Juan Ramón Jiménez dirigiéndose a la Sala Zenobia, en Puerto Rico, el día 3 de Octubre de 1957
Juan Ramón Jiménez dirigiéndose a la Sala Zenobia, en Puerto Rico, el día 3 de Octubre de 1957 - ABC

Juan Ramón Jiménez: el poeta que cantaba desde el otro costado

Poeta español y premio Nobel de Literatura

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La palabra que abre y cierra el siglo XX es la de Juan Ramón Jiménez. Llega a Madrid en 1900 y publica sus primeros libros de versos ese mismo año. Traba amistades literarias y deslumbra y se deja deslumbrar y atormentar a partes iguales por la gran ciudad. Hasta 1912 sus versos flamean desde la pura emoción y es entonces cuando se produce el gran cambio en su vida, que inaugura biográfica y literariamente su boda con Zenobia Camprubí y la publicación del «Diario de un poeta recién casado». Entonces su obra profundiza en la reflexión y su voz ahonda el espacio de una obra en marcha que, como tantas, sufre una interrupción traumática con el estallido de la Guerra Civil.

La portada por el Premio Nobel de Juan Ramón Jiménez, en 1956-
La portada por el Premio Nobel de Juan Ramón Jiménez, en 1956-

El exilio comienza en Cuba, donde recibe la noticia de la muerte de un sobrino suyo en el frente de Teruel. Continúa en Estados Unidos, primero en Florida –donde nacerán los «Romances de Coral Gables»– y luego en Washington –«Una colina meridiana»– y Maryland –«Estío», «Eternidades», «Antolojía poética»–. En Estados Unidos es hospitalizado repetidamente porque padece fuertes depresiones nerviosas que le acompañarán intermitentemente hasta el final. En una de sus etapas de mejor salud viaja a Argentina y Uruguay, donde le reciben multitudes.

Para mitigar la depresión, la pareja viaja a Puerto Rico, donde un clima benigno y el reencuentro con el idioma español pueden ser una influencia positiva. Juan Ramón comienza a escribir libros fundamentales de su obra de madurez, publica «Animal de fondo» como avance de «Dios deseado y deseante». Su obra evoluciona rápidamente. De hecho la mayor parte de su tiempo en Puerto Rico, el poeta planifica y ordena sus obras completas mientras escribe los que tal vez son sus mejores poemas, aunque esta parte fundamental de su obra no se conocerá durante décadas.

En 1956 Zenobia recae gravemente por el cáncer que sufría y ya no es posible una intervención quirúrgica. Juan Ramón recibe la noticia de que ha ganado el premio Nobel tres días antes de la muerte de su esposa. Sin Zenobia se encierra durante meses y solo sale para acudir a la Sala Zenobia donde se guarda todo su archivo, a ordenar los libros de modo que pueda editarse su obra completa. Muere a finales de mayo de 1958, lejos de finalizar sus planes. Deja un océano de papeles, poemas inéditos y proyectos escritos para su obra.

Hasta 1999 no comenzará la publicación ordenada de su obra final. «Lírica de una Atlántida» fue el hito que permitió, al concluir el siglo XX, valorar en su justa medida la inmensidad de la obra de Juan Ramón, el poeta que, desde la orilla americana de nuestra lengua sentía que latía su tristeza «en el otro costado». Tal vez es el mejor poeta del siglo de la Edad de Plata.