El misticismo que rodea al Área 51, inspiración para películas, series y videojuegos

El misterio de la famosa base ha sido una temática en la que se han centrado diversos sectores culturales

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Las teorías de la conspiración mueven a mucha gente. No hay más que recordar el famoso «efecto 2000», el fin del mundo por el calendario maya en 2012 o la extendida creencia de que los egipcios no inventaron las Pirámides. Internet es el lugar idóneo para la proliferación de estas teorías del mundo oculto, que además, potencia su efecto virulento. El cine y la televisión también han contribuido de forma importante a alimentar el desarrollo de la llamada conspiranoia.

El Área 51 ha sido el juguete de los grandes teóricos de la conspiración, dando lugar a numerosas obras de ficción que han marcado nuestro imaginario hasta tal punto de querer acceder a ella a toda costa. Por lo menos, eso se deduce de la página de Facebooken la que un millón y medio de personas afirman que asistirán a un asalto de la base militar bajo el lema «no pueden pararnos a todos».

Por desgracia para estos fanáticos de lo paranormal, en 2013 se desclasificaron los documentos sobre el Área 51, aunque no por ello se ha disipado el aura de misterio que ha sido caldo de cultivo no solo para teorías de ufología (ciencia que se dedica a crear hipótesis sobre los ovnis), sino también para creaciones culturales de gran relevancia.

Uno de los más significativos es «Expediente X» estrenada en 1993 en EE.UU. Considerada de culto por la crítica, la importancia de su influencia sobre productos especialmente televisivos posteriores es innegable; es la predecesora de series como «Smallville» o «Lost». Es sabido popularmente que tampoco se puede pasar a la historia sin aparecer, al menos, en un capítulo de «Los Simpson», y «Expediente X» cuenta con el suyo propio: «The Springfield Files», que está dedicado enteramente a referenciarla. Su tirón fue tal que se hicieron varias películas y contó con dos nuevas temporadas en 2016 y 2018, demostrando que las intrigas sobre criaturas extraterrestres siguen teniendo gran vigencia a día de hoy.

La saga de Indiana Jones, siempre inspirada en mitos, no quedó fuera de este fenómeno con su última película, «Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal» que se basa, esta vez, en el caso del incidente Roswell, uno de lo más conocidos y favorito de la ufología. La película, empieza en el famoso campo de pruebas del Área 51, donde se encuentra el cráneo del extraterrestre que da orígen a la película. A pesar de contar con nombres como Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Fordsufrió bastante desencanto por parte de la crítica.

«Area 51» es una película de 2015 dedicada enteramente al misterio que rodea a esta base ubicada en mitad del desierto. Tiene los ingredientes necesarios: seres inteligentes con grandes ojos negros y tres adolescentes aventureros. La producción se basa en otra de 1998 titulada «Alien Abduction: Incident in Lake County». Lake County es otro de los nombres que recibe el destacamento militar, así como Paradise Ranch o Dreamland.

Encontramos también semejanzas claras en productos de ciencia ficción de renombre, como en la saga «Transformers» (con el llamado «Sector 7»), la aclamada película «District 9» y la serie «Stargate», en las que a veces se prefiere usar un identificativo semejante, pero que sirva para que el espectador pueda identificar la famosa zona con lo que se le presenta en pantalla. Otras en cambio, prefieren llamarla por su nombre original, como ocurre en «Independence Day», «Super 8» o «Star Trek».

Pero la ciencia ficción no es el único género que cultiva referencias. Y es que pocas alusiones populares sobreviven al filtro de la comedia. Mencionados ya «Los Simpson» aparece también, más o menos camuflada, en «Futurama», del mismo director, Matt Groening, «American Dad», la película de «Lilo & Stitch», «Kim Possible» y una lista bastante extensa.

Hasta en varios videojuegos de la saga «Grand Theft Auto» hay un zona restringida que recuerda mucho a la base. Quizás, los desarrolladores no eran conscientes, pero dieron una solución pionera a la necesidad que parecen sentir muchas personas de tener que entrar y «verlo con sus propios ojos».