American Idol» y manager de las Spice Girls), Bruce Willis, Ron Howard, Quincy Jones, Matthew Perry o Brooke Shields, ya tan amiga de Tom Cruise después de llamarse ambos de todo a propósito de los psiquiatras, las pastillas y la depresión post parto.

Con tanta celebridad, Victoria Beckham estaba encantada.También con su nueva ciudad. Natural, no se ha ido a Walnut Grove. Según sus declaraciones a «The Sun», en España no tenían mucha vida social. «Nadie venía a visitarnos nunca en Madrid, mientras que aquí todo el mundo parece querer venir a vernos». Como si hubieran estado viviendo estos años en los anillos de Saturno o en cualquier otro extrarradio de la civilización occidental. ¿Que todo el mundo quiere ir a verlos? También se va a visitar en el zoo a las últimas adquisiciones. Y ellos son como los nuevos osos pandas.

Victoria y su minivestido negro

En el documental de naturaleza «Victoria Beckham: Coming to America» (documental sobre Super Pija en libertad y en su hábitat natural) se la ve visitando casas. Cuando llega a la que parece la definitiva, pregunta, como si fuera la Ratita Presumida del sector inmobiliario: «¿Y qué famosos viven por aquí?», condición fundamental para la adquisición. Le dicen que Spiderman y Batman y se queda tan feliz. Es de esperar que la ración de famosos que le suministraron en la fiesta del domingo le pareciera suficiente. Para la ocasión se puso un minivestido negro dentro del mismo campo textil que el de Jada Pinkett Smith («casi similar», como una analfabeta muy creativa soltó en la tele de los trajes de la Reina Doña Sofía y Menchu Álvarez del Valle en el bautizo de la Infanta Sofía). El marido de Jada, Will Smith, sacó para la ocasión el disfraz de narcotraficante.

Victoria se subió, asimismo, en unos tacones-perigallo (si no tiene trampolín en la piscina de su choza también los puede utilizar para emular a Greg Louganis). Katie Holmes usa el mismo tipo de altura en los pies, lo cual deja a su chico a la altura de David el Gnomo, pero sin capirote. Katie Holmes, la mujer de rojo, vestía de largo. Victoria tiró de la minifalda porque su marido no es Manolo Escobar y quizá para desmentir al «Daily Mail», que el otro día publicó unas fotos espeluznantes de las piernas de Victoria. La cara interior de la izquierda parecía la del doctor House (se ve cuando se baja los pantalones delante de la doctora Cuddy). Era como si: a) se la hubiera quemado a la altura del gemelo, y b) un león le hubiera dado un buen bocado en el muslo (no habría encontrado el pobre león otra cosa).

La misma foto aparecía en otros sitios y el aspecto de la pierna era normal. En alguna instantánea había trabajos manuales de «photoshop». Seguramente Victoria quería demostrar que sus piernas pueden ser delgadas pero no deformes.

La señora de Beckham, que come tirando a poco, no debió de disfrutar mucho del menú en la fiesta de bienvenida. Además de las banderas de Estados Unidos y Gran Bretaña, había un menú binacional. Por un lado, en honor del Reino Unido, salchichas y puré de patatas. Por otro, en honor de Estados Unidos, hamburguesas y patatas fritas.

En honor de Victoria, había ensaladas y barra libre. Al cierre de esta edición (siempre he querido escribir esto) no sabemos de otra bienvenida.