Nick Mason, baterista de Pink Floyd, fotografiado en Madrid - ISABEL PERMUY / Vídeo: Pink Floyd Exhibition: el homenaje en Madrid a una banda que cambió la historia

Nick Mason, baterista de Pink Floyd: «¿Una película como “Bohemian Rhapsody”? Ni en un millón de años»

El legendario baterista de la banda acude a Madrid para la inauguración de la monumental exposición sobre la banda

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El legendario baterista de Pink Floyd espera a ABC en el «backstage», la cara oculta de la exposición, en una sala prácticamente a oscuras en la que, a unos veinte metros, puede verse el cerdo de «Animals» flotando sobre el murmullo de los pasillos atestados de visitantes. Visiblemente entusiasmado con el proyecto (preparar esta muestra incluso le ha animado a formar la banda A Saucerful of Secrets, con la que «estaría encantado» de actuar en España), Nick Mason se presenta con un tono muy cercano y no tiene problema alguno en ceder ante una pequeña petición fan de su entrevistador: firmar unas baquetas. «Démelas, claro que sí. Está bien hablar de música con alguien que sepa tocar, para variar».

¿La exposición tuvo algún punto de partida conceptual, más allá de una mera exhibición de objetos relacionados con la carrera y el impacto de Pink Floyd?

En realidad no fue de partida, sino que se fue construyendo, en gran medida gracias al equipo del Victoria and Albert Museum de Londres. Ellos son muy estrictos con la organización de las exposiciones, así que el criterio se fue formando con las posibilidades que nos daba su espacio, y con la idea de que esto no podía ser una retrospectiva al uso, sino que debía ofrecer una experiencia inmersiva con apoyo de la tecnología. Ha habido algunas piezas que ha sido imposible encajar, pero creo que el resultado sí ofrece una amplia perspectiva de quiénes éramos Pink Floyd y lo que queríamos hacer a través de la música.

La exposición arranca con Waters diciendo que sin Barrett no hubieran sido nada. ¿Lo suscribe? ¿Cómo lidió usted con su marcha?

Lo sucribo completamente. Creo que fue igual para todos nosotros. Simplemente fuimos perdiendo el contacto con él, y eso se fue alargando y alargando. No volví a verle hasta 1975, cuando grabamos de nuevo con él. Ahora, viéndolo con perspectiva, me parece muy curioso, incluso increíble, que tuviéramos tanta confianza en nosotros mismos como para seguir sin él. Fue la decisión más valiente de nuestra vida. Extrañamente, fue una época feliz, teníamos mucho por delante.

La entrada de David Gilmour también derivó en el inicio de las hostilidades entre él y Roger Waters. ¿Cómo llevó eso usted?

Apartándome cuando se peleaban. No había la menor oportunidad de meterse en medio aunque quisieras. Además, los gritos se hubieran vuelto contra mí, y no me apetecía en absoluto.

¿Siempre se sintió libre como baterista en los procesos creativos del grupo?

Sí. Aunque hubiera dos mandones en el grupo, siempre tuve libertad para meter los ritmos y arreglos que me dio la gana.

¿Le gustaría hacer una superproducción cinematográfica al estilo de «Bohemian Rhapsody»?

No, no, ni en un millón de años. Creo que la película es brillante en su intención de reflejar la historia de Queen, pero nosotros nunca deberíamos hacer algo parecido, porque tenemos una historia muy particular, en la que ha habido siempre dos personas que lo controlaban todo. Nunca nos pondríamos de acuerdo en el guión.

Acaba de ser nombrado «Commander of the British Empire». ¿Se siente más heroico?

(Risas) Es una de esas cosas que te sorprenden. Es un honor, esa es la verdad. Un poco surrealista, por el mero hecho de visitar Buckingham.

¿Qué le parece el apoyo de Waters a Maduro?

Es muy apasionado con sus ideales, y eso lo respeto. Yo personalmente estoy más preocupado por la situación en Palestina. No se es antisemita por defender los derechos humanos.

Una palabra: Brexit.

Otra palabra: decepción. Es catastrófico. Y para los músicos también, en temas de derechos de autor.

¿Hubo algún proyecto soñado por Pink Floyd que nunca pudo llevarse a cabo?

Cuando quisimos hacer la banda sonora de «2001. Una Odisea en el Espacio», de Stanley Kubrick. Aquel era el proyecto perfecto para Pink Floyd, en el que más nos hubiera gustado estar involucrados.