En un lugar de la Mancha... o del Rincón del Vago

Dos actores «cervantinos» vestidos al estilo del Siglo XVI despiden, con un libro y una rosa, a cada uno de los participantes en la V lectura continuada del Quijote. Durante 48 horas, como cada año, las aventuras del Caballero de la Triste Figura congregan a ministros, ingeniosos hidalgos, bachilleres, escuderos, algún rucio y sobre todo al pueblo llano. Y el que no lo ha leído lo conoce por el Rincón del Vago.

MADRID.ABC
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Cada año el Círculo de Bellas Artes acoge en sus salas la cabalgada de la más célebre pareja literaria de las Letras: Don Quijote y Sancho Panza. La lectura continuada, que en este año alcanza su quinta edición, del libro más famoso de Miguel de Cervantes Saavedra, se ha convertido en uno de los hitos culturales más importantes y populares de nuestro país. Sobre todo, popular.

Detras de Francisco Umbral, encargado, como premio Cervantes de este año, de empezar con aquello de «en un lugar de la Mancha...» el rito continuó en la voz de ministros y principales de cuyo nombre no quiero olvidarme, pero entre los que figura el ímpetu declamatorio de Mariano Rajoy, Juan José Lucas, Pilar del Castillo o Jesús Posada. Después políticos de la oposición como José Luis Zapatero o el asiduo Alfonso Guerra, y figuras del mundo cultural, desde Víctor García de la Concha, director de la Academia, a Fernando Rodríguez la Fuente, de ABC Cultural. Pero ahí no acaba la cosa, la lectura continúa con la profesionalidad de los actores, el nerviosismo de empresarios y la participación de innumerable gente anónima.

LOS BACHILLERES ESPAÑOLES

A primera hora llega el turno de un grupo de estudiantes, todos de primero de Bachiller -antiguo tercero de B.U.P.-. Nervios para los que esperan, y distracción en las cámaras de programas humorísticos de la televisión para los que acompañan. Del madrileño insituto Isabel la Católica son los primeros chicos en leer. Mientras les llega el turno, confiesan que en clase sólo han leído la primera parte. La profesora lo justifica, «el programa es muy extenso, y en él van incluidos otros libros como “La Regenta”». Y aunque hay muchos que lo leen completo, otros «utilizan resúmenes», afirman pero sin acusar.

«¿AL FINAL SE MUERE, NO?»

Algo similar ocurre en el Infanta Elena de Galapagar. No obstante, un joven, carcomido en su conciencia, leerá la segunda parte este verano, «si hay tiempo libre». Finalmente, un estudiante de Arganda delata a la página de internet «el rincón del vago», como traficante de resúmenes, ejercicios o exámenes para los estudiantes. Ápocrifos del Quijote, como de tantas otras materias, cabalgan por la red y «facilitan» el estudio a los sufridos alumnos. Sin embargo, habrá que leer la obra completa, porque como se pregunta una chica en la sala, «¿al final, Don Quijote se muere, no?».

CONEXIÓN CON UN BARCO

Muerto -o no-, en la literatura, ya impresa, ya edulcorada en la red, Alonso Quijano sobrevive al paso del tiempo, y con el tiempo, se ha convertido en un referente literario universal. Por esa razón, durante las 48 horas que dura la lectura del Quijote, las conexiones telefónicas y las videoconferencias con significativos puntos del Globo, se intercalan con las lecturas en sala. Posiblemente, la más curiosa de estas conexiones fue la que a las 19.30 acercó a Madrid el barco Coral/Edhy, desde el cual dos tripulantes aportaron su granito de arena a esta maratón de lectura.