La Justicia italiana arranca a la mafia siciliana el control del teatro griego de Siracusa

ROMA. Juan Vicente Boo, corresponsal
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Como en una tragedia griega, la espada de la Justicia descargó ayer sobre los malhechores que habían entregado el histórico teatro de Siracusa a la mafia siciliana. Al cabo de tres años de pesquisas policiales, la operación «Agamenón» ha culminado con el arresto de quince personas, empezando por el ex presidente del Instituto Nacional de Drama Antiguo, Filippo Amoroso, quien facilitó el acceso de la mafia a la institución.

El catedrático de la Universidad de Palermo y director del Teatro de Catania fue arrestado junto con el ex presidente de la Cámara Civil de Siracusa, Antonio Greco, el «capo» Michele Midolo y una docena de «soldados» y colaboradores de las «familias» mafiosas Urso-Bottaro y Santa Panagia. Que la mafia controlaba el teatro griego de Siracusa a partir de la muerte del anterior director en 1994 era un secreto a voces.

A pesar de que el extraordinario teatro griego acogió el año pasado a más de cien mil espectadores y cobraba precios cada vez más altos por las entradas, almohadillas y otros servicios, el Instituto Nacional de Drama Antiguo conseguió terminar el ejercicio con pérdidas astronómicas. Mientras el antiguo director cerraba las temporadas con superávit, la gestión de Amoroso se caracterizó por pérdidas cada vez mayores puesto que Cosa Nostra utilizaba el teatro para realizar una auténtica sangría a las instituciones culturales e incluso para el lavado de dinero, según manifesto ayer el fiscal de Catania, Ugo Rossi.

Los fiscales antimafia seleccionaron hace tres años el nombre del caudillo aqueo en la guerra de Troya para asaltar la fortaleza levantada por los dos clanes mafiosos en torno a la explotación del teatro. Siguiendo el estilo tradicional de Cosa Nostra, las «familias» Urso-Bottaro y Santa Panagia sobornaron a una serie de funcionarios e hicieron a otros «propuestas que no podían rechazar» hasta imponer en Siracusa un silencio total en torno al saqueo del teatro griego.

Durante su etapa como presidente de la institución, el profesor Filippo Amoroso utilizó su prestigio para encubrir el asalto de Cosa Nostra a todos los negocios relacionados con el teatro griego, desde los contratos de mantenimiento hasta los servicios de limpieza. Algunos costes, sufragados por entidades públicas, se inflaban hasta multiplicarlos por cinco mientras simultáneamente morían todas las actividades artístico-culturales, desde la escuela de arte dramático hasta la revista.