Una nueva dimensión del videojuego
Imagen de «Heavy rain», misterio asegurado en las consolas / ABC

Una nueva dimensión del videojuego

JAVIER CORTIJO | MADRID
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Si alguien hubiera contado a los hermanos Lumiere, a Mélies, a Griffith o a Segundo de Chomón (se admiten otros pioneros cinematográficos alternativos) que algún día los espectadores podrían manejar una película desde sus butacas con un artilugio embrujado llamado joystick inalámbrico, seguramente se habrían llevado o bien una alegría o bien un soponcio. Puede que las dos cosas a la vez. Y es que la primera piedra (bastante filosofal) del gran paso hacia la integración total de séptimo y décimo arte puede que sea «Heavy rain» (PlayStation 3), la nueva osadía y ¿genialidad? de David Cage, fundador de los estudios Quantic Dream, que ya empezaron a abrir nuevos horizontes de grandeza con «Fahrenheit», germen de esta nueva «experiencia emocional», como la ha calificado en su reciente visita a Madrid.

«El silencio de los corderos», «Seven» o «Zodiac» son algunos de los referentes elegidos, aunque en realidad su propósito nuclear sea deshojar «La rosa púrpura de El Cairo» y permitir que nos metamos literalmente dentro de la pantalla oscura y lluviosa: «Nuestra intención es que, más que espectadores o jugadores, los usuarios se sientan actores y se involucren y desarrollen una trama policiaca con múltiples posibilidades dramáticas», señala Cage. Y menuda trama: una intriga absorbente a cuatro bandas con la finalidad de pararle los pies al «asesino de Origami» antes de que se cobre su última e infantil víctima. Así, podremos controlar alternativamente al padre del último niño secuestrado, a una fotógrafa con insomnio, al sabueso rudo pero bonachón y al agente del FBI con «problemas de sustancias».

Todos ellos, perfilados con un nivel de detallismo gráfico (sobre todo en cuanto a animación facial) nunca antes visto en las consolas de última generación («se han usado las mismas técnicas de captura de movimientos que en «Avatar»») y, sobre todo, con un cincel psicológico tal que nos permite soñar despiertos, «leer» nuestros pensamientos en off, enhebrar nuestras decisiones y tallar nuestra propia aventura sobre la marcha teniendo en cuenta que cada acción, por mínima y trivial que parezca (incluso ducharse, porque aquí las protagonistas tienen la sana costumbre de hacerlo desnudas y sin tapujos, como en la vida misma), puede alterar el trascurso final de la investigación y hasta causarnos la muerte.

Debilidades, motivaciones

«Cada personaje posee sus debilidades y sus motivaciones, que podremos controlar en todo momento gracias a una jugabilidad inédita y que no se limita a apretar botones o a seguir un riel determinado», comenta Cage, aunque hay que aclarar que este título tampoco rechaza maniobras típicas del lenguaje jugón al uso como los «quick time events» (seguir un patrón secuencial a base de apretar botones en el momento preciso), sobre todo en las escenas de pelea.

Pero quizá la madre del cordero que planta sobre el tapete «Heavy rain» sea la capacidad de diferenciar entre videojuegos para adultos (con sus sangres, vísceras y tiroteos pirotécnicos) y videojuegos adultos, léase maduros. En este sentido, Cage hincha el pecho al admitir su negativa a pensar que «en este mundillo sólo pueda haber sitio para juegos de acción para niños y adolescentes, con zombis, aliens y princesas de color rosa. Creo que ha llegado el momento en el que la industria debe decidir si sigue por este camino o da un giro para convertirse en arte».

Desde luego, el esfuerzo empleado merece el beneficio de la duda: cuatro años de desarrollo, dos mil páginas de guión (el equivalente a quince largometrajes), gran banda sonora de Normand Corbeil y un elenco de actores profesionales poniendo toda la carne en el asador durante 172 días de rodaje (gran trabajo de Tito Valverde y Michelle Jenner en el doblaje al castellano, por cierto). Eso, y millones de gotas de lluvia que nutren un río que, como el de Heráclito, no permite a los jugadores bañarse dos veces en sus aguas. La zambullida general comienza el próximo jueves 25.