Madrid rompe la tradicional hegemonía de Barcelona como capital cultural y editorial

Madrid-Barcelona. Historia de dos ciudades preñadas de literatura. Madrid, territorio y género literario; Barcelona, bastión del emergente «boom» iberoamericano (Vargas Llosa, Gabo, Fuentes...) Antaño, Barcelona era el «maximun» editorial; en Madrid la vida cultural pasaba entre visillos. Hoy, los grandes editores y escritores ya no pueden vivir sin la capital de España.

BARCELONA/MADRID. Á.Molina/A.Astorga
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Madrid-Barcelona, parada y fonda de grandes escritores y de pasiones balompédicas. ¿La plaza literaria de Madrid es sinónimo de triunfo? ¿La de Barcelona, de consagración? Geográficamente, se lee más en las dos grandes áreas urbanas de Madrid (69%) y de Barcelona (64%). Nuestro último Cervantes, Francisco Umbral, sostiene que Madrid existe desde Quevedo y que todos los escritores del Siglo de Oro escribieron de Madrid. Madrid es un tema inagotable. Madrid emerge como género literario, pues. En 1999 se editaron en Barcelona 23.723 títulos, de los cuales 7.261 eran en catalán. En Madrid se publicaron 28.300 obras. ABC ha pulsado la opinión de escritores y grandes editoriales que laboran en Barcelona y en Madrid sobres dos asuntos concretos:

1. ¿Barcelona corre el riesgo de perder su hegemonía como «capital mundial del libro»?

2. Si es así, ¿por qué? Y, en todo caso, ¿ello tendría algo que ver con la pérdida de fuerza cultural de Cataluña con respecto a Madrid?

ESPASA

Rafael González Cortés, director editorial y subdirector de Espasa, se pregunta si Barcelona ha besado la capitalidad mundial del libro alguna vez: «¿Pero es que lo era?». Y añade que Madrid está creciendo editorial y literariamente de un modo irremediable. Está viviendo su auge libresco. «En Madrid están los autores. En Madrid están los agentes literarios. En Madrid están radicadas ya las grandes editoriales —aunque no hay que olvidar que Planeta tiene su sede principal en Barcelona— y en Madrid es donde se presentan los libros porque el eco que adquiere esa presentación es enorme». ¿Tendría algo que ver todo ello, y en todo caso, con la pérdida de la hegemonía cultural de Cataluña en relación a Madrid? Rafael González Cortés lo tiene muy claro: «Sin duda». Y apostilla a renglón seguido que el nacionalismo «ha contribuido también» a minimizar la fuerza cultural catalana: «Yo hablo habitualmente con todos nuestros autores catalanes y me comentan que el tema nacionalista y el asunto de la lengua ha contribuido a crear una endogamización notable». Espasa factura al año quince mil millones de pesetas.

CARME RIERA

La escritora Carme Riera comenta que, a la vista de los datos, parece que Barcelona pierde peso: «Antes éramos un centro grande en el mundo editorial, ahora parece que este centro se está desplazando a Madrid. Pero creo que es importante resaltar que el hecho de ser capital empresarial no tiene por qué coincidir con ser capital cultural». Y apostilla: «En Cataluña se vende un día de Sant Jordi casi tantos libros como en la feria de Madrid, que dura veinte días».

TEMAS DE HOY

Ana Gavín es una conspicua e histórica editora, desde que comenzara en Planeta hace muchos años hasta Temas de Hoy y su reciente nombramiento como directora de Relaciones Editorial del Grupo Planeta. Precisamente la citada dirección ha sido trasladada a la capital de España. Más de mil qunientos millones de pesetas facturó Temas de Hoy a lo largo de 2000. En primer lugar, no cree Ana Gavín que Barcelona pierda la hegemonía. Piensa que estará más compartida con Madrid: «La tradición editorial catalana —tanto en castellano como en catalán— es importantísima para la industria editorial española. Madrid, en cambio, es más dinámica en cuanto a promoción del libro, dado que los medios de comunicación nacionales tienen su sede aquí». Y en segundo término, Gavín considera que el dinamismo cultural está muy repartido con el resto de España: «Sí, es cierto que son muchos los escritores que viven y trabajan en Madrid y cada vez son más reales la comunicación desde otras ciudades».

CÍRCULO DE LECTORES

Joan Tarrida, director editorial de Círculo de Lectores (empresa que factura 22.000 millones de pesetas), considera que ya hace años que la edición en España se reparte entre Barcelona y Madrid. «Y así continuará siendo en un futuro a medio plazo», proclama. Sobre una hipotética «pérdida de fuerza cultural» de Cataluña con respecto a Madrid, Tarrida espeta tajantemente: «Esta es una opinión que emiten regularmente los espíritus provincianos tanto catalanes como madrileños. Me parece más inteligente y saludable que Barcelona y Madrid se obsesionen menos la una en la otra y se comparen también con otras ciudades europeas y americanas. El horizonte cuanto más amplio, mejor».

EDICIONES B

Blanca Rosa Roca, directora de Ediciones B, no cree que la Ciudad Condal pierda la hegemonía «si muchas de las editoriales nos mantenemos en Barcelona», pero arguye, en este sentido también, que las instituciones «locales deben ayudar a ello». Otro tema, apunta, es la promoción de los libros «ya que siempre tienen más repercusión las presentaciones que se realizan en Madrid que las que se efectúan en Barcelona». Y arguye que la fuerza cultural catalana está repartida: «Tenemos las ediciones catalanas junto a las ediciones en castellano. Una vez más creo que es más un efecto debido a los medios de comunicación y la importancia que se le quiera dar a los actos de todo tipo que se realizan en Madrid. Pongo un ejemplo y no es el del mundo del libro, sino del teatro: he visto en TVE la noticia de un estreno y hablar de la obra cuando se estrenó en Madrid habiendose estrenado antes en Barcelona». La facturación de Ediciones B en España y America alcanza los quince mil millones de pesetas anuales.

ANAGRAMA

Jorge Herralde apela al balompié para apuntar que aunque la pugna Barcelona-Madrid lleva años de rudo forcejeo, «Barcelona no es el Barça, aguanta el tirón: en edición literaria sigue teniendo la hegemonía, a la que no es ajena (además del esfuerzo de las editoriales independientes) la potencia de los capitales reunidos de Mondadori, Bertelsman y la familia Lara». Seguramente, añade, en Barcelona «la edición es el único frente cultural que resiste a la succión madrileña y a las correspondientes inversiones gubernamentales».

CRÍTICA

Gonzalo Pontón, director editorial, no cree que Barcelona sea, ni haya sido nunca, «la capital del libro»: «Sí lo es de la industria editorial española», acota, aunque «su posición hegemónica es precaria porque depende de la voluntad privada: bastaría, por ejemplo, con que el Grupo editorial Planeta se trasladase, pongo por caso, a la Almunia de doña Godina, para que esa hegemonía se desvaneciera». En cuanto a la pérdida de peso cultural, Pontón no diría que Cataluña haya perdido empaque respecto a Madrid: «No son culturas homólogas, sino asimétricas y, por lo tanto, no se las puede pesar con la misma báscula ni medir con la misma vara». De lo que no le cabe ninguna duda es de que «Barcelona ha perdido y sigue perdiendo cultura».

PLANETA

Jesús Badenes parte de un preámbulo metodológico: «Hemos de considerar hegemónica a la ciudad dónde más títulos se conciben (medida de creatividad) y dónde más facturación entrañan los títulos concebidos (medida de volumen)». Y antes de someter a estos criterios a las distintas ciudades candidatas a esta hegemonía cultural, introduce algunas consideraciones que «hacen al caso»: «a) La vertebración de la España de las autonomías, con competencias descentralizadas en materia de educación, ha provocado dos fenómenos en materia de libros de texto: uno, que donde había un manual ahora hay 17; dos, que los ejemplares adquiridos por el público, de cada título, son asimismo una fracción de los circulados en el escenario anterior. b) La necesaria ponderación de los títulos, en función del interés del público por los mismos». Internalizando estos criterios en el proceso de  resolución de este enigma cultural, el resultado obtenido puede articularse, en 4 ideas-motriz, según Badenes:

«1. Barcelona sigue siendo la indiscutible capital cultural española.

2. Barcelona lo es debido a su importancia en la creación literaria. En este sentido, las editoriales radicadas en la Ciudad Condal mantienen una notable hegemonía sobre otras ciudades, no sólo españolas (Madrid), sino latinoamericanas, lo cual se evidencia midiendo las cuotas de mercado de las editoriales en las distintas ciudades.

3. Madrid reafirma su hegemonía con relación a los libros de texto, en un sector donde la proximidad a los decisores de estos contenidos (Consejerías de Educación) está en la base de un proceso de progresiva sucursalización de estas editoriales, buscando la necesaria proximidad a los clientes/prescriptores.

4. Madrid aparece, incluso en la vertiente literaria, con creciente fuerza como ciudad clave para la promoción de contenidos culturales, dado su peso específico en el apartado de medios de comunicación de alcance global, por lo que respecta a España».

TUSQUETS

Beatriz de Moura sostiene que Barcelona sigue siendo «sin duda alguna la capital de la industria editorial y Madrid ha centralizado ya -y capitalizado, en todos los sentidos- la vida cultural en castellano». Y no ve en ello conflicto alguno: «Convertir esta sana bipolaridad en una rivalidad entre ciudades me parece simplemente tonto. El problema realmente serio no radica en dónde se produce la vida cultural de un país, sino en la calidad de esa vida cultural, y ésta deja, a mi juicio, mucho que desear en los tiempos que corren». 

LUMEN

Milena Busquets no cree que Barcelona corra peligro de perder la «hegemonía» en relación a Madrid: «Y si pasase, tampoco es tan grave. Los centros van cambiando de forma natural. Para mí no es un tema importante. Lo que sí es importante es que los libros se hagan bien y se vendan».

LA SALAMANDRA

Sigfrid Kraus acota que en «algún tema la narrativa puede tener más peso en Madrid» para matizar que «el libro en catalán tiene su fuerte en la categoría de ficción». De cualquier forma, concluye, «la edición es un tema en continuo crecimiento, cada vez aparecen más autores y hay más para repartir, pero no creo que Barcelona corra el riesgo de perder la hegemonía como capital del libro. Los grandes grupos tienen su sede aquí. Soy muy optimista».

SEIX BARRAL

Elena Ramírez dice que Cataluña sigue siendo un centro vital para la industria cultural, y en especial para el libro: «Con la cantidad de posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías habrá mayor protagonismo de todos. Nadie va a perder».

ALFAGUARA

Para Juan Cruz, escritor, y director de comunicación del Grupo Santillana, sería lamentable que en el mundo de la cultura se introdujera la histeria colectiva de la pugna futbolística Barça-Madrid: «Son dos hegemonías complementarias», subraya. En Barcelona se labora de día en la cultura y en Madrid, de noche: «La gente trabaja por la mañana en la Ciudad Condal y al anochecer presenta los libros en la capital de España, donde también se trabaja. Asimismo los medios de comunicación (Prensa, Radio y Televisión) están más abiertos al resto de España y eso complementa la labor que hacen los editores catalanes». Juan Cruz escruta el panorama y observa que en Cataluña no se ha cerrado ninguna editorial. Allí se sigue publicando a grandes escritores y las editoriales en catalán tienen enorme raigambre. Del mismo modo, añade, las editoriales en castellano siguen siendo muy influyentes en el resto de la lengua española: «No es verdad que exista hegemonía de Cataluña sobre Madrid. Las cosas son distintas. Tampoco existe una mítica capital mundial del Libro. Ni Barcelona ni Madrid lo son». Sobre una hipotética pérdida de fuerza cultural, Juan Cruz apostilla: «Sí, existe una pérdida cultural de Madrid pero con respecto a la propia Madrid. Madrid, culturalmente, es cansina, con el Círculo y la Casa de América como epicentros de la actividad cultural. No hay tantas cosas de qué vanagloriarnos. En la Feria del Libro no ha habido rabia ni pasión hasta ahora. No es buen momento para la Liga de campeones en el ámbito literario».