Millones de mails y llamadas: así acosaron los activistas contra el derecho de autor a los europarlamentarios

La socialista Iratxe García relata a ABC cómo «fue imposible trabajar» con los correos colapsados y los teléfonos sin dejar de sonar

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Cientos de mails cada hora en cada cuenta de los eurodiputados. Teléfonos sonando de continuo durante días. Así ha sido la última semana en los despachos de los miembros del Parlamento Europeo. «No se podía trabajar», relata Iratxe García, del Grupo Socialista, a ABC. Ha sido una campaña «agresiva».

A medida que se acercaba el momento de la votación en el Parlamento Europeo que tuvo lugar ayer, en la que se rechazó el mandato negociador para la directiva de derechos de autor, las grandes plataformas y las empresas tecnológicas unieron sus fuerzas para provocar la campaña más intensa que se recuerda con el fin de presionar a los europarlamentarios. El símbolo de esa presión fue la página de Wikipedia -que curiosamente no paga derechos a sus autores-, donde solo se podía leer un manifiesto.

Iratxe García relata cómo desde el pasado fin de semana empezaron a llover mails y llamadas a su despacho y al de sus compañeros. «Si entrabas en Wikipedia veías un texto alarmista y un mensaje: “Para más información sobre la campaña en el Parlamento Europeo y cómo actuar, visita...”, seguido de un enlace. Y allí es donde te animaba a llamar». En efecto, un botón color azul-Facebook indicaba: «Llama a un Miembro del Parlamento Europeo (o escribe en sus páginas web y perfiles)». La retórica que lo rodeaba era efectista: etiquetas como «#WikipediaSeApaga» y «#SalvemosInternet» no tienen mucho que ver con pagar a los creadores por su trabajo. También había mensajes muy razonables: «Consideren enmiendas de sentido común», «que se asegure la democracia». ¿Así, quién podría negarse?

Al otro lado de la pantalla y el teléfono, los eurodiputados lo pasaron regular. «Estamos acostumbrados a campañas ciudadanas previas a la votación de textos polémicos, pero esta era agresiva. Todo el día sonando el teléfono, cientos de mails cada hora, cuentas colapsadas, donde tus mensajes se perdían. No se pudo trabajar».

Pero su trabajo es escuchar a los ciudadanos. Iratxe García relata: «Atendí unas cuantas llamadas. Me decían que si íbamos a prohibir las parodias, las citas y los memes. Les expliqué que no es verdad, que hay una excepción expresa. ¡Me preguntaron que por qué iba a votar a favor de la censura en internet!». ¿Y cómo se sentía? «Yo nunca he apoyado la censura. Es pura desinformación a los usuarios para generar preocupaciones infundadas. Acaban con el derecho a la información de los usuarios para desprestigiar una posición política». Es decir que redujeron el debate al binomio: «libertad/censura o internet/derecho de autor».

La eurodiputada lo tiene claro: «Una cosa es la libertad de expresión y el derecho a la cita y otra distinta ganar dinero con el trabajo de otros utilizando obras protegidas con fines comerciales, que es lo que dice la directiva expresamente, que es lo esencial aquí», dice y luego recuerda algo razonable: «Cualquier trabajo debe ser remunerado».