Robert Wilson. ABC

«La locura es una parte de lo que se ve, y no un algo aislado»

Robert Wilson, uno de los más respetados directores de escena multimedia del mundo, ha viajado a Valencia para visitar las Atarazanas, donde tiene previsto crear dos eventos interrelacionados con motivo de la primera Bienal de Valencia, que tendrá lugar entre junio y octubre de 2001 y que está presidida por la idea de la «Comunicación entre las artes».

VALENCIA. Pedro Manuel Víllora
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El proyecto de Wilson, titulado «Russian Madness» (Locura rusa), se compone de una exposición-instalación dentro de la cual se ubicarán las obras de artistas rusos seleccionados por él y por el crítico de arte Viktor Misiano, y de un espectáculo teatral a partir del «Diario de un loco» de Gogol. Sobre la exposición, Wilson subraya que «es una oportunidad para interactuar con artistas jóvenes de otros países. Abrir una ventana hacia aquello que está sucediendo hoy en Rusia, y a través de esa ventana hacer una especie de marco para saber lo que hacen los artistas y los científicos.

—¿Cómo integra el concepto de instalación dentro de su trabajo en el teatro? ¿Es tal vez para usted el teatro una instalación en movimiento?

—Hoy en día todas las fronteras están abriéndose. Ya no se sabe ni siquiera qué es teatro. No pienso demasiado acerca de eso. Tan sólo junto un escultor con un pintor y con un especialista en instalación, y trabajamos todos juntos.

—Al tiempo, monta una obra teatral a partir de Gogol. ¿Por qué ha seleccionado ese texto?

—Conocí a una actriz rusa, Anna Dimitova, y quisimos trabajar en una obra sobre la cultura de Rusia.

—Una de sus primeras obras fue «The life and times of Joseph Stalin». Algunos críticos señalaron que no había ninguna relación con Stalin. ¿Habrá alguna relación con Gogol en esta, su segunda obra «rusa»?

—Un título es un título y una obra es una obra. Unas veces el título puede ilustrar la obra, y otras veces no. En el caso de «Stalin», se trataba de hacer pensar sobre Stalin. En este caso se trata de mostrar la locura rusa, unos verán como algo muy loco y otros como algo muy concreto. La locura está en todo.

—Ha trabajado con Christopher Knowles, una persona con disfunción cerebral. Además, en su juventud, usted adoptó a un chico autista. ¿La visión de los que no ven como los demás le interesa especialmente para su teatro?

—La locura es una parte de lo que se ve. No es un algo aislado. Lo que para uno es locura, para otro puede ser algo normal. En algunas culturas, alguien como Christopher podría haber sido el jefe. ¿Quién está loco? ¿La sociedad? Todo es lo mismo, no divido entre locos y cuerdos.

—No era esa mi pregunta, pero da igual. En la mayoría de sus obras, aunque utilice textos preexistentes, no se limita a ilustrarlos, sino que busca las líneas de trabajo internas del texto. ¿Qué es lo que ha encontrado en Gogol que quiera trabajar?

—Mi trabajo es muy concreto. Es muy difícil imaginar todo lo que sucede en el escenario. El trabajo comienza por encontrar esas líneas de fuerza.