La lectura del Quijote, Jorge GuiIlén y el Cervantes protagonizan las celebraciones del Día del Libro

Rocinante a lomos de Internet. Cervantes en boca de Umbral. Dulcinea en el Toboso de las Bellas Artes. Hoy arranca la gran semana del libro que culmina el próximo lunes con la entrega por parte de Sus Majestades los Reyes del premio Cervantes a Francisco Umbral, que ya tiene nuevo libro: «Un ser de lejanías».

MADRID. A. A.
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William Shakespeare, Miguel de Cervantes y el inca Garcilaso de la Vega murieron un día 23 de abril. Pero su legado, jamás. Año a año apasionados de la lectura celebran la vida de la Literatura, del relato oral y escrito, de la ficción, de la leyenda, del mito. Frente a los apocalípticos que peroran —sin mucho fundamento— sobre la hipotética ¿desaparición? de los libros se alza la unánime voz de los lectores anónimos que celebran la transmisión oral y escrita de esa vida. Aunque Internet y el libro electrónico han «parado» ya en la fonda de la Literatura, aún están a años luz de poder desbancar al libro impreso, según el juicio de reputados especialistas en la materia e infinidad de lectores de todo el mundo.

El Círculo de Bellas Artes abre este gigantesco friso de celebración del Día Mundial del Libro con recitales, exposiciones, representaciones teatrales, ciclos de cine, debates, mesas redondas y el Quijote a lomos de las nuevas tecnologías. Habrá una lectura continuada de la inmortal obra cervantina. Cuarenta y ocho horas leyendo contra los galeotes y los molinos de viento del tiempo, los días 19 y 20 de abril. La primera voz que se oirá será la del premio Cervantes 2000, Francico Umbral.

ANTOLOGÍA DEL AUTOR DE «CÁNTICO»

Con la vida y obra del excepcional poeta Jorge Guillén arranca hoy la gran semana de las letras. Se presenta una antología poética editada por Huerga y Fierro y por la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid. La obra se fundamenta en una elección, la de varios poetas españoles que han escogido las composiciones que más han influido en su propia poesía o que de manera más conspicua se han alojado en su memoria. La poesía del inmenso y grandísimo poeta que es Guillén está presidida por tres obras fundamentales para sus innumerables lectores: «Cántico», «Clamor» y «Homenaje». La primera abraza toda su labor poética de 1919 a 1950, mientras que «Clamor» proyecta sus experiencias, a lo largo de tres partes publicadas en Buenos Aires. Jorge Guillén falleció el 6 de febrero de 1984 en su domicilio de Málaga, pero desde noviembre de 1987 funciona en Valladolid el Centro de Estudios Jorge Guillén, dedicado a la investigacion literaria y a la creatividad del poeta, gracias, entre otro, a la labor de su hijo Claudio, que mantendrá el jueves, en el Círculo de Bellas Artes, un diálogo con su padre: «Con Jorge Guillén: reflexiones de ayer y de hoy». De hijo a padre, una singular conferencia por parte de este ensayista y catedrático de Literatura comparada en Harvard, Princenton y California. El viernes, Jorge Urrutia, Francisco Díaz de Castro y el crítico literario de ABC José María Pozuelo desvelarán algunas de las claves poéticas de Jorge Guillén. Este tributo a Guillén se adereza con una exposición que reúne fotografías, manuscritos, primeras ediciones y objetos personales distribuidos en cinco secciones que corresponden a sus cinco etapas vitales y creativas.

CABALLERO BONALD Y BRINES

José Manuel Caballero Bonald y Francisco Brines, dos almas poéticas de la generación de los 50 —que el pasado año cumplió medio siglo— presentarán el martes un número especial de la «RevistAtlántica» y reflexionarán en voz alta sobre la lírica. Caballero Bonald declaraba a ABC no hace mucho que le parece que hay poco riesgo en la poesía de hoy al cabo de cincuenta años. Poco riesgo en el sentido de que no se palpa la temeridad que necesita el creador, pero sobre todo el poeta para trabajar con el lenguaje. A juicio de Caballero Bonald, la poesía es un acto de lenguaje, un hecho lingüístico y en ese espacio no escruta el autor de «Ágata ojo de gato» que haya demasiadas tentativas para abrirse camino como soñaba Rimbaud. Francisco Brines es un poeta que cree en la obra individual, al que le interesa conocer el mundo y que siempre está preguntándose por el enigma de la existencia.

EN UN LUGAR...

Madrid es, pues, una gran «calle del libros», repleta de bibliobuses, exposiciones, mesas redondas, conferencias, talleres literarios, ciclos de cine y poesía, actuaciones musicales y recitales... Y una gran ciudad hermanada con los que sufren: en la II edición del «Libro Solidario» los madrileños donarán volúmenes para la creación de bibliotecas a países necesitados: este año, Nicaragua. Una espléndida iniciativa que no podía faltar en esta gran fiesta de los libros, que vivirá, como es tradicional desde hace cinco años, uno de sus momentos más especiales con la lectura de la original obra cervantina el jueves y viernes próximo. Personalidades del mundo de la política y la cultura comenzarán a desgranar las páginas del Quijote que proseguirá en las voces de miles de ciudadanos y que se hermanará con países de todo el mundo a través de conexiones telefónicas y videoconferencias.

LA ENTREGA DEL CERVANTES

La gran semana de las Letras culminará el próximo lunes, 23 de abril y Día Mundial del Libro, con la entrega del premio Cervantes por parte de Sus Majestades los Reyes a Francisco Umbral, que publica nuevo libro: «Un ser de lejanías» (Planeta). Sostiene el autor que, como escribió Heidegger, el hombre es un ser de lejanías. Una frase que tiene mucho sentido, según Umbral, pero a la que el escritor le aplica el más modesto y usual de los sentidos: ir muriéndose es ir alejándose de las cosas o ver cómo las cosas se distancian.

Pero el libro nunca se distancia y como Bogart ha recalcado hasta la saciedad de una ciudad cuyo nombre es París, aún nos sigue quedando la maravillosa cuesta de Moyano, inigualable rincón para deleitarse, bucear y perderse en los libros.