Momento en el que Daesh dinamita el santuario de Nabi Yones, donde se piensa que está la «tumba de Jonás»
Momento en el que Daesh dinamita el santuario de Nabi Yones, donde se piensa que está la «tumba de Jonás»

Nínive, la antigua capital asiria, reducida a escombros por el Daesh

Aunque las tropas gubernamentales recuperaron el control del sitio arqueológico, los expertos aún no han podido acceder para evaluar los daños, pero las imágenes por satélite se observa una destrucción casi total de las murallas

ERBIL (IRAK)Actualizado:

En la parte oriental de la ciudad de Mosul, recientemente recuperada por las fuerzas iraquíes, se encuentran los restos de Nínive, la capital asiria establecida por el rey Senaquerib en el año 700 a.C., saqueada y reducida a escombros por los yihadistas que la invadieron en 2014.

A pesar de que las tropas gubernamentales recuperaron el control del sitio arqueológico la semana pasada, los expertos aún no han podido acceder al lugar para evaluar los destrozos, por temor a los explosivos colocados por el grupo terrorista Estado Islámico (EI).

El arqueólogo Faisal Yeber, del Centro Gigalmesh para la Protección de las Antigüedades y el Patrimonio, ha asegurado que en las imágenes por satélite y observando desde la distancia se puede ver la destrucción casi total de las murallas, de 12 kilómetros de longitud, que rodeaban la mítica capital del Imperio Asirio.

En los pasados dos años y medio, los radicales también han destruido las puertas de la ciudad excavadas hasta el momento, como la de Nergal y Mashki, de las 14 o 15 que se cree que existían para acceder a la que era la más grande y majestuosa ciudad del mundo.

«El EI llegó a construir una nueva calle, que cruza los muros y la zona arqueológica y que llamaron ''el califato''», ha detallado Yeber, que junto a otros expertos fundó en 2015 el Centro Gigalmesh para informar y concienciar sobre el patrimonio que estaba siendo aniquilado por los yihadistas.

También ha nacido un pequeño barrio sobre el sitio arqueológico, ya que los yihadistas permitieron a los residentes construir en el interior de las murallas, donde vendieron parcelas de tierra para financiarse, según ha añadido este experto: «El EI permitió las excavaciones y quienes encontraran algún tipo de resto arqueológico debían pagar una tasa» a los radicales.

Yaber reconoció que la concesión de terrenos dentro de la zona arqueológica no es algo nuevo, pues ya se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XX, aunque después sólo se permitía el cultivo, ya que el sitio se ubica sobre una colina y es terreno verde y fértil.

Sobre la colina de Kuyunyak se encuentran los restos del palacio de Ashurbanipal, hijo de Senaquerib que reinó entre 668 y 627 a.C. y bajo cuyo mandato floreció Nínive, con la construcción de nuevos palacios, templos y la biblioteca, en la que había unas 30.000 tablas con todos tipo de inscripciones de la época, desde poesía hasta leyes o las cuentas públicas del Imperio.

Taladros y martillos

Muchas de esas valiosas láminas se encuentran ahora en el Museo Británico de Londres, mientras que otras antigüedades de Nínive que se conservaban en el Museo de Mosul sufrieron la ira de los yihadistas, que en 2015 destruyeron piezas de los siglos VIII y VII a.C. con taladros y martillos.

Aún así, Yeber ha destacado que «es una gran suerte de que muy poco haya sido excavado, menos del 10 por ciento (de la antigua capital)», que es lo único que «han podido destruir».

Las piezas grandes han sido destruidas, mientras que las pequeñas y medianas se vendieron en el mercado negro, ha añadido Yeber, ya que el tráfico de antigüedades ha sido una de las fuentes de financiación del EI en Irak y en Siria.

La tumba de Jonás

Por otra parte, Leyla Saleh, encargada de Antigüedades de la Provincia de Nínive -de la que Mosul es capital-, ha señalado que el santuario de Nabi Yunes, donde se cree que está enterrado el profeta Jonás, está totalmente destruido.

La mezquita, que se levantaba sobre la supuesta tumba del personaje bíblico -ubicada también en el interior de las murallas- fue destruida por explosivos detonados por los extremistas poco después de que ocuparan Mosul, en junio de 2014.

Saleh ha indicado que, desde entonces, la prioridad de las autoridades no es el patrimonio cultural, sino la seguridad, y que su trabajo se ha limitado a evaluar daños y hacer un seguimiento con la Unesco, sobre todo en los dos últimos meses, de los sitios de los que la ofensiva gubernamental en la región ha expulsado al EI.

Según la encargada provincial, aún no han podido hacer un inventario de las piezas robadas y vendidas, pero hay evidencias de que muchas han sido sustraídas.

Por su parte, una representante de la Unesco en Irak, May Shaar, ha aseveradp que no podrán evaluar los daños hasta que puedan acceder a la antigua Nínive, pero saben que han sido considerables.

«Está en la lista de sitios candidatos a Patrimonio de la Humanidad» de la Unesco, añadió Shaar, que consideró como lo más destacado del lugar las murallas y las puertas, de las que sólo quedan escombros.