Manuel Lucena Giraldo

La Marca Elcano

La primera circunnavegación lleva la marca española de Elcano y no es admisible la patrimonialización ni oscurecimiento de su figura

Manuel Lucena Giraldo
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El imperio portugués duró casi seis siglos. Comenzó en el siglo XV, con los primeros establecimientos en la costa africana y terminó en 1999, con la transferencia de soberanía de Macao a China, tras 422 años de permanencia. Aunque comenzó siendo un puerto, terminó en un casino. En 1498, el capitán Vasco de Gama había llegado a Calicut, en la India, «en busca de riquezas y cristianos». Neurótico y violento, mantuvo la prohibición de que hubiera mujeres en los barcos, «pues con ellas los tripulantes olvidarán que a cada hora andamos con la muerte». Cuando lo consideró necesario, cañoneó a discreción las poblaciones costeras.

La decisión del navegante, que decidió ser temido antes que amado, pues en ello le iba la conservación de la vida, constituye el trasfondo de una estrategia consistente en un imperio marítimo como el portugués, caracterizado por la escasez de recursos humanos y el ensanchamiento global de las redes logísticas. También estuvo marcado por el uso masivo de tecnología y capital riesgo. Hacia 1500, en Lisboa había dinero para llegar al fin de mundo si alguien pretendía jugarse el tipo y prometía lo suficiente. A los portugueses les funcionaba tan bien su plan para llegar los primeros a China, Japón y las islas de las riquísimas especias, que no admitieron cambios.

Los dos mayores descartes de su gloriosa aventura marítima, Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes, acudieron a la corona española tras ser rechazados en Portugal. El primero descubrió América en 1492 y al año siguiente regresó para contarlo. Navegó directo a Lisboa, para humillar al monarca portugués y mostrarle lo que se había perdido. El segundo prometió ir a las Molucas navegando hacia el oeste y retornar por la misma ruta, lo que era un disparate. Como Magallanes murió allí por involucrarse en guerritas locales, el gran Juan Sebastián Elcano y los marinos españoles que heredaron la crisis concibieron lo que acabó siendo la primera vuelta al mundo. Constituye por tanto un desatino y una injusticia histórica otorgarle al capitán portugués reconocimientos que no le corresponden, ni necesita. La primera circunnavegación lleva la marca española de Elcano y no es admisible la patrimonialización ni oscurecimiento de su figura, pues fue él quien desveló que la humanidad es una.

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