Las librerías virtuales

MADRID. T. L-S.
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José Antonio Millán, escritor y lingüista, es en la actualidad editor digital. Apasionado de su trabajo y del futuro que se abre imparable en el campo de la técnica piensa, no obstante, «que el amante de la literatura nunca abandonará el libro tal y como lo entendemos hoy por hoy». Pero, en su opinión, eso no impedirá el acceso a nuevas formas de lectura.

Que proliferen significa «que el sistema tradicional tiene problemas». Y los especifica: el circuito de librerías tiene demasiadas novedades que, sin embargo, están poco tiempo en contacto con el público, lo que implica que haya lectores que busquen ese libro en Internet; por otra parte, se interesan por libros en la Red personas que viven en lugares casi sin librerías o sin ellas. «En estos casos empieza la posibilidad de la venta a través de las librerías virtuales, que envían a domicilio un libro tradicional, como hacen “El Corte Inglés” o Bol.com en Internet, muy útiles en el caso del libro descatalogado».

Otra cosa son los libros digitales que, como comenta Millán, pueden leerse en un E-book o en pantalla. ¿Ventajas? «Puede adquirirse el libro en cualquier lugar, te lo bajas por Internet y a los cinco minutos lo tienes en tu casa». ¿Inconvenientes? «Que en pantalla no se lee muy bien, algo que no sucede en el E-book que ofrece la comodidad de llevárselo a la cama, a la playa...»

Cree este editor digital que en el futuro habrá bastantes libros electrónicos y nuevas empresas dedicadas a los libros en Internet, aunque nada de esto acabará con el libro tradicional. «Puede que se produzca un choque entre lo que ya existe y los nuevos sistemas, pero no habrá eliminación de uno por el otro. No obstante, Internet va a ir a más, y reforzará el contacto entre lectores y autores a la vez que mejorará el acceso a los libros.

Daniel Múgica fía a cinco años su regreso a la Red, porque entiende que en España hay aún vacíos legales en este ámbito. De cualquiera de sus novelas vendió diez veces más que de «África en invierno» y lo achaca al miedo del público a dar el número de su Visa y a que todo el mundo no se maneja en Internet. Lo que tiene claro es que la literatura no resultará perjudicada: «Una buena historia aguanta cualquier soporte». Lo que entiende dañino para los escritores es que se vuelquen sus textos, sin previa consulta en la Red, porque impide cobrar los derechos de autor.