Para Alcántara, «la poesía consiste en reconstruir una emoción»Antonio Salas

Manuel Alcántara: «España es una finca mejorable»

El poeta y periodista malagueño, premio Nacional de Literatura en 1962, espera, tras esta antología con la que recibió el homenaje de la Universidad de Málaga, la publicación de sus obras completas. Alcántara reconoce a ABC que la vida, la muerte y el amor son sus grandes estímulos poéticos.

EMILIA RUIZ MARTÍNEZ
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MADRID. «Lo mejor del recuerdo es el olvido... / Málaga naufragaba y emergía... / Manuel junto a la mar, desentendido; / yo era un niño jugando a la alegría». Con estos versos empieza «Biografía», el poema que abre «Manera de silencio», el libro con el que Manuel Alcántara consiguió el reconocimiento de la crítica como poeta. Eso fue en 1955, año de partida de la antología que publica ahora la Universidad de Málaga en homenaje al poeta nacido en la ciudad. Se trata de un recorrido lírico que llega hasta 2000. De la selección de poemas y las anotaciones a los mismos se ha encargado el profesor Antonio A. Gómez Yebra, autor del prólogo de «Poemas. Antología, 1955-2000».

En los primeros versos se descubre la esencia y el origen de la poética de Alcántara; dos mundos pertenecientes a órdenes distintos, pero con idéntico significado: la infancia y su tierra natal, desde la que ahora nos comenta los porqués de su poesía. La infancia se descubre en sus poemas como un paraíso perdido; su tierra como un paraíso encontrado: «Sí, es cierto. Esto es muy común en los poetas. Para Rilke, la infancia es la patria del hombre. En cuanto a mi tierra, debo decir que soy un mediterráneo; compagino mi vida en el Rincón de la Victoria con Madrid; la capital permite la doble nacionalidad».

-Esa permanente duda existencial ¿es fruto de la reflexión sobre la perfectividad de las cosas?

-La vida es una breve estancia y el ser humano está diseñado para poco tiempo. Escribir poesía es darse cuenta de lo que pasa, de que el mundo y el hombre son insignificantes. Sobre los efectos del tiempo, creo que cada persona es su tiempo. Estamos hechos de tiempo. Cabe preguntarse: ¿cómo hubiera sido si fuera otro? ¿qué es el hombre? Pues el hombre tiene errores de diseño y acusa la precipitación.

-¿Cómo se relacionan la creación poética y la periodística?

-Me gusta mucho la poesía. He querido ser periodista y lo he sido. Los periodistas creen que soy un poeta excelente, mientras que los poetas creen que soy un buen periodista. Lo cierto es que ya he escrito unos 17.000 artículos y he sido honrado con los premios «Luca de Tena» y «Mariano de Cavia», entre otros y el Nacional de Literatura. Creo que nada impide que en un artículo haya una ráfaga poética. Ahí están los ejemplos de Miró o Vicent.

«Soy muy clásico»

-¿Cuál es el metro en el que fluyen con más naturalidad sus imágenes poéticas?

-La poesía surge. No hay apriorismo en las formas. No sé; no lo podría decir. Soy muy clásico y reconozco en mí una máxima influencia de Quevedo, que fue un portentoso, y del conceptismo. Hay que leer a los clásicos y ser respetuoso con ellos. Amo el endecasílabo; el romance lo frecuento menos, en contra de Juan Ramón Jiménez. La poesía consiste en reconstruir una emoción; el problema está en darle forma.

Si para Jorge Manrique el río fue una metáfora de la vida, para Manuel Alcántara el mar habla del hombre, de su estado vital: «Por la mar chica del puerto /el agua se pone triste /con mi naufragio por dentro».

-¿Son nuestras vidas los mares? Citándole, ¿puede morir el mar?

-En mi libro «El embarcadero» está presente el simbolismo del mar. El mar nunca podrá morir; pasará el tiempo, desaparecerán los hombres y permanecerá. Ver el mar produce en mí un estado de hipnosis; lo reconozco como un trasunto de la vida.

-Llega un momento en que el poeta abandona la reflexión sobre sí mismo para analizar su entorno...

-Sí. En «Plaza Mayor» ocurre eso. Siempre he querido conocer España antes que ningún otro país. Y así es como lo he querido plantear aquí; es un libro de amor a España, fruto de un recorrido por sus tierras.

-En ese canto a España se postula la necesidad de un cambio. ¿Cree que el país precisa aún de él?

-El cambio es siempre necesario. España es una finca mejorable. De hecho, yo vengo de otra época, de la generación de los niños de la guerra. He vivido muchas etapas y puedo decir que esto se puede cambiar.

-¿Cuáles cree que son los temas vertebrales de su poesía?

-Sin duda, los de Miguel Hernández: «Con tres heridas yo/ la de la vida/ la de la muerte/ la del amor».

Como hace notar Gómez Yebra, Manuel Alcántara es un poeta que, lejos de dejarse atormentar por cuestiones existenciales, avanza, como Machado, haciendo camino consigo mismo sobre lo uno y lo diverso. En sus versos siempre se aloja la esperanza, porque, como el poeta reconoce, es necesaria para vivir, «aunque Shakespeare la llamara engañosa».

Donde un día nació se queda el poeta esperando ver por fin publicada su poesía completa, de cuya edición se encargará Abelardo Linares. Mientras tanto: «Málaga naufragaba y emergía... / Manuel, junto a la mar, desentendido; / hubo una vez un niño en la bahía».