Garci y Alcántara, en una foto reciente
Garci y Alcántara, en una foto reciente - ABC

Manolo Alcántara me dijo: «Gracias por venir a verme después de muerto»

José Luis Garci recuerda su último encuentro, el pasado sábado con su amigo y «hermano mayor electo» fallecido este miércoles

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Estuve viendo a Manuel Alcántara el sábado pasado, con otro gran amigo, el arquitecto Salvador Moreno Peralta. Y allí estaba con su peculiar sentido del humor. Tenía en la mesilla un bloc de notas y un boli. Por curiosidad lo cogí y le pregunté, ¿qué estás escribiendo? Porque Manolo ha tenido la voluntad de escribir hasta el final. La última anotación del bloc decía: «La España necesaria», así que le miré y le dije, «¡Qué buen título este!». Me miró un rato y dijo, «Sí… Pero ya no….» Estaba agotado.

Nada más llegar a Málaga le había llamado para pasarme por su casa de El Rincón de la Victoria. Estuvimos un buen rato y le pregunté si poníamos la tele, que jugaba el Barça. La miraba ya sin interés, estaba tan delgado...

Para mí, que no he tenido hermanos, Manolo Alcántara ha sido mi hermano mayor electo. Pero mayor también en conocimiento, en escritura y en todo. Ha sido alguien muy importante, con el que he compartido muchos amigos comunes, que se han ido yendo poco a poco. Ya no está casi ninguno. A Manolo me ha unido el mundo del boxeo y el deporte, la escritura y las copas, los martinis. De hecho en mi última película tiene un homenaje, cuando un personaje dice aquello de que la mejor definición que he oído del dry martini no es ninguna de las clásicas, que si una bala de plata, que si rayo de mercurio, sino la que hizo mi amigo Manuel Alcántara: un cuchillo disuelto. Es brillante.

Fuimos amigos desde 1973. Hemos disfrutado juntos, casi hasta el final, yendo cuando podíamos a restaurantes, hasta que ya no pudo salir de casa. Allí ha estado muy bien cuidado. Pero creo que cuando tuvo que dejar de escribir hace un par de meses se fue apagando. Era un hermano y un amigo, una de las personas que han tenido más influencia en mí. Es muy difícil llegar a ser como ellos han sido, Manolo lo ha sido todo en el periodismo. Pero en fin. La vida es así.

Un detalle revelador más: ha tenido el mismo sentido del humor hasta el final. El sábado, cuando volví a poner el bloc sobre la mesa y me iba a despedir, me miró a los ojos y, tal cual: «Muchas gracias, muchas gracias por haber venido a verme después de muerto». Es lo último que me ha dicho.