Lodos de cortesía

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De aquellos polvos vinieron estos lodos. La discusión entre Duato y Cambreleng ha sido la lógica consecuencia de una tensa relación. Hasta ayer mantenían un trato cordial políticamente correcto, pero en el fondo a los dos les hervía la sangre. Sabido es —y se ha comprobado— que la danza es cenicienta en el Teatro Real, y que a ninguno de sus responsables le preocupa en exceso su programación. Por su parte, Duato ha mostrado desde hace tiempo una manifiesta obsesión con el coliseo, un teatro que colma sus ansias artísticas.

Pero como en tantas peleas de pareja, ha habido un tercero en discordia: en este caso, su nombre es Miguel Ángel Cortés, ex secretario de Estado de Cultura. Buen amigo y firme valedor de Duato (al tiempo que soterrado enemigo de Cambreleng, con quien nunca hizo migas), su empeño fue imprescindible para que la Compañía Nacional de Danza tuviera tres programas en la presente temporada del Teatro Real. Una vez relevado del cargo, Duato se quedó sin este fundamental apoyo. Resultado: su ausencia la próxima temporada.