El dibujante argentino Guillemo Mordillo
El dibujante argentino Guillemo Mordillo - EFE

Muere Mordillo, el gran maestro del humor mudo

El popular dibujante argentino ha fallecido a los 86 años en Mallorca, donde tenía una casa y pasaba largas temporadas

Era conocido sobre todo por sus dibujos mudos centrados en los deportes y en el mundo animal

Palma de MallorcaActualizado:

El mundo del humor gráfico está de luto tras la muerte en Mallorca, este pasado fin de semana, de Guillermo Mordillo. Desde hacía décadas, el creador de tantas y tantas viñetas imperecederas pasaba largas temporadas en la isla, junto con su esposa Amparo Camarasa, en su casa del municipio de Calviá.

Hijo de padres españoles, Mordillo había nacido en 1932 en Argentina, en un barrio de Buenos Aires llamado Villa Pueyrredón. Su primera devoción de infancia fue Walt Disney. Ya de adulto, admiró mucho también a Charles M. Schulz y a Quino, creadores de Charlie Brown y de Mafalda, respectivamente. El dibujante hoy fallecido solía definir siempre el humor como «la ternura del miedo», añadiendo que «en un mundo feliz sería innecesario».

Creador precoz, con tan sólo 16 años de edad consiguió el certificado de ilustrador que le concedió la Escuela de Periodismo. Gracias a ese documento, pudo empezar a trabajar en distintas empresas, publicando también sus primeras historias para niños, como «Fosforito».

Viajero impenitente

Mordillo fue desde joven un alma inquieta y viajera. Así, en 1955 se trasladó a Perú para trabajar como diseñador. Con posterioridad, en 1960, viajó a Estados Unidos y colaboró con la productora Paramount en algunos episodios de animación de la mítica serie «Popeye». Sus siguientes escalas serían España, en 1963, y Francia ese mismo año. Ya en París, realizó dibujos humorísticos para diversos medios, entre ellos la revista francesa «Paris Match» y la revista alemana «Stern». Sus siguientes escalas viajeras fueron de nuevo España, en 1980, y Mónaco en 1998, si bien desde entonces alternaba sus estancias en ambos países.

A principios de los años setenta, Mordillo tenía ya un estilo perfectamente reconocible, que apenas sufriría cambios en las décadas posteriores. Hace cuatro décadas, sus viñetas aparecían ya en diversas publicaciones de todo el mundo. Además, su trabajo se haría aún más popular a través de agendas, tarjetas o felicitaciones basadas en sus dibujos.

Los estudiosos de su obra resaltan que su trabajo estuvo siempre centrado en la expresividad del color. Hay que recordar, en ese sentido, que sus dibujos pasaron a ser mudos a partir de su etapa francesa, ya que en aquella época no conocía el idioma francés. Sus temas más habituales fueron el amor, los deportes —el fútbol y el golf— o los animales, con una predilección especial por las jirafas, de las que decía que eran unos animales muy elegantes y silenciosos. En cuanto a sus personajes, solían tener narices grandes y redondas.

Su amor por Mallorca

Como se ha indicado, en la década de los ochenta Mordillo se estableció en Mallorca junto con su mujer. Ambos adquirieron entonces una casa en la zona turística de Palmanova. Casi veinte años después, el matrimonio se marchó a Mónaco, si bien nunca dejó de visitar con bastante frecuencia la isla balear.

Una de las pocas exposiciones centradas en su obra tuvo lugar, precisamente, en Palma de Mallorca, en el Casal Solleric. Fue en junio de 2009, bajo el epígrafe «...Que veinte años no son nada. El humor de Mordillo». La citada muestra fue comisariada por Florentino Flórez y Joan Roig. En una entrevista concedida entonces a «Diario de Mallorca», Mordillo señaló que siempre había sido «muy feliz» en Mallorca. «Guardo muy buenos recuerdos y por eso siempre paso los veranos en la isla», recalcó.

Tras dejar de dibujar en prensa de manera regular, Mordillo empezó a publicar libros, que tuvieron también una gran aceptación. Por lo que respecta a los numerosos reconocimientos que recibió su obra, cabe citar el Phoenix del Humor de 1973 o el Premio de Oro de San Remo en 1978 y 1983. Fue distinguido además con la Medalla de Oro de la Asociación de Dibujantes Argentinos, así como con el título de Catedrático Honorífico del Humor por la Universidad de Alcalá en 2002.