Juan Manuel Bonet: «Nada mexicano nos es ajeno»

El nuevo director del Instituto Cervantes, nombrado hoy por el Consejo de Ministros, apuesta por impulsar el aspecto cultural de la institución

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Juan Manuel Bonet (París, 1953) acaba de ser nombrado director del Instituto Cervantes, una institución capital que cumplió 25 años en 2016 y que ahora mismo se resiente como todo lo hispano ante la incertidumbre cerada por las ondas sísmicas de los primeros días de Trump. Al hablar con Bonet de la responsabilidad que asume, lo primero es preguntarle por ese asunto: «Nada mexicano nos es ajeno», afirma a ABC desde la bella ciudad de Cracovia, donde también hay una sede del Cervantes.

México y Estados Unidos serán centrales durante su mandato, por ser los países en los que se definirán, junto con España, las líneas maestras del futuro de nuestro idioma como lengua global. También lo será el carácter de embajada de la cultura contemporánea en español, como Bonet adelanta en su primera y breve conversación con este diario como nuevo director del Cervantes.

-¿Cómo se siente con el nombramiento? ¿No abruma un poco sentarse en el puente de mando de una institución tan grande?

-Estoy muy honrado, y soy muy consciente de la gran responsabilidad que supone estar al frente de una institución tan decisiva en pro de nuestra lengua y nuestra cultura. Con voluntad de servicio, la misma que he tenido en los museos o en estos cinco años en París. Con voluntad también de escuchar mucho al equipo de la sede, y a mis colegas hasta ayer mismo, los directores, y a nuestros profesores, y a esos mediadores esenciales que son los hispanistas de cada país, y por supuesto a mis predecesores en ese puesto de mando.

-El mandato de Trump, con el muro y sus mensajes agresivos contra la cultura hispana, es un problema con el que no se contaba. ¿Qué cree que debe suponer para la comunidad hispanohablante?

Me sumo a las manifestaciones de preocupación de mi predecesor, del director de la RAE, y del ministro de Exteriores, ante la desaparición del español en la web de la Casa Blanca. Hay 55 millones de hispanohablantes en los Estados Unidos. El Cervantes tiene tres Institutos, en Nueva York, Chicago y Albuquerque. Tenemos además el Observatorio del Español de Harvard. Y vamos a menudo de la mano de México, con cuya red de centros culturales en Estados Unidos colaboramos. Nada mexicano nos es ajeno.

«Seguiré la espléndida políticoa de apertura al Nuevo Mundo de Víctor García de la Concha»

-Qué es lo primero que le gustaría lograr en su nueva responsabilidad?

-Conseguir que la espléndida política de apertura al Nuevo Mundo de Víctor García de la Concha tanto al frente de la RAE como al frente del Cervantes, política que entre otras cosas se ha traducido en los Congresos de la Lengua, en el SIELE o en la presencia en la sede central de oficinas de la UNAM o del Instituto Caro y Cuervo, pueda concretarse en una mucho mayor sinergia con otras entidades españolas asimismo activas en ese campo.

-Ha sido gestor cultural y director de museos… Con usted es difícil que el Cervantes sea solo escuela de idiomas. ¿Qué razones diría a quienes no lo entienden para convencerles de la importancia de un discurso potente de la cultura en el exterior?

«En España estoy aludiendo a intentar pensar en lo que nos une y no en lo que nos separa»

-La verdad es que conozco a poca gente que piense en el Cervantes como solo escuela de idiomas. Pero dicho esto, adivina bien cuando apunta a mi voluntad de reflexionar en profundidad sobre el papel del Cervantes en este campo. Debemos aspirar a la excelencia en la divulgación de nuestro legado, y a abrir más el Instituto a la creación contemporánea. Y cuando digo nuestro legado, pienso en términos abarcadores: que el Cervantes sea la casa común de todos, de quienes se sienten herederos o lectores o espectadores de Cervantes, de Jorge Manrique, de Velázquez, de Falla, de Juan Ramón, de Picasso, de Buñuel, de Borges o de Lezama, y por supuesto también del gallego Cunqueiro, del catalán Foix o del vasco Chillida, y aludiendo a estos tres últimos creadores evidentemente estoy aludiendo a intentar pensar en lo que nos une y no en lo que nos separa.