La música, a golpes con la crisis
Madonna, el viernes durante el concierto que dio en Ciudad de México /EFE

La música, a golpes con la crisis

IGNACIO SERRANO |
MADRID Actualizado: Guardar
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Después de la crisis discográfica generada por los programas peer-to-peer de Internet, los conciertos se convirtieron en la salvaguarda de la industria de la música. «Ahora el dinero está en el directo», se decía en el sector. Y el número de bolos por noche y ciudad empezó a crecer.

Pero ahora es el bolsillo del melómano el que tirita, y gran parte del dinero que se destinaba al ocio se está yendo a la cobertura de las subidas del Euríbor y de los precios en general. Es cierto que sigue habiendo bandas que revientan la taquilla, pero la cancelación de conciertos por la escasa venta de entradas se hace cada vez más frecuente con casos sorprendentes, en los que los promotores han tenido que decir a artistas muy populares que suspender el concierto era más rentable que celebrarlo. Fue lo que le ocurrió a Antonio Orozco, que vio cómo sus promotores cancelaban el concierto del pasado 15 de noviembre en Illescas -con el que pondría el punto final de su gira-, alegando que se había «vendido un cantidad insuficiente para cubrir los gastos». Las entradas valían 17 euros. Por la misma situación -«cancelación por escasa venta de entradas»- pasó Fito Páez unos meses antes, en Marbella.

Cada día más víctimas

Pero hay muchos otros casos. David Bustamante suspendió el concierto de Ciudad Real del pasado 25 de octubre porque sólo se habían vendido 400 entradas. El 3 de octubre, la promotora del concierto de El canto del Loco en Úbeda hizo lo mismo, por «una escasísima venta de tickets». Esta misma semana, Lucie Silvas cancelaba su único concierto en España (que iba a celebrarse el próximo lunes, en el festival Únicas de Madrid), con todos los rumores apuntando a las mismas razones. Y ni siquiera los titanes del negocio se libran, porque a crisis económica global, efectos globales.

Hace cosa de un mes, saltaron los rumores sobre la cancelación del concierto que Luis Miguel ofrecería el 31 de octubre en el Madison Square Garden de Nueva York. Finalmente éste se celebró, pero ante una reducida audiencia que no llegó a completar el 50 por ciento del aforo. Al día siguiente, el concierto del bachatero dominicano Antony Santos -muy popular en la comunidad hispana de Nueva York- fue cancelado en el mismo recinto. Su promotor aseguró a la prensa dominicana que «nadie está vendiendo, ni siquiera los shows americanos que tienen un mercado con poder adquisitivo mayor. Ni siquiera en el Radio City Music Hall y otros lugares de prestigio están vendiendo conciertos, todo lo están suspendiendo».

También el 1 de noviembre, la legendaria formación de música disco KC and The Sunshine Band -ha vendido 100 millones de discos y ha ganado tres Grammy y tres American Music Awards- canceló su actuación en Viña del Mar, «ante el escaso interés por adquirir entradas detectado por los organizadores», según la prensa local. En Bogotá, el pasado octubre Nine Inch Nails tuvo que suspender, y REM tuvo que cambiar de recinto (del parque Simón Bolívar al Coliseo el Campín, mucho más pequeño) para no caer en pérdidas. En junio, Bruce Springsteen, ante la escasa venta de entradas para su concierto en un estadio de Bruselas, se vio forzado a trasladarlo al pabellón de deportes de Antwerp, con menos de la mitad de aforo. También se ha suspendido la edición 2008 de algunos festivales, como el Fields of Rock de Holanda.

Eduardo Moller, de Gamerco (una de las promotoras más potentes), asegura, refiriéndose a la problemática española, que «sí se está notando el bajón en la compra de entradas. Aunque cuando hay interés por un grupo, ni crisis ni leches. Mira AC/DC, que agotaron en tres horas. Otra cosa son los grupos nacionales, que se han subido a la parra con los cachés. Algunos cobran igual o más que los extranjeros, cuando tienen muchos menos gastos. Eso empeora la situación, porque se encarecen las entradas, la gente compra menos y no se llenan los recintos. Este año ha habido varios grupos que tenían planeado tocar en el Palacio de los Deportes de Madrid y han tenido que irse a lugares más pequeños».

Fuente de ingresos vital

Los discos se pueden bajar de internet, pero los conciertos siguen siendo una experiencia colectiva que sólo (en principio; leer despiece) se puede disfrutar en la vida real. De ahí que el desplome de las ventas de discos convirtiese a los conciertos en una fuente de ingresos vital para la industria de la música. Las discográficas, que hasta ahora dejaban las giras en manos de empresas promotoras, también han entrado en este negocio, al igual que decenas de nuevas empresas que han visto una mina de oro en la música en vivo, la única que escapa al eMule. Pero la jugada les puede costar muy cara. «Es posible que varias empresas promotoras acaben mal en 2009, de hecho sé de algunas que se están planteando dejarlo -dice Moller-. Pero esto no es sólo por la crisis. Con esto de que ahora el dinero estaba en los conciertos muchos se han metido en el negocio sin tener la menor idea de cómo funciona esto».

Carmen Peire, presidenta de la Asociación de Representantes Técnicos el Espectáculo (ARTE), también ve un futuro poco luminoso. «Entre la subida de los cachés y el aumento de comisiones de unos y otros, hoy en día se hace bastante difícil o incluso inviable realizar determinados conciertos. Estamos en una situación de crisis económica, en la que los artistas no deberían subir los cachés, sino todo lo contrario (pero recordemos que esto es un círculo vicioso, los artistas se ven obligados a recuperar así las pérdidas del descenso de venta de discos, y además ahora tienen que dar un porcentaje de la recaudación a su discográfica). Todo esto va a llevarnos a un 2009 en el que caerán promotoras. No sé si muchas, pero eso se producirá, seguro».

La crisis de los conciertos tiene aún más vertientes amenazadoras, y una de las más graves es que cada vez hay menos subvenciones por el recorte de presupuestos en las áreas de cultura de los ayuntamientos. Por ejemplo, la empresa Ociomoda del Mar Menor, encargada de la organización de un concierto de Estopa en las fiestas de Cartagineses y Romanos, anunció la suspensión del mismo aludiendo a la falta de ayuda del Ayuntamiento de Cartagena. «No nos ha dado ningún apoyo económico, y así no se puede hacer frente a los gastos», afirmó un representante de la empresa. Otros ayuntamientos, que en sus fiestas celebraban los llamados «conciertos estelares» con figuras de renombre, ahora han decidido dejarlo en recitales de artistas locales. Es el caso, por ejemplo, de Telde, en Gran Canaria, donde el responsable de cultura, José Luis Pérez, afirmó que se había visto obligado a «elaborar un programa de actos conforme a lo que se está viviendo».

«Lo que ocurre es que en situación de crisis, de donde primero se recorta es de la cultura», asegura Eduardo Dolón, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Torrevieja. «En mi caso el recorte asciende a un 50 por ciento nada menos, lo que me deja con las manos atadas». Aun así, Dolón afirma que tratarán de hacer lo posible por evitar un descenso acusado de música en vivo, «para lo cual habrá que echarle mucho ingenio para ajustar presupuestos. Y, claro, habrá que quitar dinero de otras actividades culturales. De todas formas, después de escuchar los problemas que están teniendo mis colegas de la zona, podemos darnos con un canto en los dientes».

Gerardo Palmero, concejal de cultura en El Ejido, asegura que en su caso la reducción del presupuesto ha sido algo menos acusada, del 30 por ciento. Pero dicho descenso es más que suficiente para que Palmero afirme con rotundidad que «en la actual situación, es absolutamente impensable repetir eventos musicales como el concierto de los Rolling Stones».