Luis Lima: «No me identifico con ningún papel, y físicamente no aguanto ya»

Con naturalidad, sin aspavientos, el pasado domingo, Luis Lima confesaba que se iba, que dejaba los escenarios. Ese mismo día, interpretaba por última vez el personaje de Don Carlos en el Teatro Real. Un papel destinado inicialmente para ser cantado por Neil Schicoff, quien canceló en el último momento su compromiso con el coliseo madrileño, siendo sustituido por el tenor argentino.

MADRID. Susana Gaviña
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Luis Lima (Córdoba, Argentina, 1950) reconoce que no fueron las críticas ni la respuesta del público por su interpretación lo que le han movido a tomar esta decisión. «Hace tiempo que vengo sufriendo unos problemas de salud —asma, presión cardiaca, depresión...— y  no puedo seguir comprometiéndome a asistir a los teatros y a estar en forma. Hasta que no controle esto, ni siquiera me voy a plantear volver a cantar». Sin embargo, lo que parece una puerta abierta para un futuro regreso, no es así. «En este momento es una retirada definitiva —de hecho he cancelado todos los compromisos que tenía—, lo que no puedo asegurar es qué locura me puede dar en los próximos dos o tres años y decida volver».

PROBLEMAS FÍSICOS

Tras más de 25 años de carrera, y de haber paseado personajes como el Alfredo de «La traviata», Don José de «Carmen», el duque de Mantua de «Rigoletto» o el Don Carlo verdiano, por algunos de los grandes teatros líricos como el Met, el Covent Garden o la Scala, el tenor reconoce que lo más duro no ha sido tomar esta decisión sino «no poder mantener un buen nivel en el escenario. No es que haya tenido un gran nivel a lo largo de mi trayectoria, pero estaba acostumbrado a rendir en función de una capacidad física. Eso es lo que desgraciadamente me falla. No me quejo ni del sonido de mi voz ni de su calidad. Nací con la que tengo». El sufrir algún desvanecimiento en el escenario, ocasionado por la falta de aire —en Houston, poco antes de venir al Real, tuvo que ser hospitalizado al desmayarse en plena representación— es algo que el tenor afirma no poder permitirse.

Al contrario de lo que se pueda pensar, la decisión de retirarse —hecha pública ahora— bullía ya en la cabeza de Lima antes de venir a cantar «Don Carlo». «Nunca fui un fanático de mi carrera, siempre dije que algún día lo dejaría. Entre otras cosas, porque no me gusta el medio de la ópera. Todo se ha mercantilizado demasiado. Cuando cantas tienes que estar pendiente de otras muchas cosas que rodean a esto —explica—. Y yo estoy desligado de ese mundo. Vivo a 15.000 kilómetros de mi representante».

Su situación personal es otro de los puntos que han cobrado peso a la hora de dar este paso. «Me he vuelto a casar, tengo una familia nueva y esto me complica mucho todo a la hora de compaginarla con la ópera». Sin embargo, también confiesa que existen recuerdos gratos en estos años de dedicación al canto. «El momento más especial fue en los inicios de mi carrera, y fueron mis contactos con la familia Caballé —recuerda—. Sin embargo, en el momento que se disolvió la agencia de Carlos Caballé, de alguna manera, fui uno de los primeros que se marchó. Para mí resultó una gran desilusión. Pero tengo que reconocer que mi carrera se la debo a la ayuda técnica de Carlos Caballé». Después llegaron los años de estacamiento en su trayectoria. Los viajes y la soledad del artista. «Llegó un momento que era vivir o cantar».

MORIR POR ELLA

A pesar de ello, Lima no renuncia a sus recuerdos en el Met o en el Covent Garden, sin olvidar su presencias en muchos de los escenarios de ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Bilbao u Oviedo. «No me quejo. Creo que hice una buena carrera aunque no estelar, por la que muchos estudiantes firmarían —asegura—. Pero no puedo afirmar que la carrera es tan importante como para morir por ella».

Rodeado de los animales de su rancho —caballos, vacas—, el tenor afirma sentirse feliz, «aunque no es lo ideal para mi asma», bromea. Este retiro le ha impedido, sin embargo,  mantenerse en forma vocalmente. «Necesitas entrenar tu voz, cantar con otros intérpretes, y yo hace diez años que no realizo este entrenamiento. Tomo el avión y me presento a las pruebas en el mejor nivel que puedo». A pesar de esta falta de «entrenamiento», Lima asegura que esto no ha perjudicado a su voz. «Incluso ahora está más sana que antes. Sin embargo, mi disposición psiquíca para cantar y el interés por mi carrera es nula. No me siento identificado con ningún papel. Y físicamente no aguanto ya».