Crímenes perfectos

El misterioso crimen de la «sopa asesina» que la policía no pudo resolver en 1929

Esta semana ha nacido «Criminalia», la página sobre asesinatos más completa de España e Hispanoamérica

MADRIDActualizado:

Marzo de 1929. En el frío de la mañana, un grupo de hombres mueve ávidamente la pala para desenterrar un ataúd. Es el segundo que extraen del suelo esta jornada a pesar de las pocas horas que llevan en el cementerio inglés que les rodea. De un golpe, uno de ellos levanta la tapa de la caja y de su interior asoma una tez blanquecina.... o lo que queda de ella. Los presentes vuelven la cabeza hacia una de las personas del grupo, que asiente. «Es ella», afirma. A pesar de que la escena anterior podría estar protagonizada por un compendio de asaltadores de tumbas, lo cierto es que la mayoría de ellos eran miembros de las fuerzas de seguridad británicas con un objetivo: exhumar los cuerpos de Vera Sidney y su madre. Todo ello, con el objetivo de realizar nuevas pruebas a sus cadáveres para tratar de averiguar quién había introducido en su sopa arsénico. Sin embargo, su asesino nunca apareció. Lo mismo que pasó con el criminal que, años más tarde, acabó con la vida de Cecilia Giubileo en Latinoamérica o el que mandó al otro barrio a Natividad Romero Rodríguez en Madrid. Estos forman parte de la larga lista de asesinos que han pasado a la Historia por haber cometido el « crimen perfecto».

Estos tres delitos sin resolver -así como otros tantos- se encuentran a día de hoy recopilados en « Criminalia», una Web especializada en crímenes que ha llegado a la Red hace menos de 24 horas y puede presumir de ser, en la era de los foros y las páginas Web, el archivo más extenso en habla Hispana sobre sucesos que se puede encontrar en la nube. La página –una enciclopedia en línea que contará en breve con centenares de entradas- empezó a fraguarse hace menos de un año y se destaca por ofrecer información original y exclusiva sobre los cientos de asesinatos, matanzas y robos que se han sucedido desde finales del siglo XVIII. «Lo que buscamos en intentar recopilar a los grandes asesinos españoles y latinoamericanos, muchos de los cuales han sido más brutales y han causado más estragos que el mismísimo Jack el Destripador. Con todo, también tenemos a decenas de asesinos anglosajones porque son los más conocidos», explica, en declaraciones exclusivas a ABC, Juan Ignacio Blanco, director de este proyecto.

Tres casos sin resolver que te pondrán los pelos de punta

1-Los trágicos envenenamientos de Birdhurst Rise

Los crímenes sucedidos a principios del siglo XX en al calle Birdhurst Rise (Gran Bretaña) son, a día de hoy, unos de los más misteriosos que alberga la Historia mundial. Y es que, el presunto asesino que llevó el terror hasta este pequeño barrio inglés logró acabar con tres personas envenenándolas con arsénico en el plazo de un año y medio sin ser atrapado. Tan solo después de algunos años se logró tener algún indicio del posible responsable (o responsables) que, finalmente, no llevó a ninguna parte. Así pues, ni las técnicas médicas de la época, ni las investigaciones criminológicas, ni la exhumación de las víctimas (que se hizo para estudiar de nuevo sus restos y hallar alguna prueba olvidada) sirvió para ofrecer una respuesta a las familias que, por una jugarreta del destino y por la maldad de algún desaprensivo, perdieron a sus seres queridos para siempre.

La primera víctima de estos crueles asesinatos sin resolver fue Edmund Duff, un excombatiente de la Primera Guerra Mundial que, a sus 59 años, murió dejando tras de sí una mujer 17 primaveras más joven que él. Para conocer su historia es necesario viajar en el tiempo hasta abril de 1928, año en que la vida parecía sonreír a nuestro protagonista. Sin embargo, su plácida existencia de caballero inglés se truncó durante una tarde en la que disfrutaba de la pesca con uno de sus amigos más conocidos: Harold Edwardes. El cambio de fortuna se sucedió cuando, en la casa de éste, le comenzó a subir la fiebre, algo a lo que, en principio, no le dio importancia. No obstante, de vuelta a su casa en South Craydon la situación empeoró. En los días siguientes el antiguo militar no paró de vomitar, toser y defecar sin control sin apenas tener tiempo para llegar al retrete. En principio los médicos le diagnosticaron una dolencia gástrica pero, finalmente, descubrieron que había sido envenenado con arsénico.

Con todo, ya era demasiado tarde para él, pues la ponzoñosa sustancia ya le había atravesado de arriba abajo. Sin más que poder hacer por él, los médicos le dejaron fallecer el viernes 26 de abril entre las 11 y las 12. Aquella jornada, su alma dejó el mundo terrenal un cuerpo sin fuerzas y postrado en la cama junto a los doctores que le habían tratado. Nunca se supo cómo le habían suministrado el veneno, aunque su mujer siempre dijo que sospechaba que había sido introducida en su cuerpo mediante una botella de licor que su esposo había comprado y se había metido directamente en el hígado mientras viajaba de vuelta a su casa. Algo, por otro lado, imposible de demostrar. Los facultativos, por su parte, terminaron descartando la teoría del envenenamiento y prefirieron apostar por una presunta muerte natural (y sumamente enrevesada) para evitar meterse en más problemas de los que ya atesoraban.

Las siguientes víctimas es necesario buscarlas en 1929, varios meses después de la muerte de Duff. Estas fueron Vera Sidney -una vivaracha mujer de 40 años- y su anciana madre Violet, con quien vivía en el número 29 de Birdhurst Rise. El calendario se había detenido por entonces en el 13 de febrero cuando la pareja, junto con otra familiar, se reunieron para disfrutar de una buena comida en la casa. Aquel día se metieron entre pecho y espalda pollo, verduras y un buen tazón de sopa. Todo preparado por la asistenta, Kate Noakes. No obstante, parece que el último plato no gustó demasiado a las presentes, quienes prefirieron no dejarse sus esfuerzos en tragarse aquel brebaje. Según parece, Vera fue una de las que más ingirió. Por su parte, la cocinera también se sirvió un cazo de la misma mezcla y ofreció otro al hambriento gato de la casa.

Después de aquello, todos los que comieron esta «sopa asesina» enfermaron. La más afectada fue Vera, quien falleció el 15 de febrero a medio día. Curiosamente, fue la única que dejó este mundo por culpa de la infame receta. La tragedia estaba servida y afectó especialmente a Violet, a quien los médicos terminaron recetando en marzo una medicina llamada Metatone para lograr que calmara sus nervios. Según parece el remedio fue peor que la enfermedad pues, tras varias jornadas, la anciana se unió a su pequeña y falleció en extrañas circunstancias. Inmediatamente se sospechó del doctor pero, al analizar el frasco del remedio, no se halló ninguna sustancia extraña en él. Una vez más, la muerte no había podido atribuirse a nadie. Fuera por la causa que fuese, el asesino del veneno dejó de matar en ese mismo momento. Nunca se supo su identidad, pero nunca podremos olvidar que, por culpa de su cruel sopa, acabaron bajo tierra dos mujeres.

2-El misterioso asesinato del hospital psiquiátrico de Luján

Corría el domingo 16 de junio de 1985 cuando la doctora Cecilia Giubileo se guardó exactamente tres cigarros en el bolsillo. Quería disfrutar de ellos aquella noche mientras hacía guardia en el hospital psiquiátrico de Luján (al norte de Argentina). Una vez acabado su trabajo diurno (que consistió en visitar a algunos dementes y recetar un par de medicamentos) se dirigió hacia una casa especialmente adecuada para pasar las largas noches cerca de aquel centro. Su presencia era requerida por si algún interno necesitaba ayuda. Aquella noche se hallaría sola. Temerosa de la oscuridad, pidió a un paciente en el que tenía confianza que la acompañara hasta allí y, una vez en la estancia, cerró la puerta y se dispuso a abrir un libro para no dormirse. Todo parecía ir sobre ruedas. No había mayores contratiempos que los que podía provocar tener que mantenerse con los ojos abiertos varias horas.

Sin embargo, al día siguiente la doctora no acudió a fichar. Nunca más se la vio. En la zona, tan solo hallaron su pequeño Renault 6 y un par de zapatos de mujer que podrían haber pertenecido a ella. Curiosamente, su cama apareció hecha, como la del resto de los internos. ¿Dónde se encontraba la mujer? El misterio nunca fue desvelado. Según dijo el interno que la acompañó a la policía, había visto llegar un coche negro que se la podía haber llevado. Ante el desconcierto y el secreto de sumario fueron muchos los rumores que se crearon en torno a su persona. Algunos hablaron de una secta que podría haberla raptado. Otros dijeron que había sido asesinada porque estaba investigando una supuesta red de trasplantes de órganos en el centro. Sea como fuere, lo único que se encontró de ellas tras múltiples batidas en la zona fue su cartera. Lo que fue de esta médica sigue siendo, a día de hoy, un enigma sin resolver.

3-El sangriento crimen de la tinaja

El calendario marcaba el miércoles 13 de agosto de 1969 en las afueras Madrid cuando un bombero descubrió por casualidad algo que no olvidaría jamás: el cuerpo amoratado de una joven dentro de una tinaja. El cadáver fue hallado en la denominada «casa de la viuda», una finca abandonada ubicada cerca de La Hinojosa. Por desgracia, poco quedaba ya de los restos de la joven que en su día había habitado aquellas carnes.

Su cara había sido golpeada hasta la saciedad y estaba totalmente deformada. Tras las primeras investigaciones, las autoridades descubrieron que el cadáver había sido trasladado desde otro lugar. El vehículo: probablemente un Renault 4 (algo que se dedujo de las marcas de las ruedas en la zona). Sin embargo, no sirvió de nada tratar de encontrar el coche por media capital, pues el modelo era por entonces sumamente común y los había por decenas en la zona. La situación se puso difícil, pues no había muchas más pistas que una cadena de oro que mordía el cadáver y que contaba con una extraña inscripción: «Luci 13-XII-62». Poco se logró averiguar de ella.

Tras las investigaciones previas, la policía descubrió que la chica había sido estrangulada y que contaba con una doble identidad. Por un lado, algunos la conocían como Kerr Payne, mientras que otros la llamaban Natividad Romero Rodríguez. De ella únicamente se pudo averiguar que estaba casada con un oficial de la base de Torrejón que había estado dándose de tiros con los enemigos de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam. Este le enviaba regularmente unas cantidades ingentes de dinero que la chica solía manejar, una posible razón para verla muerta. Nunca se encontró al asesino. De hecho, un chulo se declaró culpable en primer término pero, posteriormente, afirmó que lo había hecho bajo coacción. Otro «crimen perfecto».

El nacimiento de «Criminalia»

« Criminalia», la web española que alberga estos tres casos y -desde el pasado lunes- puede presumir de ser la página de habla hispana más extensa y completa sobre crímenes, ha sido alumbrada cual bebé por un equipo formado por Cristián Borja Campos (periodista especializado en sucesos) y Francisco Murcia (experto en criminalística). Ambos liderados por el reportero y criminólogo Juan Ignacio Blanco (quien, además de ser exredactor jefe y exdirector del desaparecido semanario de sucesos «El Caso», lleva más de 40 años en el mundo del reporterismo). Sin embargo, el proyecto no ha salido de la nada, sino que ha nacido a la sombra de una curiosa hermana mayor, « Murderpedia». Un sitio en la Red elaborado hace más de una década por el veterano informador y que alberga la friolera de 7.000 fichas que describen los asesinatos más destacados de la Historia. Aunque eso sí, la mayoría anglosajones y todos ellos escritos en inglés.

«Todo parte de “Murderpedia”. Basándonos en ella, decidimos hacer lo mismo, pero en español y, principalmente, con asesinos españoles e hispanoamericanos. Empezar un proyecto como este fue muy difícil. Hubo que poner infraestructura, dinero y mucho tiempo. Por suerte, contamos con la ayuda de nuestra programadoras, ambas de “ Matilda !nteractiva”. Con todo, sabíamos que no había nada similar en castellano y que sería un trabajo que perduraría en el tiempo», explica Blanco. A día de hoy, la web en inglés (en la que también colaboran Campos y Murcia) recibe más de 70.000 visitas al día. El objetivo de este equipo es, por lo menos, llegar a esta cifra con «Criminalia». Aunque eso sí, teniendo siempre presente que la finalidad no es ganar dinero, sino ofrecer una información que, en pleno 2015, es difícil encontrar en los recovecos de la Red: la de los casos criminales más destacados cometidos por asesinos de habla castellana desde el siglo XIX hasta la actualidad.

Y es que, a pesar de la importancia que han tenido España e Hispanoamérica en el mundo de los crímenes, la Red está huérfana de una página Web que recoja sus principales casos de asesinato, así como la forma en que se saldaron y la investigación policial que se llevó a cabo para meter entre rejas a sus perpetrados (en el caso de que estos fueran atrapados). «En los países de habla hispana tenemos tres tristes récords. El primero es que estas regiones son en las que más se mata del mundo. En segundo término, los tres asesinos con más víctimas reconocidas son latinoamericanos. Finalmente, los tres países en los que hay más asesinatos en la actualidad (Honduras, Nicaragua y el Salvador) son hispanoamericanos», completa Blanco. Por ello, el trío considera básico que haya nacido una enciclopedia en línea como la suya.

En la Biblioteca y en la carretea

Dentro de la Web, los usuarios pueden tener acceso a una ficha completa de los diferentes crímenes. Estas incluyen desde datos básicos como el nombre de los delincuentes, hasta los pormenores de la investigación policial que trató (y en algunos casos logró) llevarles hasta la justicia. No obstante, y según sus creadores, la principal diferencia con el resto de páginas con esta temática (además de la cantidad de casos que alberga «Criminalia») es que revisan pormenorizadamente cada dato que suben a Internet. El objetivo es que absolutamente todo lo que se encuentre en esta enciclopedia en línea sea veraz, y no una invención afortunada o un dato copiado y pegado de la nube. «En la actualidad, cuando buscas un caso criminal en la Web, te percatas de que todas las páginas tienen la misma información con lo que, si se ha equivocado uno, se equivocan todos», completa Blanco.

Para los casos más antiguos que albergan (aquellos que datan del Siglo XIX en adelante), el equipo se basa en documentación oficial o datos ofrecidos por diarios e investigadores de la época. «“Criminalia” no tiene textos “refritados” de la web que hayamos cogido y replicado. Usamos escritos originales creados por nosotros, archivos de periódicos e investigaciones antiguas (los cuales aparecen firmados por sus autores) y multitud de fuentes más. La idea es compilar toda esta información y ofrecerla mediante una serie de buscadores muy intuitivos que permitan a la gente que se quiera acercar al mundo del crimen una información verídica, contrastada y fácilmente accesible», explica, por su parte, Murcia en declaraciones a ABC. El nivel de detalle de las investigaciones hace que, según dicen, sus artículos puedan ser interesantes tanto para la persona que quiere satisfacer una curiosidad concreta, como para cualquier experto en criminología –o carreras similares-.

Con todo, su trabajo no es solo recopilar información sobre casos sucedidos hace décadas, sino que también aportan datos novedosos sobre crímenes acaecidos en España a partir de los años 70 (pues cuentan con miles de fotografías y datos guardadas por Blanco a lo largo de su dilatada carrera, así como el ingente archivo de «El Caso») e investigan crímenes modernos. Todo, dentro de las posibilidades que les da el ser apenas tres personas. «Nos dimos cuenta de que muchos asesinatos que leíamos en la prensa repentinamente se cortaban, ya no se investigaban más ni se daba más información sobre ellos. Por eso, decidimos también que nuestra intención sería conseguir la máxima información posible sobre ese caso y ahondar en él para que la gente se pueda informar de principio a fin», explica Campos a este diario.

Un ejemplo de investigación y cobertura de un caso criminal perpetrado en los últimos meses por este trío es el crimen de Cuenca. «Desde que se informó de la desaparición de las chicas y se temía por su vida, hasta la actualidad. A día de hoy continuamos con el caso. Nos desplazamos, por ejemplo, hasta sus funerales para recabar datos y hacer un seguimiento, estuvimos en sus entierros, en la misa, tomamos fotografías del ataúd de Laura del Hoyo. Todo en exclusiva para “Criminalia”», determina Campos. Así pues, y siempre considerando que de momento su «plantilla» está formada por un equipo escaso, pretenden funcionar igual que los extintos diarios de sucesos de los años 50 (entrevistando a testigos de los asesinatos, acudiendo a los juicios que se sucedan…) aunque, eso sí, poniendo gran énfasis en los crímenes históricos.

Un corresponsal en cada parte de Latinoamérica

Investigación, trabajo de archivo, de campo… Todo ello ha valido a este equipo para contar, de momento, con 370 fichas de asesinatos tanto históricos como actuales. Aunque, según determinan, esto no es más que el principio pues, a pesar de que han salido a la Red con este número de crímenes, tienen otros 1.000 ya elaborados y en cartera para ir insertado en los próximos meses. Amén de la gran cantidad de archivos que deben procesar y que se traducirán en decenas y decenas de nuevos casos. Según explican, es un trabajo que no acabará nunca pues, si desean convertirse en la enciclopedia más grande del mundo sobre este tipo de temas, no podrán tener ni un segundo de descanso.

A pesar de todo, no planean enfrentarse a esta difícil tarea solos, sino que esperan que, en los próximos meses, se les unan algunas personas tan interesadas como ellos en el mundo de los crímenes. «Tenemos una sección de colaboración llamada “ Añade un asesino” en la que cada uno nos puede enviar información sobre un caso que le interese. Cuando la recibimos, la contrastamos y, cuando nos cercioramos de que es original y verídica, la subimos a “Criminalia” firmada por su autor», determina Murcia. Blanco, por su parte, se declara optimista en lo que respecta a este apartado: «Nos gustaría crear una red de corresponsales por Latinoamérica. Un colaborador que nos ofrezca información actual y pasada en cada país».

«Añade un asesino» es una de las opciones que ofrece esta Web, la cual cuenta a día de hoy con tres buscadores («Asesinos», «Asesinas» y «Casos criminales») que permiten al usuario acceder a una extensa lista de fichas criminales o, en su defecto, indagar por país los sucesos. Además de todo ello, en breve pretenden añadir varios campos dedicados a los grandes investigadores y policías españoles y latinoamericanos; a los robos más destacados de la Historia y, como no podía ser de otra forma, a las víctimas. «Si hay algo que no soportamos es que la gente recuerde más el nombre de los asesinos que los de aquellos que murieron en sus manos. Queremos remediar eso dedicando un espacio concreto a las víctimas. Ese será nuestro pequeño homenaje», determina Blanco. No obstante, cada ficha cuenta ya con el nombre y, si es posible, con una fotografía de cada una de las personas que falleció a manos de estos criminales.

Tres preguntas al equipo de «Criminalia»

1-¿No creen que están ensalzando a los asesinos con su página?

De ninguna manera. Nuestra misión no es ensalzarles. “Criminalia” es un lugar para el estudio y la información. La idea es que la gente se pueda acercar a conocer cómo somos los seres humanos. Hay que empezar a desmitificar la figura del asesino. El asesino muchas veces es una persona normal y corriente que es capaz de hacer cosas horribles. Juan Ignacio Blanco.

2-¿Qué lleva al ser humano a cometer crímenes tan terribles?

Normalmente se les echa la culpa de sus crímenes a las enfermedades mentales, pero el 95% de las veces no son trastornados. La sociedad no acepta que una persona igual a ellos pueda cometer monstruosidades, por eso se tiende a decir que esa persona no está bien de la cabeza. Pero la realidad es bien diferente. En la mayoría de los casos los asesinos son humanos con capacidades mentales perfectas. El hombre es capaz de lo mejor, pero también de lo peor. Francisco Murcia.

3-¿Está el crimen presente en nuestro día a día?

Sí. Hay que tener claro que los crímenes no solo suceden en Estados Unidos, en las series de televisión o en países alejados. Suceden día a día. La prevención es fundamental. Cristián Borja Campos.