Casa Museo de Murillo, hoy sede del Instituto Andaluz del Flamenco
Casa Museo de Murillo, hoy sede del Instituto Andaluz del Flamenco - JULIO MAYO

Julio Mayo: «Murillo no vivió sus últimos años en la actual Casa Museo»

El historiador sevillano rebate con pruebas documentales el equívoco y sitúa el lugar de su fallecimiento en la actual calle de Santa Cruz

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En el número 8 de la calle Santa Teresa, frente al convento de las Teresas del barrio sevillano de Santa Cruz, una placa ovalada en la la pared reza que es la Casa Museo de Murillo. En el lugar que ocupa esta casona de color almagra, hoy sede del Instituto Andaluz del Flamenco, se creía que vivió el ilustre pintor sevillano antes de su fallecimiento en 1682, pero «no es cierto». Así lo defiende el historiador sevillano Julio Mayo, que niega con rotundidad que Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) viviera allí los últimos años de su vida.

Mayo ha consultado el Padrón de las personas que habían de cumplir con el precepto de la confesión y comunión en la parroquia de Santa Cruz del año 1682, donde figura el pintor «afincado en la casa número 3 de la calle entonces denominada de la Puerta pequeña».

Registro del padrón del inmueble núm. 3 de la calle Puerta pequeña
Registro del padrón del inmueble núm. 3 de la calle Puerta pequeña - JULIO MAYO

Junto a Murillo solo vivía uno de los nueve hijos, Gaspar, entonces clérigo menor aunque llegaría a canónigo. El pintor, viudo, tenía entonces 65 años y hacía apenas un año que había sufrido una grave caída del andamio cuando trabajaba en un lienzo para la iglesia de los Capuchinos de Cádiz. «Viene a morirse al barrio de Santa Cruz, el preferido por los curas y prebendados de la catedral, un lugar alejado del bullicio de la populosa Sevilla del siglo XVII», explica el historiador, que subraya la faceta mística y espiritual del autor de tantas obras de carácter religioso, en particular de la Inmaculada Concepción.

En esa vivienda adyacente a la antigua iglesia de Santa Cruz, demolida en el siglo XIX, se daban las condiciones de soledad y aislamiento del mundo que buscó Murillo en los umbrales de su muerte. Era una casa propiedad del cabildo catedralicio en la que le habrían facilitado residir por la estrecha relación de la familia Murillo con la institución eclesiástica y los notables trabajos que realizó el pintor para la catedral.

Murillo y su familia habían vivido anteriormente en este barrio, entre 1659 y 1662, antes de residir durante casi dos décadas en la calle de San Jerónimo. «Previsiblemente volvió para vivir recogido en los últimos meses de su vida», subraya Mayo.

Imagen del Libro de defunción núm. 2 (1679-1750) del archivo parroquial de Santa Cruz de Sevilla.
Imagen del Libro de defunción núm. 2 (1679-1750) del archivo parroquial de Santa Cruz de Sevilla. - JULIO MAYO

El funeral de Murillo se ofició el 4 de abril de 1682 en la iglesia de Santa Cruz y su partida de defunción indica que fue enterrado «en uno de los cañones de bóveda propios de la fábrica, sin más ostentación», apunta Mayo. Varios historiadores sevillanos se han planteado la búsqueda de los restos del pintor, bajo la actual plaza de Santa Cruz, así como la localización de la última casa de Murillo.

El origen del equívoco

Había dos teorías. La más antigua relacionaba la desaparecida calle de la Puerta pequeña con la actual plaza de los Alfaro. En una vivienda que hacía esquina con la actual del Agua, concretamente, la situó el viajero romántico Richard Ford en 1831, mientras que el deán Manuel López Cepero, José Amador de los Ríos y Antonio Gómez Aceves apuntaban hacia el palacete de los Alfaro. Otros como Francisco María Tubino y Félix José Reinoso concluyeron, por su parte, que debía de estar en la acera que colinda con la plaza de Santa Cruz. También Santiago Montoto dio por buena esta ubicación donde se instaló una lápida de mármol.

La Casa-Museo de Murillo, en la calle Santa Teresa
La Casa-Museo de Murillo, en la calle Santa Teresa - ABC

El cronista Félix González de León publicó en 1839 en su libro «Noticia del origen de los nombres de las calles de Sevilla» que Murillo vivió los últimos años de su vida y murió en una casa de la calle Santa Teresa. Apoyaba su tesis en unos apuntes de su abuelo que indicaban que «el día 3 de abril de 1682 murió en la casa que está enfrente de las monjas Teresas el famoso pintor don Bartolomé Esteban Murillo. Este pintor fue íntimo amigo de mi abuelo (el tatarabuelo de Félix), por lo que le pintó y regaló el retrato de mi abuela que está en el comedor».

La versión de González de León fue rescatada hace unas décadas por el historiador Diego Angulo Íñiguez, que en el primer tomo de su estudio sobre Murillo conciliaba ambas teorías indicando que Murillo pudo vivir en una casa y morir en la otra. La publicación de su trabajo en 1981, un año antes del III Centenario de la muerte de Murillo, sirvió de argumento a la Junta de Andalucía para centrar las celebraciones de la efeméride en ese inmueble que adquirió en 1972.

Plaza de Santa Cruz de Sevilla
Plaza de Santa Cruz de Sevilla - JULIO MAYO

Julio Mayo afirma que nadie estudió la evolución del nomenclátor de la calle de Puerta pequeña o Puerta chica o no supo interpretar correctamente la documentación. Según el plano de Sevilla mandado hacer por Pablo de Olavide en 1771, la puerta principal de la iglesia de Santa Cruz se abría hacia la calle Santa Teresa y tenía salidas hacia la calle Mezquita y la plaza de Alfaro. «Pero además desvela que por el lateral de la iglesia discurría una callecita estrecha que comunicaba la calle de Santa Teresa con la plaza de Alfaro», destaca el historiador. Esa calle es «la misma que los padrones llaman de la Puerta pequeña o Puerta chica, en razón del portoncillo que se abría hacía ella desde la iglesia», añade.

Con el fin de esclarecer a qué lugar corresponde hoy esa calle, Mayo ha cotejado numerosos libros padrones del archivo parroquial de Santa Cruz. Estos muestran que en los siglos XVII y XVIII «mantuvo prácticamente el mismo nombre. De Puerta pequeña pasó a referenciarse como Puerta chica», pero en el año 1800 pasa a denominarse calle de Santa Cruz.

Inscripción con letras de bronce de la plaza de Santa Cruz
Inscripción con letras de bronce de la plaza de Santa Cruz - JULIO MAYO

Tres casas integraban esta calleja, desde el siglo XVII hasta los inicios del siglo XIX, cuando aún la iglesia no había sido demolida. «Murillo vivió dentro del mismo inmueble que ocuparían años después otros sacerdotes emblemáticos de Santa Cruz. Francisco de Paula Baquero, Cartaya del Barco y hasta el propio Félix José Reinoso se domiciliaron en esta casa que pertenecía a la propiedad del cabildo catedralicio, tal y como testimonian diversos documentos del Archivo de la catedral y el propio Padrón de fincas urbanas de 1795», escribió el historiador en su artículo sobre la «Falsa Casa-Museo de Murillo» publicado en ABC de Sevilla.

Este último documento urbanístico, localizado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, le sirve a Mayo para acreditar que la casa donde vivió Murillo en 1682 «tuvo que hallarse enclavada en la manzana de casas del tablado flamenco de Los Gallos, formada entre las plazas de Santa Cruz y Alfaro». Curiosamente, muy cerca de la que recuerda en letras de bronce que el pintor sevillano fue enterrado en la derruida iglesia de Santa Cruz.