Vista de Sur después de los enfrentamientos
Vista de Sur después de los enfrentamientos - ABC

Sur, la nueva «Toledo» que Turquía sigue demoliendo

El derribo de edificios históricos sigue adelante pese a que los enfrentamientos entre Ejército y milicianos kurdos terminaron hace más de un año

DIYARBAKIR (TURQUÍA)Actualizado:

En una tarde gris y fría hay quien desafía a la lluvia y el silencio sepulcral para fotografiarse en el patio exterior de la Gran Mezquita de Diyarbakir. Son apenas unos pocos. La inestabilidad en la que vive el sureste de Turquía mantiene a los turistas alejados de Sur, el casco histórico de la ciudad kurda más grande del país eurasiático.

La calma ha retornado a esta Ulu Cami, a la gran mezquita de época selyúcida, levantada en el siglo XI en el mismo lugar donde antaño se alzó una de las iglesias más antiguas de la cristiandad. Se trata, no obstante, de una calma que no refleja el avance de la destrucción a solo unas calles más allá.

Entre noviembre de 2015 y marzo de 2016, diversos barrios que conforman el distrito de Sur fueron escenario de violentos enfrentamientos entre el Ejército turco y milicias armadas vinculadas al PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán). La lucha dañó gran cantidad de edificios históricos, pero la demolición de bloques enteros continúa ahora, más de un año después de que callaran las armas.

Vista de Sur antes de los enfrentamientos
Vista de Sur antes de los enfrentamientos - ABC

«Reconstruiremos Sur de forma tan bella que se convertirá en una atracción turística con su textura arquitectónica», anunció por todo lo alto Ahmet Davutoglu en febrero de 2016. «Justo como Toledo», añadió el entonces primer ministro. Han pasado 14 meses desde aquel discurso y la realidad no podría ser más contraria a lo prometido. Las fotografías aéreas proporcionadas por la Asociación de Arquitectos de Diyarbakir no dejan lugar a la duda. «Quieren destruir nuestros lugares históricos», asegura en su despacho Mücahit Polat, miembro de la dirección de la asociación. «Quieren eliminar nuestra cultura, nuestras raíces».

Alertas rojas

Las alertas rojas se dispararon cuando el 26 de marzo de 2016 el Boletín Oficial del Estado turco informaba de la expropiación de numerosas propiedades de Sur. Entre ellas se encontraba, por ejemplo, la iglesia apostólica de San Ciriaco (Giragos), el templo armenio más grande de Oriente Próximo. Durante sus miles de años de historia, la fortaleza de Sur, ubicada en una posición estratégica sobre el río Tigris, ha visto crecer y morir numerosos imperios: persa, romano, bizantino, sasánida, selyúcida, otomano. Diversas civilizaciones y culturas que dejaron su impronta en la ciudad. Además, las murallas que la rodean, que datan del siglo IV a. C., así como los jardines Hevsel, cuyo pasado a orillas del Tigris se remonta 8000 años, son Patrimonio de la Humanidad reconocidas por Unesco.

«Hay tres barrios en concreto en los que la destrucción es muy grande», aclara Polat. «Durante los enfrentamientos muchos edificios se vieron dañados. Pero los derribos, la mayor parte de ellos, se están produciendo después. Incluso en zonas donde no hubo ningún tipo de lucha». El Gobierno mantiene prohibido el acceso a los barrios de Sur donde la maquinaria continúa echando abajo edificios. Alude «problemas de seguridad», «peligro» de que haya bombas, explosivos o materiales similares. Ninguna de las cerca de 22.000 personas que tuvieron que abandonar sus hogares por los enfrentamientos ha podido regresar desde entonces.

Así quedará Sur, según el Ayuntamiento de Diyarbakir
Así quedará Sur, según el Ayuntamiento de Diyarbakir - ABC

Las autoridades prometieron invertir 626 millones de euros para reconstruir la ciudad histórica. Trabajo no faltará. Una iglesia apostólica armenia, una católica, otra protestante, dos hamames (baños turcos), dos mezquitas, el famoso minarete «de cuatro piernas», un centenar de viviendas históricas. Todos estas propiedades que sufrieron daños, y que demuestran la diversidad cultural de Sur, dependen de la reconstrucción estatal.

Remodelación

Según un reciente comunicado del Ayuntamiento de Diyarbakir, las obras ya han comenzado en la zona de la Ciudadela. «La construcción de 44 casas tradicionales de Diyarbakir, planeada como la primera fase, ya ha comenzado. Se espera que el área de 13.000 kilómetros cuadrados esté completado para el final de este año». Al comunicado le acompañan unas reconstrucciones gráficas de cómo quiere el Gobierno que luzcan esas casas y el mercado histórico. «Tras la remodelación de las calles, que son un importante eje de comercio y turismo, el objetivo es que [Sur] se convierta en un destacado centro de atracción», reza el escrito hecho público por la agencia estatal Anadolu.

Las imágenes, que recuerdan más a un parque temático que a una ciudad que ha visto pasar 33 civilizaciones, no calman los miedos de las asociaciones civiles de Diyarbakir. «Tienen un plan para, después de demoler todas las partes, vendérselas a los constructores, a los empresarios, para que los reconstruyan para ellos mismos, no para el público», opina Polat.

Desde el comienzo las obras las ha llevado a cabo la Agencia de Desarrollo Urbanístico (TOKI) del Ministerio de Urbanización y Medio Ambiente. ABC ha intentado sin éxito preguntar sobre las dudas del proyecto a este departamento. Los vecinos de Diyarbakir, pues, así como los turistas interesados en la vieja ciudad mesopotámica, tendrán que esperar para comprobar con sus propios ojos si Sur de veras se convierte en una nueva Toledo o, en cambio, el resultado es más cercano a Terra Mítica en Benidorm.