Lucas Vidal nos muestra los secretos de la música de Star Wars

Junto a Andrés Valverde, especialista en John Williams, analiza los motivos mientras ensaya su concierto de música de cine en el Teatro Real

MADRIDActualizado:

Para viajar por el interior de la música de Star Wars hemos tenido la suerte de contar con los mejores guías. Entramos en la sala de ensayo y la orquesta sigue las indicaciones precisas del compositor Lucas Vidal. Un joven músico español que está triunfando en la meca del cine y que estos días ensaya en Madrid el concierto navideño de homenaje a John Williams que se celebrará el día de Navidad a las 20h en el Teatro Real.

Lucas insiste a los miembros de la orquesta en repetir los fragmentos hasta lograr la perfección que busca, el equilibrio entre los instrumentos y la expresividad y la emoción que todos reconocemos en la música del genio que puso banda sonora a «Star Wars», pero también a «Indiana Jones», «Mentiras arriesgadas» o «La lista de Schindler»

Lucas Vidal y Andrés Valverde, también músico y autor de la única monografía que existe sobre John Williams en España, nos reciben en un breve receso, en el ambiente relajado que sigue al trabajo bien hecho. Entre músicos que afinan sus instrumentos y las idas y venidas de todos (de ahí el ruido que se percibe en la entrevista), logramos que nos ayuden a entender por qué funciona esta música, por qué nos emociona, nos hace soñar y por qué volamos cuando la oímos entre los cazas imperiales y el Halcón Milenario.

Solo un músico puede hacer esta presentación, que parece fácil, para que comprendamos que Williams logró dar a cada personaje su parcela, su leit-motiv. La saga cinematográfica es también musical. «Se puede seguir la película solo con la música», bromean.

Son unos pocos minutos, a los que se suma el solista de trompa para tocar el tema de la princesa Leia. En directo la emoción de la música se multiplica. Para comprobarlo, nada mejor que acudir el 25 al Teatro Real. La fábrica de sueños tiene una explicación musical. La diversión y la emoción también se tararean. Después de hablar con ellos, salimos del local, volvemos a la calle. Los héroes no están cansados, y dejan sus aventuras volar en un espacio dibujado por sutiles violines o brillan como los metales en sus naves. La Fuerza -pero la Fuerza de la música, que no es poca- siempre nos acompaña.