«La idea de que los jóvenes no necesitan literatura es una fantasía peligrosa»
Stein posa informalmente en su oficina de Nueva York - A. ZUCKERMAN

«La idea de que los jóvenes no necesitan literatura es una fantasía peligrosa»

El jefe de la revista literaria más prestigiosa de habla inglesa lidera una nueva generación que está modernizando las grandes cabeceras culturales

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Tras la muerte de George Plimpton, en septiembre de 2003, la intelligentsia americana vaticinó que «The Paris Review» tenía sus días contados. Figura mítica del mundo literario, Plimpton fue durante 50 años el alma mater de la revista que publicó a Philip Roth, Jack Kerouac, Jeffrey Eugenides y un lustroso etcétera cuando éstos todavía eran perfectos desconocidos. Su carisma lo convirtió —citando al mismísimo Norman Mailer— en «el hombre más amado de Nueva York», y a «The Paris Review», en «la revista pequeña más grande de la historia».

Lo cierto es que Stein no necesita parecerse a nadie. Licenciado en Yale, fue el editor estrella de Farrar, Straus and Giroux durante más de una década. Allí editó a Richard Price, dio a conocer a Roberto Bolaño entre el público de habla inglesa y trabajó con Jonathan Franzen en su última novela, «Freedom», una obra que Michiko Kakutani, la implacable crítica de «The New York Times», calificó como «un retrato indeleble de nuestros tiempos». «Terminé “Freedom” y me eché a llorar —confiesa—. Pero no estaba seguro de que otros lectores fueran a sentir lo mismo, lo que prueba que quizá fue una buena decisión dejar el negocio editorial».

Paradójicamente, ahora está más cerca que nunca del «negocio» literario. Este mes será el anfitrión de una velada a la que asistirán el novelista James Salter, el actor Robert Redford y la humorista Fran Lebowitz —icono de Nueva York y protagonista del último documental de Martin Scorsese—. Con su «look» hipster («adulto joven educado y urbano»), Stein es un imán para los lectores noveles. Aunque advierte: «No sé cuán “cool” soy, pero espero poder acercarme a lectores de todas las edades. La idea de que los jóvenes no necesitan literatura me parece una fantasía peligrosa».

La nueva ola

Él es el mejor exponente de la nueva ola generacional que ha llegado a los culturales. John Freeman, editor de «Granta», otra de las revistas literarias más influyentes del mundo, tiene 37 años, y Vendela Vida, cofundadora de «The Believer» (Nick Hornby es columnista habitual), 39. «Comparado con los fundadores de The Paris Review, que tenían 20 años cuando comenzaron, soy un viejo», dice. «Siempre he tenido en mente no solo a mis pares, sino también a mis padres y abuelos. El lector con los gustos más próximos a los míos tiene 85 años y vive en el vecindario de mi madre. Ese es el tipo de lector en el que pienso», aclara.

Pero a diferencia de muchos «gerontes» del mundillo editorial, Stein está entusiasmado con internet. «Es crucial. Hoy en día no puedes distribuir una revista literaria impresa sin contar con una plataforma digital», dice. Por eso, una de las primeras cosas que hizo al entrar en la revista fue rediseñar el sitio web. «En seis meses hemos atraído más de 1,3 millones de lectores. Cada día subimos nuevos contenidos, periodismo en primera persona», explica. El tráfico mensual se ha disparado un 300 por ciento y Stein ya está pensando en una vuelta a la novela por entregas para móviles. Pese al nuevo auge del «Review», él dice no creer en los «boom».

Con su llegada también se ha abierto al público el archivo de entrevistas de la revista, un arca que incluye conversaciones con mitos como Faulkner, Borges y Nabokov. «Ahora vendemos la gran mayoría de los ejemplares impresos a través de nuestra web — dice—. No conozco a nadie más que pueda hacer esto por nosotros». Con Stein solo hay una forma de hacer las cosas, la suya. Y parece funcionar.