Don Juan Carlos preside la entrega del Premio Ordenes Españolas 2019 al historiador Miguel Ángel Ladero
Don Juan Carlos preside la entrega del Premio Ordenes Españolas 2019 al historiador Miguel Ángel Ladero - EP

Ladero Quesada carga contra la Historia escrita «al dictado» político

El historiador ha recibido el premio de investigación histórica Órdenes Españolas de manos de Su Majestad Don Juan Carlos en el Monasterio del Escorial

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Una loa a la investigación histórica y un llamamiento a evitar su tergiversación por agentes externos como la política o el sensacionalismo. Estos son los dos puntos en los que se centró el discurso pronunciado ayer por el historiador Miguel Ángel Ladero Quesada durante el acto de entrega del segundo premio Órdenes Españolas. Un reconocimiento a su trabajo como medievalista que recibió en el Real Monasterio de El Escorial (Madrid) de manos del Rey Don Juan Carlos y bajo la atenta mirada de ilustres personajes como John Elliott (a quien sucede en la nómina de galardonados) o la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado.

El premio como tal fue instaurado hace poco más de un año por las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa para agradecer el trabajo de investigadores que hayan dedicado su trayectoria profesional a estudiar el pasado hispánico y su proyección en el mundo.

Durante el acto, al que acudieron, entre otros invitados, la Infanta Doña Margarita y su esposo, Carlos Zurita, duque de Soria; el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán; la directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias, y el presidente de la Fundación Vocento, Enrique de Ybarra, Ladero incidió también en que «estudiar y conocer mejor» el pasado «posee un valor básico para la formación moral de cada persona» y ayuda a pensar, a detectar la falsedad y a cohesionar. Todo ello enarbolando la bandera del análisis concienzudo de las fuentes y huyendo de la memoria histórica. «Mi modesto consejo es que no se desaproveche ni se menosprecie el saber histórico», añadió Ladero Quesada durante su intervención. Como empieza a ser habitual, en el evento se respiró la necesidad de seguir defendiendo las hazañas de nuestro país y de modernizar la forma en que son tratadas. La nota emotiva la puso la extensa ovación que regalaron los presentes a Don Juan Carlos cuando el Duque de Calabria alabó su labor como jefe del Estado.

El acto comenzó con unas palabras del presidente del Real Consejo de las Órdenes, Don Pedro de Borbón-Dos Sicilias, Duque de Calabria, quien dio las gracias al Rey por impulsar el premio (dotado con 60.000 euros) y reiteró la importancia de la Historia en la era de la revolución tecnológica y de la globalización. «Los historiadores, con su tiempo y trabajo, nos dan las pistas del camino a seguir para construir un futuro mejor. En este cambio de época necesitamos reivindicar la “buena historia” apegada a la verdad y alejada de la superficialidad», explicó. Por su parte, Don Juan Carlos felicitó a Ladero Quesada por ser «un referente del prestigio» y agradeció «de corazón» el cariño «con que me habéis recibido». «Sabéis que podéis contar siempre con mi apoyo y cercanía», afirmó.

Pasados falseados

En su discurso, Ladero Quesada cargó contra aquellos que escriben la Historia «al dictado de los intereses políticos o ideológicos». «La manipulación del conocimiento histórico y la construcción de pasados inexistentes o falseados para argumentar con ellos en pro de tal o cual propuesta política carece de sentido», destacó. En sus palabras, una cosa es que «la Historia sea fuente de experiencia política y moral social, y otra muy distinta que se hagan experimentos a costa de tergiversarla conscientemente» para favorecer determinadas ideologías.

A su vez, el premiado defendió la necesidad de que los expertos sean también «narradores» que consigan interesar al público, aunque siempre con rigor y calidad literaria. En este sentido, comentó que, aunque las novelas o las series históricas son una buena forma de «aficionar» al público, no sirven para «apreciar el conocimiento histórico en toda su profundidad y complejidad».

El miembro numerario de la Real Academia de la Historia se mostró también partidario de que reducir el conocimiento a la mera anécdota supone «un descenso de exigencia en la calidad cultural». Todo ello, «porque no se puede tener un conocimiento histórico coherente y global si se sustituye la Historia, con mayúscula, por las historias, con minúscula, desmigajadas y fragmentadas».

Ladero Quesada es digno ganador de este reconocimiento único en el mundo. Hasta hoy, el que fuera premio Nacional de Historia en 1994 ha publicado más de medio centenar de libros y unos cuatrocientos artículos de investigación dedicados a temas tan diversos como la España de los Reyes Católicos. Inmerso en el mundo académico desde que accedió a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid en los años 60, es especialista en la Corona de Castilla de los siglos XIII al XV, en el reino nazarí de Granada o en la formación de la nueva Hacienda Real.