Andrés Manuel López Obrador y su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, en la zona arqueológica de Comalcalco, en el estado de Tabasco (México).
Andrés Manuel López Obrador y su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, en la zona arqueológica de Comalcalco, en el estado de Tabasco (México). - ABC

México frente al espejo de su Historia

El revisionismo impulsado por López Obrador confronta a un país profundamente diverso

Corresponsal en MéxicoActualizado:

México frente al espejo de su Historia. La exigencia de disculpas realizada a España por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) por los «abusos» de la Conquista de México-Tenochtitlan (1519-1521), reabre una profunda división en el país mesoamericano sobre la interpretación de su propio pasado, donde coexisten dos visiones radicalmente opuestas: los que braman -como AMLO- que España llegó a robar y a destruir, frente al bando que defiende que el actual estado mexicano nace hace 500 años con la llegada de Hernán Cortés.

Con la polémica carta enviada al Rey Felipe VI, AMLO busca una disculpa de España específicamente por los agravios cometidos contra los indígenas, una población de más de 7 millones de personas repartidas en 65 grupos étnicos. Sin embargo, la iniciativa no ha recibido el apoyo mayoritario dentro del movimiento indígena mexicano, donde importantes voces como Óscar Shimbaya, Marichuy o Bettina Cruz han rechazado la carta porque la consideran una distracción ante los agravios que a día de hoy siguen sufriendo por parte del estado mexicano. «Que López Obrador no se lave las manos con disculpas ajenas», dijo Cruz a Efe. Siete de cada diez indígenas viven en pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

«Más allá lo que hicieron los españoles, el estado mexicano post-Independencia fue más violento con los indígenas», dice a ABC el historiador Pedro Salmerón, quien aplaude el envío de la carta a España porque se enmarca en una estrategia del presidente para que México también pida perdón por el exterminio de yaquis, mayas y chinos en los años posteriores a la independencia, lograda en 1821. «Vamos a dinamitar la idea de que somos un pueblo conquistado, sojuzgado, y empezaremos a hablar de México como un estado multicultural y diverso», explica Salmerón.

Según un estudio de «Science», en México existe una enorme diversidad genética. Algunos grupos indígenas muestran diferencias genéticas entre ellos tan marcadas como los europeos con los asiáticos, una singularidad que tiende a aumentar cuanto más alejados geográficamente están estos grupos. No obstante, el estudio destaca que la mayoría de los mexicanos no son indígenas, sino mestizos, es decir, son mezcla de europeos, africanos e indígenas.

«No aceptar parte de nuestro origen es parte de los traumas que tenemos como nación», indica Iván Arrazola, politólogo de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Con la idea de empezar a crear un sentimiento nacional tras la Independencia en 1821, las élites criollas inician un sentimiento anti hispánico, también provocado porque España trató de reconquistar México y no lo reconoció como país hasta 1836, según explica el historiador Alejandro Rosas en el libro «Cara o cruz: Hernán Cortes» (Taurus).

Posteriormente, con la llegada de José Vasconcelos al Ministerio de Educación después de la Revolución Mexicana (1910-1917) el país comienza una política de exaltar todo lo indígena a través de películas, libros y alcanza su máxima expresión en los murales que pintan artistas como David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera. Más adelante, Octavio Paz hablará en «El laberinto de la soledad» (1950) con cierto pesimismo de que México es un pueblo conquistado y que nace de la violación, según Paz, de Cortés a La Malinche, la traductora y amante del explorador con la que tuvo un hijo, Martín, uno de los primeros mestizos en Mesoamérica.

Con respecto a la carta de AMLO al Rey, Arrazola considera que su contenido parte de un relato de identidad nacionalista plagado de «prejuicios y connotaciones negativas». «Tiene una visión un tanto simplista de la Conquista al analizarla con cierto maniqueísmo», comenta a ABC sobre un tema que el político pone en la actualidad como parte de su continua estrategia de polarización social entre los buenos, el pueblo que él dice representar, y los malos, los poderosos.

Justamente, esa división queda evidenciada en dos encuestas. Una realizada por el periódico mexicano El Universal en la que el 67% de los votantes consideraron que España no tiene que pedir perdón por los «abusos». La otra fue en Twitter y realizada por la cuenta @noticonquista, dirigida por académicos mexicanos y que cuenta el día a día de la Conquista, encuesta en la que el 58% de los 4.500 votantes que participaron sí opinaron que España debe pedir perdón a los pueblos indígenas.

Y ante la situación de polarización, el peligro es que comienzan a salir posiciones extremas, advierte Arrazola. Santiago Abascal, líder de Vox, dijo que México debería agradecer a España por «haber llevado la civilización», mientras que un político de Morena, el partido de AMLO, llamado Charlie Valentino León, dijo esta semana que los mexicanos fueron colonizados por la «peor de las razas» y los españoles «deberían arrodillarse».

Salmerón, en ese aspecto, cree que es positivo poner la Conquista de actualidad porque salen a relucir las visiones extremas que «han de ser limadas por los dos lados». «Yo, por ejemplo, rechazo la palabra ‘genocidio’ porque ni Nuño de Guzmán, que fue el más cruel de los españoles, tuvo nunca intención de erradicar a la población local», comenta Salmerón, a quien no le llama la atención la falta de unidad de México alrededor de la misiva. «En toda democracia es normal tener división de opiniones», dice.

Para Antonio Gil Fons, experto en relaciones exteriores de la Universidad de Guadalajara en México, la polémica generada por la carta es «algo anecdótico» dentro de la política «nacionalista-populista» que desarrolla López Obrador, dado que podría poner en riesgo las relaciones con España. «Profundizar esto va a generar pérdidas seguro», dice Gil Fons, ya que podría hacer peligrar algunas inversiones que el gobierno de México necesita, que surjan malentendidos en algún momento y, además, todavía está pendiente la firma de un nuevo tratado de libre comercio de México con la UE. «Creo que se quedará en una anécdota», concluye.