Mercedes Salisachs, ayer en la terraza del Palacio de la Magdalena en SantanderJuan Manuel Serrano Arce

Mercedes Salisachs: «Hoy se edita para comprar y tirar»

Mercedes Salisachs, autora de «La conversación», desveló ayer en la jornada literaria de los cursos santanderinos su particular visión de la literatura actual y del mundo editorial. Frente a «los libros hechos en dos días», la escritora defendió aquellos que incitan a los lectores a la reflexión.

SANTANDER. FELICIANO TISERA
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La prolífica escritora catalana, que a los 86 años ni piensa en el retiro, participó ayer en los Martes Literarios de la UIMP, donde habló de su último libro, «La conversación», del que está a punto de lanzar la tercera edición. Aunque en estos momentos la novelista está terminando una nueva obra, no deja de pensar en sus proyectos: «Voy a escribir un libro de ensayo sobre el cómo, cuándo, por qué y dónde de la literatura, de mi literatura, no de la general. Puede ayudar a los que estén empezando; a mí me costó mucho descubrir lo que es el «suspense», que no tiene nada que ver con lo policiaco».

A Salisachs le gustaría que los lectores pusieran más atención en lo que leen: «Uno puede tardar dos años en escribir un libro; no hay derecho a que ese esfuerzo se lea en dos horas. Hay que leerlo a fondo, porque cada frase mía no está puesta porque sí. Por eso quiero que la gente lea cada frase, la comprenda y reflexione». Cree que hay libros que «no incitan a la reflexión: incitan a coger el libro y meterlo en el basurero. Y eso es terrible. Antiguamente los libros se escribían para reflexionar, pero ahora no».

Escribir con la cabeza

Salisachs piensa que para escribir hay que tener mucha paciencia: «Yo soy una mujer muy impaciente, aunque para la literatura no creo que haya nadie más paciente que yo. Y eso es lo que me salva, porque leo, releo y vuelvo a releer». Por eso es comprensible que a alguien tan profesional le indigne que ahora se hagan «libros en dos días»: «Ponen lo primero que se les ocurre. Y así no se puede hacer. Lo primero que se nos ocurre es siempre malo. Es muy malo escribir con el corazón y poner todo lo que uno siente. O sea, escribir inspirado. Yo creo que hay que escribir con la cabeza como si se escribiera con el corazón, pero no con el corazón como si se escribiera con la cabeza. Hoy no se armoniza, no se construye. Y, claro, los libros se caen de las manos. El público está hartándose de eso». Lo mismo le ocurre a ella: «Yo me fui de Planeta y de Plaza y Janés, porque ya no podía más. Porque ahora se publican libros de todo, por los amigos, por fulano de tal, porque fulana ha salido desnuda en tal sitio... Editan para comprar y tirar, comprar y tirar... Y lo mezclan con los libros que han costado años escribir. Y eso no me gusta».

Reveló la autora el título provisional de la novela en la que trabaja, «Desde la dimensión intermedia», aunque no quiere decir sobre qué trata: «Nunca digo qué voy a escribir, ni cómo lo haré. Cuando lo termine, sí podré hablar de él». Y es que, para Mercedes Salisachs, la soledad del escritor no es un mito: «La soledad es necesaria, porque si uno no está solo, no puede escribir. Si comenta lo que está escribiendo, la otra persona puede no comprenderlo o decirle algo que le haga perder las ganas de seguir escribiendo; eso es un verdadero drama. Los escritores, cuando escriben, deben estar solos, sentirse solos y apoyados por la soledad».

Salisachs habló de su «sistema literario»: «Procuro que el argumento sea lo de menos. Lo que me interesa es cómo está expuesto. No el porqué, sino el cómo». Dijo que siempre pone una especie de intriga en sus libros, aunque luego explica de manera oculta, desde el principio, lo que va a ocurrir.

En «La conversación», su último libro, Salisachs habla del maltrato hacia los hombres. Para que «no fuera tan brutal», introdujo, como contrapunto, el tema de la conversación; ésta cambiará la vida de los personajes. La escritora cree que hay que reivindicar la conversación ahora que está tan desacreditada. ¿Está siendo sustituida por Internet? Ella no lo sabe, porque no navega, aunque está a punto de tener página Web propia.