Bernardino León, durante la entrevista

«No existe un terrorismo islámico, sólo unos asesinos»

ANDRÉS GONZÁLEZ-BARBA/
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-¿Cuáles son los grandes objetivos de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo en estos momentos?

-La Fundación se propuso dos grandes objetivos. Uno que está recogido en sus propios estatutos y respondía a la vocación que le quisieron dar sus fundadores, en especial el Reino de Marruecos y la Junta de Andalucía, con la participación muy activa del Centro Peres para la Paz, y que deseaba proyectar para el presente y para el futuro muy inmediato ese espíritu de convivencia y diálogo que existió en Al-Andalus en la Sevilla de Alfonso X. Ese objetivo tenía otro detrás, el de establecer unos vínculos de colaboración muy estrechos entre Marruecos y Andalucía. La Junta veía con gran interés el desarrollo de la sociedad marroquí y veía necesaria esa colaboración. En 2004 este segundo objetivo es una realidad y existe una presencia importante de Marruecos en Andalucía, y de Andalucía en Marruecos. Es habitual ver ministros marroquíes y consejeros reales en Sevilla, algo que antes era excepcional. Incluso en un momento de desencuentro importante por razones diplomáticas, ninguna autoridad marroquí fue a España, pero entonces estuvieron también presentes en Andalucía. El primer objetivo de ser una vocación se ha convertido en una necesidad. Hay que fomentar los aspectos de interculturalidad y de diálogo porque los sucesos del 11 de septiembre y, sobre todo, los atentados de Madrid del 11 de marzo, nos obligan a tratar de explicar que no es toda una cultura la que nos ataca, que no existe el terrorismo islámico, sino que existe una banda de asesinos con el nombre de Al-Qaeda que son enemigos de todos los seres humanos. Cualquier persona, independientemente de su religión o raza, puede ser víctima, por eso debemos superar esta situación.

-¿Tras el atentado del 11 de marzo existe una preocupación en la Fundación Tres Culturas por las relaciones entre Marruecos y España?

-Las relaciones hispano-marroquíes nos preocupan no porque vayan a tener una salud más o menos delicada, sino porque es nuestra principal ocupación y nuestro objetivo fundamental. Pero pensamos que en primer lugar la reacción de la sociedad española ha sido ejemplar y no ha habido apenas incidentes entre marroquíes y españoles. Se ha hecho un llamamiento desde las autoridades marroquíes y desde el presidente de la Junta y presidente de la Fundación, Manuel Chaves, para que así fuera. La Fundación ha estado siguiendo muy de cerca la evolución de los acontecimientos. Siendo claro que la sociedad española no ha tenido una respuesta negativa en todo el país, y que comprende que ha actuado un pequeño grupo de asesinos, las autoridades marroquíes y españolas han tenido una cooperación muy estrecha en los últimos días; y yo creo que esa colaboración no es ajena a las acciones de la policía española y a las detenciones que se han producido en Francia y Marruecos.

-¿Es usted optimista?

-Yo sí, porque creo que es una necesidad. Se dijo en algún momento que parte de los miembros del comando habían podido salir de Marruecos, después de Casablanca. Hay un problema que nos afecta a todos que es el del tránsito del Estrecho de una manera descontrolada. Todos nos estremecemos con las imágenes que se ofrecen a diario. Pero también en ese tránsito se sospecha que puede haber personas vinculadas con esto. Las relaciones entre España y Marruecos tienen que desarrollarse en muchos sentidos y alcanzar unas cotas muy elevadas en el ámbito económico, político y cultural, pero también en el ámbito de la seguridad, porque la globalización nos dice que a pesar del Estrecho y de que son dos países diferentes, no se puede obviar que se trata de un mismo espacio. Las personas circulan con gran facilidad y existen comunicaciones intensísimas.

-¿Cree posible compatibilizar su puesto en la Fundación Tres Culturas si al final es nombrado secretario de Estado de Política Exterior?

-Yo creo en este proyecto. No estoy aquí de paso. Me siento muy andaluz. Aunque yo pase a desempeñar otras funciones en otros ámbitos, quiero seguir vinculado a este proyecto porque puede enriquecer las relaciones exteriores de España y de Andalucía, y puede ser muy interesante para el Ministerio de Asuntos Exteriores. Por tanto, no voy a irme. Lo que es posible es que, además de estar aquí, esté en Madrid, siempre tratando que ambas instituciones se enriquezcan mutuamente y se aprovechen sinergias. Además hay que recordar que el Ministerio de Asuntos Exteriores tiene dos miembros en el Patronato de la Fundación.

-¿Ve esencial la colaboración entre el Ministerio y la Fundación?

-Hemos trabajado juntos. Durante la presidencia española de la UE hace dos años realizamos distintas actividades vinculadas a la Presidencia aquí en la Fundación. Destacados miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores, como el entonces secretario de Estado de Política Exterior, Miguel Nadal, pasaron por la Fundación. El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, llevó a la Cumbre Euromediterránea de Valencia la propuesta conjunta aprobada con la Junta de Andalucía y la Fundación de que se convocase una gran conferencia para el diálogo de culturas en la sede de la Fundación, como se hizo posteriormente.

-¿Qué papel desempeña la cultura para favorecer la relación entre Europa y los países del Mediterráneo?

-Yo creo que hay varias cuestiones importantes. Ese fenómeno que se ha denominado «choque de civilizaciones» y que ha creado una imagen negativa del mundo árabe y del mundo musulmán en Europa es algo que afecta también muy negativamente a esas regiones (del ámbito árabe y musulmán), pero también nos empobrece como sociedad, no ya desde un punto de vista moral, ético o cultural, sino también nos hace una sociedades menos capaces de integrar a un número de inmigrantes cada vez mayor y que se necesitan en muchos sectores económicos. Para que nuestras sociedades sean más sanas necesitamos ver que nuestra cultura no puede ser cerrada o monolítica. El mundo árabe y España compartieron un período muy importante de nuestra historia que nos hace ver que somos parte de lo mismo en muchos sentidos. España es el país más cercano al mundo árabe de Occidente, y Marruecos es el país más cercano a Occidente del mundo árabe. Los dos países pueden estrechar más ese foso cultural que ya empieza a separar a ambos espacios y que al final lleva a situaciones muy poco deseables como lo que está ocurriendo en Irak en estos momentos. Hubiera bastado un pequeño análisis de cómo se ha forjado este país, de cuál ha sido su historia en el siglo XX, es decir un acercamiento cultural a este país y al mundo árabe, para darse cuenta de que la decisión de invadirlo fue completamente errónea.

-¿Sigue vigente el espíritu de la Conferencia Euromediterránea de Barcelona de 1995 y de la Conferencia de Malta de 1997?

-El próximo año se cumplen 10 años desde que se firmara la declaración de Barcelona. Esa fue la gran respuesta de los países del norte y del sur del Mediterráneo a toda esa situación de distanciamiento.

-¿En qué medida está influyendo la labor realizada por Edward Said y Daniel Barenboim para el entendimiento de todos estos pueblos?

-Su aportación ha sido fundamental. Daniel Barenboim es la personalidad de la cultura más importante de Israel, a pesar de que tiene la nacionalidad española y argentina, y que casi se puede definir como una persona universal. Edward Said no solamente era el intelectual más importante de Palestina, sino posiblemente el más importante del mundo árabe. Por tanto, cualquier cosa que han dicho, o han hecho, ha tenido un impacto enorme no sólo en el ámbito de Israel y Palestina, sino en todo el mundo judío y en todo el mundo árabe. Ese proyecto que formaron para el diálogo -el West-Eastern-Diwan-, así como la concesión a ambos del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y otras tantas otras manifestaciones que tenemos el honor de organizar desde la Fundación Tres Culturas tienen un impacto enorme en el ámbito israelí-palestino o israelí-árabe.

-¿Cuál es el estado actual de la Fundación Barenboim-Said para la Música y el Pensamiento?

-Hay que seguir una serie de actuaciones burocráticas para registrar la Fundación, para adaptar unos estatutos. Espero que en un plazo de un mes o dos meses se pueda constituir. La sede va a ser un edificio habilitado por la Junta en la calle San Luis, en Sevilla. Por otro lado, la Academia de Estudios Orquestales ya está en marcha con un apoyo muy destacado de la Consejería de Cultura.

-¿Va a haber alguna novedad este año en el taller West-Estern-Divan?

-Espero que se cumpla el sueño de Said y Barenboim: llevar la orquesta a un país de Oriente Próximo.